El 71% de los pacientes con gota no está bien controlado

Publicado 27/05/2019 17:58:50CET
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   MADRID, 27 May. (EUROPA PRESS) -

   El 71 por ciento de los pacientes con gota no está totalmente controlado, solo el 29 por ciento no ha presentado ataques en los últimos 12 meses, según se ha puesto de manifiesto durante el simposio 'El arte de tratar la hiperuricemia en pacientes con gota', celebrado en el marco del XLV Congreso Nacional Sociedad Española de Reumatología con la colaboración de Grünenthal.

   Se trata de una enfermedad que afecta al 2,4 por ciento de la población española y que, en muchos casos, se diagnostica tarde y no está bien controlada. De hecho, el 20 por ciento de los pacientes no es diagnosticado hasta que han pasado cuatro ataques como mínimo y el 11 por ciento de los pacientes ha llegado a perder su empleo o se ha jubilado debido a la gota.

   "En muchas ocasiones, el diagnóstico se basa solamente en los síntomas, con una tasa de errores elevada. El diagnostico se debería hacer identificando cristales de urato a través del microscopio, en una muestra de líquido de una articulación. Así se evitan errores en el diagnóstico", ha dicho la doctora del servicio de Reumatología del Hospital General Universitario Elda (Alicante), Francisca Sivera.

   Y es que, tal y como ha argumentado,el ácido úrico elevado ocasiona un depósito de cristales de urato dentro y alrededor de las articulaciones. Por tanto, mientras no se baje el ácido úrico en sangre, los cristales persisten e, incluso, crecen en número y tamaño, provocando una inflamación constante.

   Estos cristales dañan los huesos al desencadenar episodios repetidos de artritis o tofos, depósitos grandes y organizados de ácido úrico que pueden deformar las articulaciones y limitar el movimiento, por ejemplo el 67 por ciento de los pacientes indica que la gota afecta a su capacidad de andar.

   Además, la gota también afecta al organismo a nivel cardiovascular, ya que los cristales de urato aumentan la posibilidad de tener un infarto, un ictus o morir por causas cardiovasculares. Del mismo modo, empeora el pronóstico de la insuficiencia renal, ya que dificulta la función de los riñones.

   En este contexto es importante señalar que el objetivo terapéutico en un paciente con gota es alcanzar una uricemia menor a 6mg/dL y, en muchos pacientes menor a 5 mg/dL, para que los depósitos de cristales se disuelvan poco a poco.

   Ese objetivo se conseguiría con la ayuda de diferentes medicamentos, solos o en combinación. Como resultado de alcanzar dichos niveles de ácido úrico, se conseguirá detener la formación de cristales y disolver los existentes, que es la única forma de eliminar los signos y síntomas de la gota y de, potencialmente, "curar" la enfermedad.