Abulia y procrastinación: por qué a veces cuesta empezar incluso lo que sabes que debes hacer

Archivo - Grandes despertadores en el agua y el hombre con paraguas los observa. Procrastinar, abulia
Archivo - Grandes despertadores en el agua y el hombre con paraguas los observa. Procrastinar, abulia - MIKKELWILLIAM/ ISTOCK - Archivo
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Actualizado: lunes, 12 enero 2026 9:58

MADRID, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -

Todos hemos sentido esa dificultad para dar el primer paso: hacer una llamada importante, escribir un informe o enfrentarnos a una tarea que nos estresa. Saber lo que hay que hacer no siempre se traduce en acción, y cuando esa dificultad se vuelve persistente, los médicos hablan de abulia.

Un estudio reciente en monos inteligentes ha identificado un circuito cerebral que regula la motivación y actúa como un “freno” interno, dificultando iniciar tareas desagradables o estresantes. Comprender cómo funciona este mecanismo podría explicar por qué algunas personas luchan por empezar incluso las actividades más simples.

EL CEREBRO TIENE UN BOTÓN DE DETENER

   Un equipo de investigación del Instituto de Estudios Avanzados de Biología Humana (ASHBi) de la Universidad de Kioto (Japón) ha aplicado una técnica genética avanzada denominada quimiogenética a monos altamente inteligentes, para permitir ajustar la comunicación temporal entre regiones cerebrales específicas e identificar un circuito que actúa como freno a la motivación. Los resultados se publican en 'Current Biology'.

   Esta investigación da respuesta a los casos de la denominada 'abulia'. La mayoría conocemos esa sensación: hacer una llamada telefónica difícil, empezar un informe que temes que sea criticado o preparar una presentación que estresa solo de pensarlo. Entiendes lo que hay que hacer, pero dar ese primer paso resulta sorprendentemente difícil. Cuando esta dificultad se agrava, se conoce médicamente como abulia.

Las personas con abulia no son perezosas ni inconscientes: saben lo que tienen que hacer, pero su cerebro parece incapaz de pulsar el botón de "ir". La abulia se observa comúnmente en afecciones como la depresión, la esquizofrenia y la enfermedad de Parkinson, y altera gravemente la capacidad de una persona para gestionar la vida diaria y mantener las funciones sociales.

   Investigaciones en neurociencia y psicología sugieren que, antes de actuar, el cerebro evalúa el esfuerzo que puede suponer una tarea. Si el coste se percibe como excesivo, la motivación disminuye. Sin embargo, hasta ahora no se ha aclarado cómo el cerebro convierte este juicio en una decisión de no actuar.

CÓMO EV Y PV GUÍAN NUESTRA MOTIVACIÓN

    Para explorar esta cuestión, este nuevo trabajo entrenó a monos para realizar dos tipos de tareas. En una, completar la tarea les otorgaba una recompensa de agua. En la otra, la recompensa venía con una desventaja añadida: una desagradable bocanada de aire en la cara. Antes de cada prueba, los monos veían una señal y podían decidir libremente si empezaban o no. Los investigadores no se centraron en la opción elegida por los monos, sino en algo más fundamental, observar si dieron el primer paso. Como era de esperar, cuando la tarea solo implicaba una recompensa, los monos solían empezar sin dudarlo. Pero cuando la tarea implicaba una desagradable bocanada de aire, a menudo se abstenían, aunque todavía hubiera una recompensa disponible.

   Los investigadores debilitaron temporalmente una conexión cerebral específica que vincula dos regiones implicadas en la motivación: el estriado ventral (EV) y el pálido ventral (PV). Cabe recordar que se entiende por estriado ventral (EV) la región cerebral implicada en la recompensa, la motivación y el aprendizaje. Parte de este estriado también se denomina núcleo accumbens. Por su parte, el pálido ventral (PV) es la región cerebral que recibe señales del estriado ventral y las transmite a otras partes del cerebro. Es un centro importante para convertir las señales relacionadas con la motivación en acción, retransmitiendo y combinando la información enviada a áreas como el tálamo, el mesencéfalo, el sistema límbico y la corteza prefrontal.

   De esta forma, en la tarea de solo recompensa, la supresión de esta vía tuvo poco efecto en el comportamiento de los monos, quienes iniciaron la tarea con normalidad. Por el contrario, en las tareas que implicaban una desagradable bocanada de aire, el freno mental para comenzar se había aliviado: los monos se mostraron mucho más dispuestos a comenzar. Cabe destacar que la capacidad de los monos para evaluar recompensas y castigos no varió. Lo que cambió fue el paso entre saber y hacer.

   Los investigadores analizaron con mayor detalle qué sucedía realmente en estas regiones cerebrales durante este proceso. La actividad neuronal en el EV aumentó durante la tarea estresante, lo que sugiere que ayuda al cerebro a registrar cuándo una situación resulta estresante. En cambio, la actividad en el PV disminuyó gradualmente a medida que los monos se mostraban menos dispuestos a iniciar la tarea, lo que demuestra que estas dos regiones desempeñan funciones diferentes. En conjunto, estos hallazgos demuestran que la vía del EV al PV funciona como un "freno de motivación" que suprime el botón interno de "ir", especialmente al enfrentarse a tareas estresantes o desagradables.

   Este descubrimiento del "freno de motivación" EV-PV podría arrojar luz sobre afecciones como la depresión y la esquizofrenia, donde es común una pérdida grave de motivación. En el futuro, intervenciones como la estimulación cerebral profunda, la estimulación cerebral no invasiva o nuevas estrategias farmacológicas podrían apuntar a ajustar este freno cuando se vuelva demasiado rígido.

IMPLICACIONES PARA LA SALUD MENTAL

    No obstante, este "freno" existe por una razón. Mientras que un freno demasiado rígido puede conducir a la abulia, un freno demasiado flexible podría dificultar la detención, incluso en situaciones excesivamente estresantes, lo que podría llevar al agotamiento. En otras palabras, el circuito EV-PV podría ayudar a mantener la motivación dentro de un rango saludable.

"Debilitar excesivamente el freno de motivación podría conducir a comportamientos peligrosos o a una asunción excesiva de riesgos", matiza Ken-ichi Amemori, autor principal del estudio. "Será necesaria una validación cuidadosa y un debate ético para determinar cómo y cuándo deben utilizarse dichas intervenciones".

   En la sociedad moderna, especialmente en una época en la que el agotamiento profesional está en su punto más alto, estos hallazgos nos invitan a repensar el verdadero significado de la "motivación". El cerebro puede reducir activamente el impulso de actuar cuando las tareas son desagradables o estresantes, por lo que empezar no se trata solo de fuerza de voluntad. En lugar de intentar impulsar la motivación a la fuerza, el enfoque debería centrarse en cómo la sociedad puede apoyar mejor a las personas para afrontar el estrés. Esta es una cuestión que merece un diálogo social más amplio.

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