Publicado 15/10/2019 10:13:38 +02:00CET

Los abortos clandestinos e inseguros se disparan en Nigeria desde que comenzara el conflicto con Boko Haram

Personas junto a una casa destruida presuntamente por Boko Haram en Nigeria
Personas junto a una casa destruida presuntamente por Boko Haram en Nigeria - REUTERS / STRINGER . - Archivo

   Al menos 40 mujeres y niñas reciben atención médica después de un aborto al mes

   MAIDUGURI, (NIGERIA) 15 (Thomson Reuters Foundation/EP)

   Los abortos clandestinos e inseguros se han disparado en Nigeria desde que comenzara el conflicto con el grupo yihadista Boko Haram en 2009, según han denunciado este lunes trabajadores sanitarios del país.

   En Nigeria, uno de los países que tienen una legislación más restrictiva en cuanto al aborto del mundo y que sólo lo permite para salvar la vida de la madre, se producen 2,7 millones de abortos al año, la mayoría de ellos practicados en secreto y en condiciones peligrosas, según la Universidad Johns Hopkins. Son las mujeres pobres y las que no han tenido oportunidad de educación las que más riesgo corren en este sentido.

   Además, al menos 40 mujeres y niñas acuden para recibir asistencia médica tras un aborto al mes, ha contado a Thomson Reuters Foundation Aminu, una enfermera de una clínica gestionada por el Gobierno nigeriano situada en el estado de Yobe. Hace una década, eran entre 10 y 15 mujeres las que precisaban atención médica tras un aborto.

   Nigeria tiene la cuarta tasa de mortalidad materna más alta del mundo: unas 100 mujeres y niñas mueren por esta causa al día, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

   En este contexto, las tasas en el noreste del país, donde las clínicas y los hospitales han sido destruidos por grupos armados para crear un califato islámico, son las peores en Nigeria, según muestran datos gubernamentales.

   Según Aminu, las mujeres acuden a farmacias, a vendedores locales de fármacos o a mujeres ancianas para abortar y usan fármacos, hierbas o herramientas, como barras, para hacerlo.

   "No mueren si las admitimos en el hospital", según la enfermera. "Pero hay muchos más casos en los que las mujeres y las niñas toman hierbas solas, no van al hospital y mueren porque no quieren exponerse", ha lamentado Aminu.

SEXO POR COMIDA

   Naciones Unidas ha registrado miles de casos de violencia sexual y de intercambio de sexo por comida, particularmente en mujeres y niñas que carecen de ésta, cobijo o dinero.

   "Mucha gente que está desplazada vive con anfitriones que se aprovechan de ellos", ha explicado la directora de la Fundación Juventud Africana para el Desarrollo y el Empoderamiento de la Paz, Maryam Aje.

   Kellu, una adolescente que perdió a su familia después de que miembros de Boko Haram atacaran su aldea hace dos años, se quedó embarazada después de que un soldado le ofreciera comida y amparo a cambio de sexo. No quiere tener el bebé.

   Después de mudarse a un campo de refugiados del estado de Borno, quiso practicarse un aborto, pero no sabía dónde acudir para ello, como un número creciente de mujeres desde que comenzara la insurgencia islamista.

   "Si continúo con este embarazo, arruinaré mi vida", ha explicado Kellu, que cree que está embarazada de dos meses. "Todo el mundo sabe lo que hice. Me estigmatizarán por tener un bebé sin estar casada", ha lamentado.

   "Además, no tengo dinero para encargarme de mí misma. ¿Cómo se supone que voy a cuidar de un niño?", se ha preguntado Kellu, que ha declinado proporcionar su nombre real.

   Fatima, una mujer de 40 años, acudió a una tía suya a por unas hierbas que le produjeron un aborto unas pocas horas después de ingerirlas. "No fue una elección, tenía que terminar con ello", ha dicho Fatima, cuyo nombre tampoco es real.

   Fatima está criando a cinco hijos y cuatro nietos en el campo de desplazados de Borno. "Los hombres dicen que (el aborto) es inmoral, pero ellos no son los que tienen que dar a luz y cuidar después a los bebés", ha indicado.

   "Cuanto tu hijo te dice que está hambriento, ¿cómo puedes tener otro?", se ha interrogado la mujer, que ha revelado que en muchas ocasiones se encuentran fetos en los baños del campo de refugiados.

   Por su parte, las autoridades nigerianas insisten en defender la legislación actual. "Sin importar las circunstancias, el aborto está prohibido excepto por razones médicas", ha recordado el subdirector de respuesta médica de emergencia del Ministerio de Salud de Borno, Ali Grema. "No está permitido para razones sociales", ha zanjado.

TABÚ

   Además, con muchos maridos desaparecidos, detenidos o fallecidos, muchas mujeres tienen sexo fuera del matrimonio, han agregado los trabajadores sanitarios.

   Sin embargo, la educación sobre planificación familiar se focaliza en Nigeria en las mujeres que están casadas por las actitudes conservadoras propias del país, ha recordado una enfermera del campo de Maiduguri, Hadiza.

   "Las mujeres preguntarían por medidas de contracepción, pero no quieren que sus maridos lo sepan", según Hadiza, que agrega que estas mujeres acuden por la noche, "cuando nadie las ve".

   Asimismo, la enfermera, que ha rechazado proporcionar su verdadero nombre, ha explicado que muchas mujeres jóvenes le llaman o visitan fuera de su horario laboral y le piden la píldora del día después. "Es mejor prevenir los embarazos que tratar con ellos cuando ya han ocurrido", ha indicado.

   Por su parte, Lucy Dlama, una miembro de Mujeres en la Nueva Nigeria, que proporciona apoyo a las supervivientes de violación a través de la atención sanitaria, ha asegurado que muchas mujeres ni siquiera saben que el sexo puede dejarlas embarazadas.

   "Nuestra cultura establece que es un tabú para los padres proporcionar educación sexual a sus hijas", ha afirmado Dlama, que ha animado a las madres a enseñar a sus hijas sobre sus cuerpos.

   Por otra parte, el embarazo fuera del matrimonio también es un tabú, incluso cuando es el resultado de una violación por parte de soldados, milicias o funcionarios de campos de desplazados.

   "Consideran que eres una prostituta y que tu hijo es un bastardo", ha precisado Aminu, que agrega que se considera que esta situación hace que las mujeres echen a perder su apellido.

   Otro factor es la política del gobierno de Estados Unidos, promulgada hace décadas y reestablecida por el presidente del país, Donald Trump, conocida como la 'regla de mordaza global', que prohíbe a las clínicas que reciben fondos federales informar a pacientes sobre el aborto.

   "Vemos a niñas y mujeres que solicitan el aborto", según un trabajador humanitario que luchó por apoyar a las clínicas de salud en el estado de Borno y que se ha expresado con la condición de que se respetara su anonimato.

   "Pero estamos limitados por las preocupaciones sobre los riesgos legales, las reacciones de la comunidad y los fondos de Estados Unidos, que nos prohíben proporcionar información o servicios sobre el aborto", ha explicado.

   "Si el hospital no ayuda, irán a otro lado, incluso si no es seguro", ha indicado Hauwa Shekarau, una miembro de IPAS, un grupo de defensa del aborto seguro. "Enterremos nuestras cabezas en la arena y las mujeres continuarán muriendo", ha zanjado.