Un análisis de ADN tumoral en sangre mejora la selección de tratamientos en pacientes con cáncer oligometastásico

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Publicado: lunes, 18 mayo 2026 7:58

    MADRID, 18 May. (EUROPA PRESS) -

    Un análisis de sangre que detecta ADN tumoral circulando en el torrente sanguíneo puede ayudar a seleccionar las opciones de tratamiento más eficaces para pacientes con cáncer cuyos tumores han comenzado a propagarse, según uno de los ensayos controlados aleatorios más grandes de su tipo dirigido por la Universidad de Texas (Estados Unidos).

La investigación incluyó a un grupo de pacientes con cáncer oligometastásico. Este término se utiliza cuando el cáncer apenas comienza a propagarse más allá de su origen. Actualmente, se diagnostica contando el número de metástasis visibles en radiografías, tomografías computarizadas o resonancias magnéticas.

   Numerosos estudios sugieren que el tratamiento del cáncer oligometastásico con una combinación de quimioterapia y tratamientos locales dirigidos al sitio de los tumores, como la radioterapia de alta precisión, puede mejorar el control del cáncer. Sin embargo, contar las lesiones podría no ser la forma más eficaz de identificar qué pacientes podrían beneficiarse de la radioterapia.

El trabajo, que se presenta en el Congreso de la Sociedad Europea de Radioterapia y Oncología (ESTRO 2026), se publica en la revista 'Journal of Clinical Oncology'.

El doctor Chad Tang, profesor asociado de radioterapia oncológica en el Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas en Houston, quien ha dirigido el estudio, señala que el objetivo era investigar si una nueva prueba que mide el ADN tumoral circulante (partes del tumor que se desprenden en el torrente sanguíneo) ayudaría a determinar qué pacientes se beneficiarían más de la combinación de quimioterapia con radioterapia, predecir su respuesta al tratamiento y brindarles un pronóstico a largo plazo más preciso.

   El ensayo incluyó a 237 pacientes divididos en seis subgrupos (un grupo con cáncer de páncreas, uno con cáncer de mama, uno con cáncer de riñón, dos grupos con cáncer de próstata que recibieron diferentes esquemas de terapia hormonal y un último grupo con cualquier otro tipo de cáncer), cada uno con entre una y cinco metástasis. Estos pacientes fueron seleccionados aleatoriamente para recibir terapia farmacológica sola o terapia farmacológica combinada con radioterapia.

El objetivo principal del ensayo era determinar si la combinación de radioterapia y farmacoterapia, en comparación con la farmacoterapia sola, mejoraba el control del cáncer, lo cual se confirmó en el estudio. Sin embargo, los investigadores también estaban evaluando si un análisis de sangre podría utilizarse para orientar el tratamiento.

   Se recogieron muestras de sangre de los pacientes al inicio del ensayo, después de tres meses y de nuevo cuando su cáncer se había extendido, y se analizaron para detectar la presencia de ADN tumoral circulante (ADNtc).

POR QUÉ LA ELIMINACIÓN DEL ADN TUMORAL MARCA LA SUPERVIVENCIA

   El equipo de investigadores descubrió que los pacientes que tenían ADN tumoral en la sangre al comienzo del ensayo tenían más probabilidades de experimentar un crecimiento continuo del cáncer y de morir.

   También descubrieron que aquellos pacientes que recibieron radioterapia dirigida a los sitios de propagación del cáncer (junto con la terapia farmacológica) experimentaron una mejor eliminación del ADN tumoral circulante.

   Este hallazgo tiene implicaciones importantes, ya que los pacientes cuyo ADN tumoral circulante se eliminó del torrente sanguíneo tuvieron mejores resultados y una mayor supervivencia que aquellos en los que no se eliminó. Esto refuerza la importancia de los tratamientos dirigidos, como la radioterapia, en el tratamiento del cáncer oligometastásico.

   Los resultados también sugieren que, si se encuentra ADN tumoral circulante en el torrente sanguíneo después de administrar el tratamiento, puede ser una señal de que el cáncer es más agresivo, de que no ha sido tratado eficazmente o de que existen células tumorales adicionales que no se detectaron en las exploraciones.

   El equipo espera que las pruebas de ADN tumoral circulante (ctDNA) puedan ayudar a determinar qué pacientes podrían ser los mejores candidatos para la radioterapia y también a perfeccionar el tratamiento, al informar a los médicos si un cáncer ha cambiado y ha desarrollado resistencia al tratamiento actual, y cuándo lo ha hecho.

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