Un análisis de sangre podría detectar lesiones cerebrales que pasan desapercibidas en las pruebas iniciales

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Publicado: viernes, 23 octubre 2026 7:55

   MADRID, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Un nuevo estudio de un equipo de investigación multiinstitucional liderado por médicos-científicos de neurocirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) informa sobre los valores de referencia clínicos para dos proteínas asociadas al cerebro detectadas en la sangre después de una lesión cerebral, que podrían ayudar a identificar y clasificar mejor a los pacientes con traumatismo craneoencefálico.

   Aproximadamente 2,8 millones de personas sufren una lesión cerebral traumática (LCT) cada año en Estados Unidos, con una mortalidad, morbilidad y discapacidad a largo plazo significativas. "Existen tasas de resultados a largo plazo sorprendentemente malas para las personas con LCT que son atendidas en el servicio de urgencias", comenta Shawn Eagle, profesor adjunto del Departamento de Neurocirugía de la Universidad de Pittsburgh y autor principal del estudio.

   El equipo del Centro de Ensayos Clínicos de Neurotraumatología (NCTC) de Pitt recopila datos y muestras biológicas de pacientes con traumatismo craneoencefálico (TCE) que acuden al servicio de urgencias para el estudio TRACK-TBI, un estudio longitudinal multicéntrico financiado por el gobierno federal. El trabajo se publica en la revista 'Journal of Neurosurgery'.

EL 25% PATOLOGÍAS INTRACRANEALES QUE NO SE DETECTAN

   Los hallazgos previos del estudio TRACK-TBI muestran que más del 50% de los participantes con una lesión cerebral leve presentan limitaciones funcionales al cabo de un año. Eagle sospecha que uno de los principales factores que contribuyen a los malos resultados a largo plazo es que los pacientes no están siendo identificados correctamente. "Antes de esta investigación, en ausencia de una tomografía computarizada positiva, no existía una forma objetiva de identificar si una persona tenía una lesión cerebral", añaden los investigadores.

   En pacientes con traumatismo craneoencefálico (TCE), la tomografía computarizada (TC) craneal suele ser la primera herramienta de evaluación. Las TC son económicas, están ampliamente disponibles y permiten identificar lesiones rápidamente. Si bien las TC pueden detectar lesiones agudas, aproximadamente el 25% de los pacientes presentan patologías intracraneales que no se detectan con estas pruebas.

   "Estamos dando de alta a los pacientes con una tomografía computarizada negativa, pero 1 de cada 4 presenta una anomalía visible en la resonancia magnética que indica que deberían recibir atención de seguimiento especializada", desarrolla Eagle.

   Muchos pacientes con tomografías computarizadas normales siguen presentando síntomas. Las resonancias magnéticas ofrecen una visión más sensible y detallada del tejido cerebral, y pueden detectar lo que una tomografía computarizada craneal podría pasar por alto. Sin embargo, las resonancias magnéticas son lentas, costosas e inapropiadas para la clasificación de pacientes en un entorno de urgencias.

   Una prueba que mide dos proteínas liberadas por el cerebro tras una lesión puede ayudar a los médicos a determinar si es necesario realizar una tomografía computarizada en pacientes con traumatismo craneoencefálico leve. En 15 minutos, los médicos pueden descartar pruebas de imagen innecesarias.

   Las dos proteínas, la proteína ácida fibrilar glial (GFAP) y la ubiquitina C-terminal hidrolasa-L1 (UCH-L1), aumentan en el torrente sanguíneo inmediatamente después de la lesión y disminuyen con el tiempo. Los investigadores se preguntaron si estas dos proteínas podrían diferenciar entre pacientes con traumatismo craneoencefálico leve con tomografías computarizadas positivas y negativas y, lo que es más importante, diferenciar entre pacientes con tomografías computarizadas negativas y resonancias magnéticas positivas y pacientes con tomografías computarizadas y resonancias magnéticas negativas.

   Descubrieron que, dentro de las 24 horas posteriores a una lesión cerebral traumática (LCT), el nivel de GFAP en sangre podía utilizarse para diferenciar a los pacientes con lesión cerebral aguda de aquellos sin evidencia de patología en las neuroimágenes. Liberada por las células gliales del cerebro, la GFAP presenta un pico agudo rápido entre las 4 y las 20 horas, con una disminución gradual durante los días posteriores a la lesión. En contraste, la UCH-L1, una proteína liberada por las neuronas, mostró menor capacidad para distinguir entre los diferentes grupos analizados en este estudio.

ESTÁ DISPONIBLE UNA VERSIÓN DE ESTA PRUEBA

   Ahora está disponible una versión de esta prueba que se realiza en el punto de atención y con sangre completa, lo que aumenta su viabilidad. Esta prueba se puede realizar a pie de cama, sin necesidad de enviar las muestras a un laboratorio.

   "Estamos trabajando para incorporar esta prueba a la práctica clínica diaria en el servicio de urgencias", adelanta Eagle. Anticipa que una mayor adopción de la prueba conllevará un uso más amplio de la misma y está investigando activamente si los biomarcadores sanguíneos podrían ayudar a predecir los resultados a largo plazo en pacientes con traumatismo craneoencefálico.

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