Algunas prácticas deportivas pueden poner en riesgo los pies y la salud de los niños

Publicado 25/10/2019 14:22:57CET
Algunas prácticas deportivas, como el fútbol o la danza, pueden poner en riesgo los pies y la salud de los niños.
Algunas prácticas deportivas, como el fútbol o la danza, pueden poner en riesgo los pies y la salud de los niños. - COPOMA

MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

Existen ciertas prácticas deportivas que pueden causar anomalías en el crecimiento y desarrollo de los niños si no se practican bajo el control correspondiente de los profesionales, según advierten desde el Colegio Oficial de Podología de la Comunidad de Madrid (COPOMA).

Algunos de estos deportes son, por ejemplo, el fútbol, el baloncesto o la danza que, debido a los esfuerzos de su práctica implica para el cuerpo, pueden provocar que sus pies se vean afectados y, en consecuencia, también otras partes del cuerpo como tobillos, rodillas, cadera o espalda.

Tal y como han explicado desde COPOMA, la práctica de estos deportes implica ciertas posturas, movimientos o impactos frecuentes en los pies que hacen que determinados músculos, tendones, huesos o articulaciones se fuercen en exceso, provocando así ciertos problemas y anomalías que, normalmente, suelen desarrollarse a largo plazo.

Ya sea por impactos externos, como el del balón en la puntera y parte interior de los pies en el caso del fútbol o impactos de la propia realización del ejercicio, como los provocados por el propio suelo cuando se corre o se salta, los pies están expuestos a un esfuerzo constante determinado por la realización de movimientos que no son naturales.

Otro riesgo añadido, han asegurado, es el aumento de la posibilidad de aparición de lesiones, como esguinces, rozaduras, hematomas subungueales, irritaciones u otras anomalías, como fascitis plantar. Por ello, para realizar las prácticas deportivas disminuyendo el peligro al mínimo, es necesario que los niños asistan a la consulta del profesional de podología, en primera estancia, una vez que esté establecido el patrón de marcha, a partir de los 4-5 años y, después, con visitas anuales de forma periódica.

De este modo, podrán realizarles una exploración y un diagnóstico preciso, han señalado desde el Colegio. Esto, por un lado, permite asegurarse de que todo está correctamente y, por otro lado, en el caso de que no fuese así, permitirá abordar cualquier anomalía con mayor margen de tiempo. Normalmente, la mayoría de patologías o problemas pueden resolverse si se diagnostican y tratan a tiempo, por ejemplo, mediante el uso de plantillas podológicas, que evitarán posibles daños más graves a posterior.

Además de un diagnóstico personalizado, ofrecerán un asesoramiento individual que permitirá saber qué calzado será el más idóneo para cada caso, en función de las actividades que se realicen, o los cuidados más oportunos, entre otras cuestiones, que ayudarán a que los niños realicen deporte de la forma más sana y segura posible para su salud, han concluido.

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