Cómo afectan las redes al desarrollo adolescente

Archivo - Adolescentes utilizando el móvil.
Archivo - Adolescentes utilizando el móvil. - FABIO PRINCIPE/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: jueves, 5 febrero 2026 14:54

MADRID 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

La exposición constante a contenidos digitales influye de forma negativa en la forma en la que los niños y adolescentes construyen su identidad y autoestima y en la forma en la que se relacionan con los demás.

El jefe de servicio de Salud Mental del Hospital Blua Sanitas Valdebebas, Carlos Atef Harkous, ha declarado que los niños y adolescentes son especialmente vulnerables a la comparación constante dentro de las redes sociales, porque "su autoestima está aún en formación". "Las redes sociales funcionan como un espejo que ofrece gratificación instantánea, lo que las vuelve potencialmente adictivas, al tiempo que nos confrontan con un ideal ajeno que genera malestar por 'no estar a la altura", ha continuado.

En estas etapas, el cerebro se encuentra en procesos de maduración y resulta especialmente sensible a los estímulos del entorno. Las comparaciones y la exposición constante a estilos de vida aparentemente perfectos puede generar "una percepción distorsionada de la realidad".

En los menores esto se traduce en una mayor vulnerabilidad emocional, en especial cuando no cuentan con "recursos suficientes para relativizar esos mensajes". Esta problemática se acentúa porque se encuentran en una etapa en la que construyen su identidad buscando figuras en las que reflejarse en busca de reconocimiento externo.

En esas edades, ciertas áreas cerebrales relacionadas con el control de impulsos, la planificicación y la evaluación de riesgos no se han desarrollado del todo, por lo que desde Sanitas aseguran que se incrementa la vulnerabilidad ante estímulos intensos y sistemas de recompensa inmediata.

El impacto de las redes sociales no es el mismo según la etapa evolutiva del menor. Con 10 años se hace una comprensión más literal de los contenidos, mientras que con 15 o 16, ya predomina la comparación social y la búsqueda de identidad para lograr una mayor autoestima y tener una mejor percepción de uno mismo.

La psicóloga de Blua de Sanitas, Carla Álvarez Llaneza, ha señalado que la comparación se intensifica en un entorno digital que amplifica "estándares irreales y los presenta como norma".

Esta exposición continuada a las redes también hace que se dificulte la autorregulación, la atención y la tolerancia al aburrimiento. "Observamos una mayor dificultad para manejar la frustración o desconectar mentalmente, algo esperable en un cerebro que aún está aprendiendo a regularse. En estos casos, cuando la exposición a redes sociales es menor o disminuye, detectamos una mayor estabilidad emocional y una mejora en la calidad del descanso", ha añadido Álvarez Llaneza.

De todas formas, este malestar emocional no aparece de forma inmediata, sino tras una exposición mantenida en el tiempo. La psicóloga de Mindplace, Carmen Gil, ha explicado que los cambios persistentes en el estado de ánimo, irritabilidad, tendencia al aislamiento o una preocupación excesiva por la imagen digital pueden indicar la aparición de problemas emocionales.

La exposición prolongada a las redes sociales, a su vez, desplaza la regulación emocional, el descanso y el juego no digital o las relaciones presenciales a un segundo plano. Si estas condiciones volviesen a tener importancia, se observarían cambios sostenidos en "el bienestar emocional, en la seguridad personal, en la autoestima y en la relación más confiada del entorno cotidiano".

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