Publicado 28/10/2021 11:34CET

La amenaza milenaria que nos acecha en el permafrost que se está descongelando por el cambio climático

Foto de la expedición.
Foto de la expedición. - NIKOLAI RAVIN

MADRID, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -

Una nueva investigación realizada por biólogos del Instituto de Genética Molecular del Centro Nacional de Investigación 'Instituto Kurchatov', de Rusia, y del Centro de Investigación en Biotecnología alerta de que bacterias milenarias atrapadas en permafrost que ahora se descongela pueden ser resistentes a los antibióticos modernos, según publican en la revista 'Biology'.

La resistencia de los microorganismos patógenos a los antibióticos es responsabilidad de los seres humanos, desde su uso negligente en la agricultura y la ganadería a todos aquellos que toman antibióticos sin que se lo prescriba un médico, advierten los investigadores, y como resultado de este "bombardeo" masivo de antibióticos, las bacterias y los hongos más poderosos sobreviven, transmitiendo entonces los genes de resistencia a los antibióticos a sus descendientes.

El problema, según destacan, es que es difícil seguir el ritmo de esta evolución ya que pueden pasar años desde que se sintetiza un nuevo medicamento hasta que se comercializa.

"Es una pregunta interesante: ¿cómo puede relacionarse la resistencia de los microorganismos a los antibióticos con otro problema contemporáneo: el calentamiento global? La respuesta es bastante sencilla: el deshielo puede liberar antiguos microorganismos causantes de enfermedades. Quizás incluso mucho más mortales y contagiosas.Por supuesto, se puede esperar que sean sensibles a los antibióticos modernos, pero nuestra investigación dice que puede no ser así", alerta dice Andrey Rakitin, uno de los autores del artículo científico, el investigador principal del Laboratorio de Sistemas de Clonación Molecular, Centro de Investigación de Biotecnología RAS.

Resultó que la bacteria 'Acinetobacter lwoffii', aislada del permafrost de miles o millones de años de antigüedad, era resistente a los antibióticos. Esto se descubrió cuando se secuenciaron los genomas de cinco cepas extraídas del permafrost de las tierras bajas de Kolyma, en Yakutia.

Las 'Acinetobacter lwoffii' están muy extendidas en una gran variedad de hábitats y no suelen ser patógenas, pero sus parientes cercanos, otras especies del género Acinetobacter, pueden causar peligrosas enfermedades infecciosas en humanos y animales.

El estudio del genoma completo de las cepas aisladas del permafrost fue realizado por el Centro de Investigación de Biotecnología en el marco del proyecto realizado por el centro de investigación de categoría mundial "Agrotecnologías del futuro".

El análisis de las secuencias del genoma y su comparación con los aislados clínicos modernos de 'Acinetobacter lwoffii' revelaron diferencias muy limitadas. Las cepas antiguas también poseían genes que codificaban la resistencia a antibióticos ampliamente utilizados, como la estreptomicina, la espectinomicina, el cloranfenicol y la tetraciclina. Sin embargo, eran resistentes a los metales pesados y al arsénico.

"Las bacterias que estudiamos se aislaron del permafrost con una antigüedad de entre 15.000 y 1,8 millones de años, pero tenían mucho en común con las cepas modernas --dice Nikolai Ravin, doctor en ciencias biológicas, jefe del Laboratorio de Clonación Molecular del Centro de Investigación de Biotecnología RAS--. Nuestros colegas obtuvieron resultados similares y la situación es aterradora".

En este sentido, advierte de que "el calentamiento global sólo puede ralentizarse, pero nunca puede detenerse, y puede liberar nuevas infecciones. El estudio de estos patógenos potenciales ahora enterrados en el permafrost podría salvar nuestras vidas y nuestra salud en el futuro", advierte.