Cuidado de personas mayores. - ACE ALZHEIMER CENTER BARCELONA
MADRID 19 Jun. (EUROPA PRESS) -
Ace Alzheimer Center Barcelona ha advertido de que las personas con Alzheimer y otras demencias son uno de los colectivos más vulnerables a las altas temperaturas, por lo que ha insistido en la importancia de que familiares y cuidadores adopten medidas preventivas y realicen una supervisión continua y estrecha.
Los profesionales del centro han aseverado que las personas con Alzheimer pueden tener más dificultades para identificar la sensación de sed, recordar la necesidad de beber líquidos con regularidad o comunicar adecuadamente cualquier situación de malestar físico a su cuidador.
Como consecuencia, aumenta de forma alarmante el riesgo de deshidratación, una situación que puede provocar rápidamente cansancio agudo, debilidad muscular, mareos, cefaleas y, de manera muy destacada, un empeoramiento temporal pero pronunciado de la confusión, el delirio o la desorientación cognitiva habitual.
Los cambios forzados en las rutinas diarias durante el verano, así como la necesidad de tener que limitar estrictamente las actividades al aire libre durante determinadas horas del día, también alteran el bienestar de este colectivo, al romper sus esquemas de estabilidad, lo que puede derivar en situaciones de gran desconcierto, irritabilidad o angustia ante la dificultad de adaptación a su entorno.
MEDIDAS DE PREVENCIÓN
Por ello, Ace Alzheimer Center Barcelona ha instado al entorno de las personas con Alzheimer y otras demencias a ejercer como "escudo de protección especial" y poner en marcha medidas de prevención.
Entre las actuaciones esenciales, los expertos han destacado la hidratación proactiva, ofreciendo agua, infusiones frías o zumos de manera frecuente, sin esperar a que la persona lo pida o manifieste tener sed. También es importante evitar las salidas, paseos y la exposición directa al sol durante las horas de máxima radiación y calor.
Otras prácticas recomendadas consisten en ventilar y climatizar los espacios, asegurando una temperatura fresca y confortable; mantener, en la medida de lo posible, los horarios y los entornos familiares para minimizar la desorientación; utilizar ropa ligera, transpirable y de tejidos naturales; y priorizar una alimentación basada en platos frescos y con un elevado contenido de agua, como frutas y verduras.
SEÑALES DE ALERTA
Según han explicado, entre las señales y síntomas que deben poner en alerta se encuentran los mareos, inestabilidad y debilidad física repentina; la somnolencia excesiva, letargo o apatía inusual; y el dolor de cabeza persistente o expresiones de dolor no verbal.
Junto a estos, el aumento agudo de la confusión, agitación o desorientación respecto a su estado basal, la disminución generalizada del estado de ánimo o pérdida de la capacidad funcional cotidiana, y una piel excesivamente seca o caliente, sin sudor visible.
Ante la detección de uno o varios de estos síntomas, los profesionales han pedido que se traslade de inmediato a la persona afectada a un espacio fresco y perfectamente climatizado. Una vez allí, se debe favorecer la hidratación a pequeños sorbos y consultar de forma preferente con los sanitarios o los servicios de emergencia si la situación no mejora en pocos minutos.