Descifran el impacto antihipertensivo de los ácidos grasos Omega 3 del pescado

Actualizado 05/03/2013 17:48:02 CET
EUROPA PRESS

MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) -

Científicos del Hospital Universitario Friedrich Schiller de la ciudad de Jena (Alemania) han descifrado el impacto antihipertensivo de los ácidos grasos Omega 3 del pescado, tal y como ha publicado la revista especializada 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

En concreto, los expertos han sido capaces de mostrar que "el canal de potasio llamado 'SLO1' es un componente importante en la eficacia de los ácidos grasos Omega 3". Así lo indican los autores principales de este trabajo, los doctores de este centro hospitalario germano, Stefan H. Heinemann y Michael Bauer; y el miembro de la Universidad de Pennsylvania (Estados Unidos), el doctor Toshinori Hoshi.

Siempre ha sido consabido que el pescado "es saludable porque es fácil de digerir y porque tiene un alto nivel de proteínas", lo que le hace "parte importante" de una dieta saludable, explican. Esto es debido fundamentalmente a ácidos grasos como el ácido docosahexaenoico, que se produce principalmente en los pescados grasos, como "el arenque, el salmón y la caballa", señalan.

Además, los investigadores sostienen que el pescado puede "disminuir la presión sanguínea, reforzar el sistema inmune y tener efectos positivos en el desarrollo del sistema nervioso y el sistema cardiovascular". Sin embargo, ahora van más allá al descubrir que los canales iónicos "actúan como receptores muy específicos para el ácido docosahexaenoico y se abren por la unión de los ácidos grasos Omega 3", expone Heinemann.

Por su parte, Bauer sostiene que se ha evidenciado que la administración de este ácido graso "da lugar a una expansión de los vasos sanguíneos y, en consecuencia, a una disminución de la presión arterial". Por ello, concluye que el ácido docosahexaenoico "influye directamente" en ella.

Sin embargo, estos efectos no se producen en suplementos alimenticios que contengan ácidos grasos Omega 3. De hecho, se produce el efecto contrario y provoca "efectos contraproducentes", finaliza.