Publicado 29/04/2021 08:29CET

Adenovirus, la tecnología que comparten AstraZeneca y Janssen...y podrían ser culpables de los raros eventos trombóticos

Archivo - Recurso vacuna contra la covid-19. Coronavirus.
Archivo - Recurso vacuna contra la covid-19. Coronavirus. - PLYUSHKIN/ISTOCK - Archivo

    MADRID, 29 Abr. (EDIZIONES) -

   ¿El adenovirus podría ser la técnica o procedimiento responsable de la formación de trombos raros en personas que se han inoculado las vacunas de Vaxzevria (Oxford-AstraZeneca) y de Janssen (Johnson &Johnson)? Se lo preguntamos a varios expertos para que nos lo expliquen.

   En primer lugar, el cofundador de la Asociación Española de Vacunología (AEV), pediatra y consultor honorario en materia de vacunas para el Ministerio de Sanidad, el doctor José A. Navarro-Alonso, confirma la hipótesis con la que están trabajando los científicos estas semanas de que este procedimiento podría ser el responsable de esos muy poco frecuentes efectos secundarios de la vacuna: "El adenovirus pudiera producir autoanticuerpos frente a las plaquetas y causar su activación, lo que provocaría fenómenos inmunes trombóticos con hiperconsumo de plaquetas (trombopenia)".

   De hecho, el portavoz del área de vacunas Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), el profesor Raúl Ortiz de Lejarazu, recuerda que ante este registro de ese rarísimo efecto adverso detectado se ha pedido su inclusión en la ficha técnica de la vacuna Vaxzevria. "Hace falta investigación adicional compleja para conocer si en un mínimo número de personas las vacunas con vectores de adenovirus pueden inducir ese efecto clínico tan raro. No son solo trombos, es una patología multicausal relativamente frecuente en la población, ya que hay además cifras bajas de plaquetas en los casos reportados. Todo ello requiere una explicación científica que no existe por ahora", reconoce.

   Mientras, Carmen Álvarez-Domínguez, profesora e investigadora en Inmunología de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), destaca que estos raros trastornos de coagulación tienen lugar en un vacunado por cada millón de vacunados, y podrían estar inducidos por una reacción inmunológica rara por la que se generan anticuerpos frente a las plaquetas, lo que se conoce como 'factor plaquetar 4', que favorece su agregación y en consecuencia los coágulos. "Se sospecha de que la estructura del adenovirus, o bien el ADN del adenovirus que en su purificación pudiera estar también en la propia vacuna, se unieran al factor plaquetario numero 4", apostilla.

   Eso sí, destaca que hay una buena noticia en este escenario y es que se conoce ya cuál es ese raro trastorno de coagulación, que es "muy poco frecuente", a la par que se pueden identificar a tiempo sus síntomas, y existe también un tratamiento para ellos: inyectar inmunoglobulinas. "Cualquier paciente que note mínimamente los síntomas debe acudir a Urgencias rápidamente", sostiene.

UNA TÉCNICA YA EMPLEADA CONTRA EL ÉBOLA O ZIKA

   ¿En qué consiste esta técnica de adenovirus? El portavoz de la SEIMC indica que el procedimiento de hacer vacunas mediante vectores víricos usa un virus modificado que no puede multiplicarse, ni hacer ningún ciclo infeccioso en las células o en otro lugar, ni causar tampoco ninguna infección. "No es un virus atenuado, sino modificado", remarca.

   "Un adenovirus virus (ADV) modificado es como una carcasa o caja de transporte a la que se ha trasferido el segmento de RNA del SARS-CoV-2 que informa a la célula para producir la glicoproteína S. Los adenovirus se usan desde hace tiempo porque tienen un genoma muy grande que permite quitarle las partes de él que hacen que se multiplique y poner en su lugar otras secuencias. En el caso de la vacuna contra la COVID-19 el gen de la proteína S del SARS-CoV-2", detalla.

   Asimismo, el cofundador de la Asociación Española de Vacunología, el doctor Navarro-Alonso explica aquí que el adenovirus que vehiculiza el antígeno es un virus humano o de chimpancé no replicante, es decir lo han modificado genéticamente para que una vez en el interior del núcleo de la célula no se pueda replicar y por tanto causar enfermedad. "El antígeno que incluye el adenovirus es un fragmento sintético de ADN que contiene la información que codifica la glicoproteína S", agrega.

   La inmunóloga Carmen Álvarez-Domínguez recuerda en este punto que las vacunas de adenovirus se han empleado contra el ébola y el zika, aunque dice que con muy poca población vacunada, por eso quizás no se han detectado estos fenómenos raros de coagulación, ya que las vacunadas contra el ébola, y menos aún contra el zika, son muy pocas en comparación con toda la población mundial inoculada contra la COVID.

