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MADRID, 6 Feb. (EDIZIONES) -
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se ha calculado que en 2021 la contaminación del aire doméstico causó 2,9 millones de muertes, de las cuales más de 300.000 se atribuyeron a menores de cinco años; al tiempo que avisa de la combinación de la contaminación del aire ambiente, y la del aire doméstico, se asocia con 6,7 millones de muertes prematuras cada año.
"Cada año, 2,9 millones de personas mueren prematuramente por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire doméstico causada por el uso ineficiente de combustibles sólidos y de queroseno al cocinar. Las partículas en suspensión y otros contaminantes del aire doméstico inflaman las vías respiratorias y los pulmones, dificultan la respuesta inmunitaria y reducen la capacidad de oxigenación de la sangre", alerta esta institución internacional.
Es más, esta entidad internacional sostiene que la contaminación del aire doméstico causa enfermedades no transmisibles, como accidentes cerebrovasculares, cardiopatía isquémica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y cáncer de pulmón en este tipo de casos.
CUANDO EL AMBIENTE DEL TRABAJO O DE CASA ESTÁ CARGADO
Pero ya en una casa normal o en un centro de trabajo, por ejemplo, y si no se emplean estos métodos para la cocina, también hay contaminación en nuestro ambiente. En una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, la doctora Giulia Enders, médica con formación en investigación microbiológica y experiencia clínica en Medicina Interna y Gastroenterología reconoce que son muchas las veces que notamos el ambiente cargado en nuestra zona de trabajo, en las aulas escolares, o incluso en nuestra propia casa, más si llevamos un tiempo sin ventilar el ambiente.
"Más o menos estamos el 90% de nuestro tiempo encerrados y hay vapores que se concentran y la calidad del aire baja. Lo vemos en las aulas europeas, o en las oficinas, porque ese aire viciado hace que sea más difícil concentrarse, y cuando estamos en el trabajo o en el colegio es un tiempo para concentrarse; pero se ve que la ventilación actual de nuestros ambientes no es la óptima para concentrarnos bien", remarca.
Así, subraya en 'Tu cuerpo tiene las respuestas' (Planeta) que en los interiores la contaminación del aire constituye "un fenómeno en sí mismo" y, sí lo harán las partículas procedentes de la cocina, de los productos de limpieza, de las velas, y de los cosméticos, o incluso del aire espirado.
Aquí destaca que, de acuerdo con estudios en la materia, entre el 66% y el 78% de las aulas europeas superan los niveles máximos de dióxido de carbono, y de las partículas en suspensión permitidas. "A partir de mil partes por millón de CO2 cambia el riego sanguíneo del cerebro: nos cansamos antes, no podemos prestar la misma atención, o incluso empezamos a sufrir una repentina jaqueca (...)", remarca.
PAUTAS PARA VENTILAR EN CASA
Aconseja en este sentido esta doctora que en los espacios en los que se reúnen muchas personas puede ser de ayuda instalar aparatos de medición de gas o, al menos, planificar momentos de ventilación con una frecuencia establecida.
Recuerda también aquí que la Oficina Federal de Medio Ambiente de Alemania aplica una regla general en las viviendas:
- Verano: Ventilar dos veces al día entre 20-25 minutos, si es posible a primera hora de la mañana y también por la noche, que es cuando la temperatura y los niveles de ozono suelen estar en sus niveles más bajos.
- Invierno: En los días más frescos el frío aporta una ventaja adicional ya que la diferencia térmica entre el exterior y el interior permite que el intercambio de aire sea más rápido, así que en lugar de entre 20 y 25 minutos bastará con entre 3-5 minutos, aunque la operación se debe repetir de 2 a 4 veces al día.
"Cuando limpias con productos que exhalan vapores, si tenemos montado en el salón un altar con velas, o nuestra cocina está llena de humo porque hemos estado friendo, por ejemplo, hay que añadir más ventilación a los consejos antes aportados", incide.
Igualmente, considera Giulia Enders que para las personas con alergia al polen, o que vivan en calles especialmente afectadas por el tráfico, es una buena idea instalar además un purificador de aire, "que aportará ventajas a quienes no quieran abrir las ventanas por la noche debido al ruido exterior". De hecho, advierte de que dormir con las ventanas cerradas y sin mover el aire viciado, sin usar por ejemplo un ventilador, reduce en un 8 por ciento la calidad del sueño.
Cuenta en su libro que los pulmones apenas pesan 600 gramos, en concreto precisa que 350 gramos el derecho y 250 el izquierdo, y su capacidad de eliminar la suciedad es limitada. "En los últimos veinte años se ha investigado con más intensidad que nunca dónde se encuentran sus límites en este sentido", mantiene esta doctora.
Sobre los estudios sobre la calidad del aire mantiene que si se observa la polución del aire o el aumento de alguna de esas sustancias coincide en general con un incremento de los problemas de salud.
En este contexto, recuerda que las directrices establecidas por la OMS indican que el dióxido de nitrógeno puede alcanzar una media de 25 microgramos por metro cúbico en una jornada, e incluso una media de hasta 200 microgramos por metro cúbico en una hora. "Fuera de estos picos puntuales, en la media anual se observan consecuencias para la salud a partir de valores superiores a 10 microgramos por metro cúbico, en lugar de 40 como se pensaba antes", precisa.
"Si quieres comprobar si el aire en torno a tu casa respeta estos y otros valores puedes recurrir a diversas páginas web y aplicaciones. De hecho, ya hay aplicaciones de previsiones meteorológicas que recogen los niveles actuales de sustancias nocivas de cada lugar", subraya Enders.
Pero es que también recuerda que las personas con vías respiratorias sensibles, como es el caso de las personas con asma, si se necesitara ventilación se estrechan sus vías respiratorias y un signo de ello es que pueden desencadenarse estornudos o la tos.