Archivo - Infección en un pie (micosis). - CONSEJO GENERAL DE COLEGIOS OFICIALES DE PODÓLOGOS
VALÈNCIA, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunitat Valenciana (ICOPCV) ha advertido de que entre el 10 y el 15 por ciento de la población padece tiña podal, popularmente conocida como pie de atleta, en algún momento de su vida.
"Se trata de una infección cutánea contagiosa causada por hongos dermatofitos que encuentran en los ambientes cálidos y húmedos las condiciones idóneas para proliferar", ha indicado en un comunicado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
Los datos epidemiológicos sitúan la prevalencia alrededor del 4,2% en los hombres frente al 1,7% en las mujeres, lo que supone un riesgo hasta 2,6 veces superior entre los varones.
Desde el ICOPCV se ha explicado que esta diferencia no se atribuye directamente a factores genéticos, sino que puede estar relacionada principalmente con determinados hábitos y conductas.
Entre ellos se encuentran el uso frecuente y prolongado de calzado cerrado u oclusivo, como botas laborales o zapatillas deportivas, que favorece la acumulación de calor y sudor; los microtraumatismos asociados a una actividad física intensa; y una mayor exposición del pie descalzo a espacios comunes como vestuarios, duchas o instalaciones deportivas.
¿CÓMO SE MANIFIESTA LA TIÑA PODAL?
El ICOPCV ha resaltado que puede presentarse de tres formas diferentes. La forma interdigital es la más frecuente y suele comenzar entre los dedos, especialmente entre el cuarto y el quinto. La piel puede aparecer blanquecina, húmeda y reblandecida debido a la maceración, acompañada de descamación, fisuras dolorosas y un intenso picor.
Otro caso es la denominada tiña en 'mocasín', de carácter más crónico. En este caso afecta fundamentalmente a la planta y se extiende hacia los laterales del pie. Puede confundirse fácilmente con una sequedad intensa porque provoca engrosamiento de la piel, descamación fina, enrojecimiento y grietas profundas en los talones.
La tercera es la forma vesiculobulosa, menos frecuente pero mucho más llamativa. Se caracteriza por la aparición de pequeñas ampollas con líquido, habitualmente en la planta, el empeine o los laterales del pie, acompañadas de inflamación, picor intenso, quemazón y dolor. Cuando estas ampollas se rompen, la pérdida de integridad de la piel puede favorecer la aparición de una infección bacteriana secundaria.
"Es muy importante que si aparecen signos que llamen la atención en los pies no se opte por el autodiagnósico ni se inicien tratamientos antifúngicos simplemente porque existe picor, descamación o sequedad en los pies. Es un error de pensar que cualquier descamación es un hongo. Determinadas dermatitis, la psoriasis y otras patologías cutáneas pueden presentar manifestaciones similares, por lo que es necesario establecer correctamente el diagnóstico antes de iniciar el tratamiento y no empeorarlo", ha incidido Jorge Escoto.
En estos casos, el podólogo realiza una exploración de la piel y analiza la distribución y características de las lesiones, prestando especial atención a signos como la maceración interdigital, la descamación característica en mocasín o la aparición de vesículas y ofrecerá el tratamiento específico adecuado, algo clave para no cronificar esta patología.
Desde el ICOPCV han recordado que los hongos que producen la tiña podal encuentran condiciones especialmente favorables cuando coinciden humedad, calor y poca ventilación. Por ello, se recomienda secar cuidadosamente los espacios entre los dedos después de la ducha, cambiar los calcetines cuando estén húmedos, utilizar calzado transpirable y evitar caminar descalzo en duchas, vestuarios y otras zonas húmedas de uso colectivo.
Además, ante picor persistente, descamación, grietas, maceración entre los dedos o ampollas recurrentes, los podólogos recomiendan acudir a consulta para determinar la causa.