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MADRID, 11 Ago. (EUROPA PRESS) -
El uso de anticuerpos monoclonales humanos (AcM) demuestra tener un gran potencial para tratar a los pacientes con mayor eficacia y combatir las resistencias antimicrobianas, según un trabajo de la Fondazione Biotecnopolo di Siena en Italia.
En una revisión publicada en la revista 'Trends in Immunology 'de Cell Press , los investigadores recuerdan que la estrategia de combatir la resistencia a los antimicrobianos (RAM) utilizando únicamente nuevos antibióticos ha fracasado por completo y está generando bacterias monstruosas resistentes a todos ellos.
En palabras del autor principal del artículo, Rino Rappuoli, de la Fondazione Biotecnopolo, la resistencia a los antimicrobianos (RAM) debe abordarse con "estrategias múltiples y diferenciadas", entre las que las vacunas y los anticuerpos monoclonales son "las herramientas más prometedoras".
Los anticuerpos monoclonales (AcM) son proteínas inmunitarias creadas en laboratorio capaces de atacar con gran precisión proteínas presentes en células humanas o bacterianas dañinas. En las últimas décadas, estas terapias han adquirido una gran relevancia en medicina, con más de 150 anticuerpos monoclonales aprobados para el tratamiento del cáncer, enfermedades autoinmunes e inflamatorias, entre otras afecciones.
Los autores consideran que ahora es necesario impulsar el desarrollo de AcM dirigidos contra bacterias para el tratamiento de infecciones. "Existen sólidas pruebas preclínicas de que los anticuerpos monoclonales pueden ser una solución cuando los antibióticos fallan", apunta Rappuoli.
Una de las principales ventajas de estos tratamientos es que, a diferencia de los antibióticos de amplio espectro, que pueden eliminar tanto bacterias perjudiciales como beneficiosas del organismo, los anticuerpos monoclonales pueden diseñarse para atacar únicamente a las bacterias responsables de la enfermedad, protegiendo así el microbioma.
Además, los anticuerpos monoclonales antimicrobianos pueden combatir infecciones resistentes mediante mecanismos diferentes a los de los antibióticos tradicionales. Por ejemplo, pueden impedir que las bacterias liberen toxinas, marcar las bacterias para que el sistema inmunitario las reconozca con mayor facilidad o bloquear su capacidad para adherirse e invadir células humanas.
También pueden evitar la formación de biopelículas protectoras, estructuras que dificultan la acción de los antibióticos y favorecen la supervivencia de las bacterias.
Los científicos están desarrollando nuevas estrategias para mejorar los anticuerpos monoclonales mediante tecnologías como la ingeniería de anticuerpos, la administración de ARNm y la inteligencia artificial. Algunos investigadores también estudian la combinación de anticuerpos con otros fármacos para crear tratamientos dirigidos.
Los autores esperan que esta revisión contribuya a difundir entre estudiantes, científicos, inversores, médicos y responsables políticos el potencial de los anticuerpos monoclonales para combatir la resistencia a los antimicrobianos.
No obstante, reconocen que todavía existen dificultades para desarrollar AcM como fármacos eficaces frente a la RAM. Entre los retos se encuentran la necesidad de mejores herramientas de investigación, como suero humano con las células inmunitarias adecuadas, así como modelos in vivo e in vitro apropiados.
"El obstáculo más importante para transformar los anticuerpos monoclonales en fármacos eficaces contra la resistencia a los antimicrobianos es la ausencia de un mercado atractivo para los antimicrobianos en general. El otro es el alto coste del desarrollo de los anticuerpos monoclonales", señala Rappuoli.
"Estamos trabajando en métodos alternativos para la fabricación de anticuerpos, lo que debería reducir el tiempo de desarrollo y el coste. Esto contribuiría a que fueran más accesibles para personas de todo el mundo, no solo en países ricos", concluye el autor.