Publicado 31/10/2021 08:14CET

La amenaza de los virus respiratorios es periódica y predecible: cuándo atacan y cuándo nos dan un respiro

Archivo - Gripe, catarro, fiebre, resfriado, enfermo, termómetro
Archivo - Gripe, catarro, fiebre, resfriado, enfermo, termómetro - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MARC DUFRESNE - Archivo

MADRID, 31 Oct. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Alberta, en Canadá, han identificado un claro patrón estacional de los virus respiratorios que podría ayudar a los hospitales a planificar con antelación las oleadas de pacientes enfermos.

Según el investigador principal, Michael Hawkes, profesor de pediatría de la Facultad de Medicina y Odontología, los brotes de enfermedades respiratorias provocados por seis virus analizados alcanzan su punto máximo en enero y su punto más bajo en junio, y los picos son peores cada dos años.

"Conocer estos patrones con antelación proporciona un aviso que puede ayudar al sistema sanitario", sugiere Hawkes, miembro del Instituto de Investigación sobre la Salud de Mujeres y Niños e investigador distinguido del Laboratorio Científico Stollery.

El estudio, publicado en la revista 'JAMA Network', se puso en marcha para explorar una tendencia constante que están observando los pediatras en relación con un virus concreto que ataca a los bebés, explica Hawkes.

"Es un hecho bien conocido entre la comunidad médica que en diciembre y enero las salas de los hospitales están repletas de bebés con el virus respiratorio sincitial (VRS)", señala. Este virus, responsable de que el 1% de los bebés de todo el mundo sean hospitalizados, "ataca como un reloj en los meses de invierno, por lo que quisimos examinar este comportamiento más profundamente", añade.

El patrón estacional se comprobó en más de 10.000 bebés de Alberta hospitalizados por el VRS. Además, el estudio demostró que los bebés nacidos en enero tenían un mayor riesgo de ser hospitalizados por el virus que los nacidos en junio, y que los bebés nacidos en los años de mayor intensidad tenían más probabilidades de ser infectados y hospitalizados.

Al mismo tiempo, Hawkes y su equipo exploraron otros virus respiratorios, incluidas algunas cepas de coronavirus humano, y también confirmaron patrones estacionales y bienales similares para ellos, basándose en datos de laboratorio clínico analizados de más de 37.000 pacientes en Alberta desde 2005 hasta 2017.

"A partir de un año de alta infección, hay un gran número de personas con inmunidad que van a la siguiente temporada, lo que significa bajos niveles de infección --prosigue--. Pero un año de baja infección sería seguido por bajos niveles de inmunidad y altos niveles de enfermedad en el año siguiente, un patrón alternativo basado en la inmunidad transitoria".

En general, los hallazgos podrían servir para ayudar al sistema sanitario a predecir y prepararse para temporadas altas de enfermedades que requieran atención hospitalaria.

"Entender estos patrones nos permitiría, por ejemplo, aumentar nuestras vacunas contra el VRS y los mensajes de salud pública sobre medidas como el lavado de manos, y también ayudaría a la planificación: cuántas enfermeras y camas vamos a necesitar en un año determinado", subraya.

Este experto predice que es probable que los casos de VRS sean elevados este invierno, y señala que la inmunidad es baja, dado que las restricciones de COVID-19 mantuvieron a muchas personas en casa y fuera de la escuela el año pasado, reduciendo los casos de la enfermedad. "Basándonos en las implicaciones de nuestro trabajo, el sistema sanitario debería prepararse para una oleada", alerta.

Y aunque los coronavirus estudiados por los investigadores son responsables de enfermedades menos graves como el resfriado común y la gripe, los hallazgos podrían ayudar a los hospitales a prepararse para futuras oleadas estacionales de COVID-19 u otros patógenos emergentes, añade Hawkes.

"El COVID-19, al igual que sus primos, es un virus respiratorio y es probable que siga patrones similares a los de estos otros seis virus, por lo que podríamos esperar picos de invierno y mínimos de verano para el COVID en el futuro, en condiciones naturales, sin intervención de la vacuna", señala.

Apunta que, aunque los patrones cambiarían con la vacunación masiva, conocer los patrones estacionales permitiría a los hospitales prepararse para los picos de enfermedad entre las personas no vacunadas. "Podríamos predecir los meses altos y bajos de enfermedad y ajustar nuestra capacidad de la unidad de cuidados intensivos en consecuencia", resalta.

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