Publicado 11/06/2020 12:26:34 +02:00CET

La actividad física mejora la salud cardiovascular en recuperados de COVID-19

Un hombre con la mascarilla en la mano hace fotos en el Parque Madrid Río en el día del inicio de la Fase 2 en Madrid. En Madrid (España), a 8 de junio de 2020.
Un hombre con la mascarilla en la mano hace fotos en el Parque Madrid Río en el día del inicio de la Fase 2 en Madrid. En Madrid (España), a 8 de junio de 2020. - Eduardo Parra - Europa Press

MADRID, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -

La actividad física mejora la salud cardiovascular de los pacientes recuperados de la COVID-19, según han resaltado expertos cardiólogos de la Fundación Española del Corazón (FEC), teniendo en cuenta que el corazón es el segundo órgano más afectado por el SARS-CoV-2.

"El cuerpo humano ha sido diseñado para moverse y necesita realizar ejercicio de forma regular para mantenerse funcional y evitar enfermar", recuerda la doctora Araceli Boraita, coordinadora del Grupo de Trabajo de Cardiología del Deporte de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

En concreto, indica que el deporte tiene un efecto beneficioso en la prevención de la cardiopatía isquémica (riesgo de infarto), en la disminución de la mortalidad global y en la mejora de la calidad de vida. Esto ha supuesto que "el ejercicio físico juegue un importante papel en la prevención de numerosas patologías y sea de gran utilidad para retrasar los efectos negativos del envejecimiento sobre el aparato cardiovascular".

Por otro lado, se sabe que el corazón es el segundo órgano más afectado por la COVID-19, pudiendo mostrar desde elevación aislada de enzimas de daño miocárdico hasta daño estructural y funcional producido por lesión directa del virus en el miocardio. Además, la inflamación, el daño microvascular (lesiones en pequeños vasos sanguíneos) y la acción de ciertos fármacos utilizados en su tratamiento pueden favorecer el desarrollo de síndromes coronarios agudos en pacientes con enfermedad cardiovascular subyacente y lesión miocárdica asociada. Por otro lado, también se han observado episodios de trombosis a diferentes niveles.

En este contexto, y teniendo en cuenta los efectos beneficiosos del ejercicio moderado, "en pacientes que han pasado la COVID-19, un programa de ejercicio ayudará a mejorar su capacidad cardiorrespiratoria y pulmonar, favorecerá la función endotelial vascular y la inmunidad, tendrá efecto antiinflamatorio y fibrinolítico disminuyendo el riesgo de trombosis". Además, prosigue Boraita, "aumentará la masa muscular favoreciendo la recuperación de la sarcopenia (pérdida de la masa muscular) en estos pacientes".

Sin embargo, la experta remarca que "la actividad física y el ejercicio pueden tener un efecto negativo durante la infección aguda por coronavirus, ya que aumentan el riesgo de daño cardiaco y muerte cardiaca durante el ejercicio, y este riesgo puede extenderse después de la infección si se han producido daños estructurales". En este sentido, la recomendación de la cardióloga es clara: "No entrenes durante una enfermedad viral sistémica aguda".

Respecto a cómo iniciar la actividad física tras haber pasado la infección por coronavirus, la experta asegura que lo importante es la individualización, "ya que depende de varios factores que discurren desde el estado previo de la persona hasta el grado de severidad de la COVID-19".