La prevalencia en el consumo de tabaco desciende un 3,4% respecto a 2007, aunque un tercio fuma a diario

Actualizado 29/05/2012 16:54:30 CET
Una joven fumando en la terraza de un bar
Europa Press/Archivo

SEVILLA, 29 May. (EUROPA PRESS) -

La prevalencia de consumo de tabaco en Andalucía ha descendido 3,4 puntos respecto a 2007, según los datos provisionales de la primera oleada de la Encuesta Andaluza de Salud correspondiente a 2011 presentados este martes por la consejera de Salud y Bienestar Social, María Jesús Montero, ante el Consejo de Gobierno de la Junta. El avance de este trabajo se ha difundido con motivo de la celebración del Día Mundial Sin Tabaco, el próximo 31 de mayo.

La primera oleada de la Encuesta Andaluza de Salud de 2011, sobre una muestra de 6.432 personas mayores de 16 años, refleja que el 27,7 por ciento fuma a diario (33,1% de los hombres y 22,5% de las mujeres). Por tramos de edad, los mayores consumos se alcanzan entre los 25 y 44 años (37,6%) y entre los 45 y 54 (36,8%).

La edad media del inicio de consumo se sitúa en los 17,1 años (16,6 los hombres y 17,8 las mujeres), dato que indica que en 2011 se empezó a fumar un año más tarde que en 2007. Ademas, el 51,3 por ciento de las personas encuestadas intentó dejar de fumar en alguna ocasión, lo que también supone un incremento de 17,6 puntos. Por su parte, el consejo médico para dejar de fumar aumentó un 19,7 por ciento respecto a 2007 y en 24 frente a 2003, hasta situarse en el 53,6 por ciento de las personas fumadoras que acudieron a las consultas.

En su informe al Consejo de Gobierno, la titular de Salud ha destacado la relación entre estos datos y el desarrollo del Plan Integral de Tabaquismo que la Junta inició en 2005. Esta iniciativa facilita a las personas fumadoras programas de deshabituación, además de promover medidas de prevención, concienciación social sobre los perjuicios del humo del tabaco ambiental y formación y capacitación de los profesionales sanitarios en esta materia.

Todos los centros de salud y consultorios de Andalucía ofrecen actualmente intervención básica para dejar de fumar (consejo sanitario), mientras que aquellas personas que requieren de recursos más específicos tienen a su disposición los servicios de intervención avanzada individual y grupal, disponibles en 737 y 354 centros, respectivamente.

Desde 2006, más de 2,5 millones de personas han pedido ayuda en los centros de Atención Primaria para abandonar el tabaco. Sólo en los cuatro primeros meses de 2012 se han registrado el 84,5 por ciento de las deshabituaciones realizadas durante todo el año 2011, con un incremento del 25 por ciento en el número de personas atendidas respecto al mismo periodo de ese año. Así, 529.868 andaluces se han beneficiado de estas ayudas durante el primer cuatrimestre (503.025 en el ámbito básico y 26.843 en el avanzado).

PROGRAMAS DE DESHABITUACIÓN

Los programas de deshabituación requieren de la presencia física de la persona fumadora en el centro y, por tanto, de un desplazamiento. Para ofrecer una alternativa, la Junta puso en marcha en el verano 2007 la denominada 'Quit Line', servicio gratuito por teléfono que, desde entonces y hasta el 30 de abril de este año, ha sido utilizado por 6.203 ciudadanos (633 en los cuatro primeros meses de 2012).

En el ámbito hospitalario, 34 centros disponen de un responsable de atención al tabaquismo, 29 tienen consulta específica y otros cinco ofrecen este servicio a través de los distritos sanitarios, tanto para las personas hospitalizadas como para los profesionales sanitarios que las atienden. Durante el primer cuatrimestre de 2012, los hospitales andaluces han atendido a 1.937 pacientes y 643 profesionales. Para este último colectivo, los centros desarrollaron el pasado año 176 actividades de formación que contaron con la participación de 3.044 sanitarios.

El tabaquismo, primera causa prevenible de muerte, provoca cada año el fallecimiento de unas 10.000 personas de forma directa en Andalucía (56.000 en España), además de otras 600 como consecuencia de la exposición al humo ambiental (3.000 a nivel nacional). Entre sus efectos negativos sobre la salud, destaca la vinculación con los tumores de boca y pulmón y con las enfermedades cardiopulmonares y respiratorias.

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