Actualizado 03/01/2011 19:26 CET

Recomiendan la ingesta de altramuces en las dietas bajas en grasas

Los altramuces podrían sustituir a las materias primas animales en los alimentos
CAPAPITO/WIKIMEDIA COMMONS

MADRID, 3 Ene. (EUROPA PRESS) -

Expertos del Instituto de Ingeniería de Procesos y Empaquetado de Freising (Alemania) alaban las propiedades nutricionales de los altramuces y recomiendan su ingesta en las dietas bajas en grasas, ya que su consumo ayuda a reducir su acumulación y contribuye a llevar una alimentación equilibrada.

De hecho, auguran que, en un futuro, las semillas de altramuz sustituirán a las materias primas animales en la elaboración de múltiples alimentos, tradicionalmente de origen animal, como los embutidos y las salchichas, lo que reducirá notablemente el consumo de grasas.

"Teniendo en cuenta que este tipo de alimentos son los que presentan niveles más altos de grasas, su sustitución por otros similares, pero de origen vegetal, supondrá un gran avance", explica uno de estos investigadores, el doctor Peter Eisner.

En este sentido, recuerda que, en países como Alemania, cada persona consume 31 kilos de salchichas al año, con "alto riesgo" de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Igualmente, estos expertos han presentado recientemente un sustituto de la leche convencional, elaborado a partir de proteínas de altramuz y apta para la preparación de otros derivados, como quesos o helados. "No contiene lactosa, ni colesterol y tiene un sabor muy natural", asegura Eisner.

"MISMO SABOR, SIN NADA DE GRASA"

Según explica, la "clave" está en la estructura microscópica de este fruto, que es muy similar a las partículas grasas de la carne. "Este descubrimiento permite elaborar alimentos con un aspecto y un sabor muy similares a los originales, pero sin la nociva grasa animal", señala.

En los países emergentes, como China o Brasil, el consumo de carne está creciendo de forma alarmante y, en todo el mundo, se ha cuadruplicado desde 1961. Además, la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) ha alertado de que su producción y posterior ingesta se doblará de aquí a 2050, con los riesgos sobre la salud que conllevará.