   Recuerda esta experta de la UNIR igualmente que en los perros, por ejemplo, la vacuna de la rabia es de adenovirus y no ha causado ningún problema. "No son seres humanos pero sí se tiene experiencia a la hora de emplear el adenovirus. ¿Qué ocurre? Todas las vacunas y medicamentos pueden causar efectos secundarios, aunque la probabilidad sea muy pequeña. El problema es que vacunamos en pandemia, más de lo que normalmente se hace con cualquier vacuna y por eso ves los efectos adversos. Lo bueno es que hay tratamiento y se conocen sus síntomas", valora.

¿QUÉ VACUNAS SON MEJORES?

   Las vacunas de ARN Mensajero (Pfizer y Moderna), por su parte, representan otro procedimiento novedoso de hacer vacunas mediante plataformas de ácido ribonucleico mensajero (ARNm), según aclara el portavoz de la SEIMC: "Es una manera de llevar directamente dentro de las células humanas en el lugar de la inyección el segmento de ARNm del SARS-CoV-2, que informa a la célula para producir la glicoproteína S del virus SARS-CovV-2. Si en las vacunas basadas en vectores de adenovirus la información iba en un sobre que se pega a la membrana celular e introduce el mensaje, en estas de ARNm es el mensaje el que se envía directamente a la célula. La célula lee el mensaje del ARNm e inicia la producción con su propio metabolismo de la glicoproteína del nuevo coronavirus".

   Álvarez-Domínguez puntualiza que estas vacunas de ARNm no provocan estos raros trastornos de coagulación, aunque sí se han registrado problemas relacionados con alergias. "La tecnología del adenovirus son vectores-vacuna, donde se emplean otros virus no relacionados con el SARS-CoV-2, en los que se elimina toda su información genética, y así no puede causar ningún problema, y le incluyes la información genética necesaria para que produzca la proteína S del coronavirus", agrega.

   El cofundador de la Asociación Española de Vacunología argumenta también que "hasta la fecha" no se ha detectado ningún caso de Trombosis Trombocitopénica Inducida por Vacunas (VITT, en ingles) con las vacunas de ARNm.

   En este contexto, Ortiz de Lejarazu apunta a las diferencias de logística que habría entre las inyecciones de ARNm y las de ADV: "Aunque se está tratando de superar ese problema técnico, las vacunas de ARNm son mucho más inestables a temperatura ambiente y precisan congelación a -70ºC para su conservación y almacenamiento; condiciones que no es posible garantizar en cualquier país o área geográfica. Las basadas en vectores de adenovirus precisan temperaturas de conservación más asequibles (frigorífico) y algunas requieren solo de una dosis, con lo que su despliegue logístico en este momento de la pandemia las hace más aplicables en distintos escenarios geográficos y de desarrollo económico".

   Entre sus ventajas, según destaca el portavoz del área de vacunas de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, ambos tipos podrán actualizarse de manera "bastante ágil en el futuro próximo" con las variantes que se hayan hecho más dominantes, si ello fuera preciso. "El Reino Unido ya ha legislado al respecto para aquellas vacunas aprobadas en su territorio, aplicando una reglamentación similar a la que existe sobre la gripe. Europa está en ello", añade.

   ¿Podríamos hablar entonces de que son mejores una vacunas que otras? Sobre este concepto coinciden todos los científicos preguntados: NO. El consultor honorario de vacunas del Ministerio de Sanidad, y cofundador de la Asociación Española de Vacunología, el doctor Navarro-Alonso, subraya que "no hay vacunas mejores o peores", ya que ambas evitan la enfermedad grave en alrededor del 100% de vacunados.

   El profesor Raúl Ortiz de Lejarazu, de la SEIMC, resalta que todas las vacunas que están autorizadas en Europa tienen porcentajes de protección frente a hospitalización, enfermedad grave, incluido ingreso en UCI o muerte por COVID-19 superiores al 90%, y en algunos casos del 100%. "Los ejemplos del Reino Unido mayoritariamente vacunado con Vaxzevria (vectores de ADV) y los de Israel vacunados mayoritariamente con Comirnaty (ARNm) así lo atestiguan", agrega.

   La inmunóloga y profesora de UNIR, Carmen Álvarez-Domínguez mantiene que todas las vacunas, sean de ARNm o bien de adenovirus, "son igual de buenas", porque están dirigidas a lo mismo, contra la proteína S del coronavirus SARS CoV-2.

   "Todas son igual de buenas. Todas presentan un porcentaje de eficacia altísimo, no vista en vacunas de adultos hasta ahora, y por ejemplo la eficacia de la vacuna de la gripe es mucho más baja que la que se baraja en las fórmulas contra la COVID, y no tenemos ningún problema a la hora de ponernos la vacuna de la gripe. Se está armando demasiado revuelo por algo un poco injusto y hay que investigarlo. Cualquier medicamento como los anticonceptivos o los corticoides, los ansiolíticos o antisicóticos, súper empleados, o el fumar, tiene una probabilidad 100 veces mayor de provocar trombos que esta vacuna", concluye.

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