Archivo - Varias personas caminan por la calle, a 22 de julio de 2026, en Murcia, Región de Murcia (España). - Kiko Asunción - Europa Press - Archivo
MADRID, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -
Más de 50.000 personas han muerto por exceso de calor durante este verano en áreas urbanas de los 27 países de la Unión Europea (UE), así como de Reino Unido, Noruega y Suiza, según las estimaciones de científicos del Imperial College London y de la London School of Hygiene & Tropical Medicine recogidas en dos artículos revisados por pares y publicados en la revista 'Nature Health'. Los autores atribuyen alrededor de dos tercios de estas muertes al cambio climático.
Esta cifra de mortalidad en áreas urbanas, estimada mediante modelos para el verano de este año, es la más alta en los 26 años transcurridos desde 2000 y se sitúa muy por encima de las siguientes más elevadas, correspondientes a 2022 (unas 29.000) y 2003 (unas 28.000). Por zonas, el sur y el oeste de Europa registraron las temperaturas más altas, así como las tasas de mortalidad estimadas más elevadas.
Aun así, también se calcula que se produjeron miles de muertes en regiones urbanas de países del norte de Europa habitualmente más frescos, como el Reino Unido, donde se registraron alrededor de 4.500. De los 50.000 fallecimientos, se estima que un tercio se produjo entre el 17 de junio y el 1 de julio, cuando las temperaturas medias diarias en toda la región estuvieron más de 5 °C por encima de la media.
Además, aunque la mortalidad relacionada con el calor afecta principalmente a personas de edad avanzada, se calcula que unas 6.000 personas menores de 65 años fallecieron en las áreas urbanas analizadas a causa del calor durante este verano. Asimismo, la investigación advierte de que la proporción de muertes atribuibles al cambio climático también ha crecido.
A principios de siglo se estimaba que el cambio climático era responsable de alrededor del 40% de las muertes relacionadas con el calor, una proporción que en 2026 ha aumentado hasta cerca de dos tercios. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han estudiado 854 áreas urbanas, que representan alrededor del 40% de la población de los treinta países incluidos en la investigación.
Mediante registros de temperatura y modelos basados en la relación histórica entre el calor y la mortalidad, han estimado el exceso de muertes relacionadas con el calor que se habrían producido en cada área urbana durante los veranos de 2000 a 2026. Según explican, esta metodología produce resultados coherentes con las estadísticas oficiales de exceso de mortalidad publicadas posteriormente por las autoridades sanitarias nacionales.
Asimismo, han calculado las muertes adicionales causadas por el cambio climático al comparar las temperaturas registradas en cada área urbana con las que se habrían esperado sin la adición de gases de efecto invernadero.
La investigadora de meteorología extrema y cambio climático en el Centre for Environmental Policy del Imperial College London, la doctora Clair Barnes, ha señalado que se puede afirmar "con bastante seguridad" que es muy probable que el verano de 2026 haya sido el peor registrado en cuanto a mortalidad relacionada con el calor en gran parte de Europa.
"Estas cifras son un trágico recordatorio de que nuestros veranos más cálidos y extremos están teniendo un impacto cada vez más grave en la salud pública. Detrás de estas estadísticas hay personas reales que perdieron la vida y familias reales que las lloran", ha lamentado.
Para la experta, estas cifras son también un recordatorio tanto de la "imperiosa necesidad" de poner en marcha intervenciones focalizadas para proteger a los más vulnerables a este calor cada vez más extremo como de la urgencia de llevar a cabo una transición energética rápida para frenar el ritmo del cambio climático y limitar el calentamiento global futuro.
Por su parte, el profesor asistente, estadístico y epidemiólogo de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, el doctor Pierre Masselot, ha recalcado que este verano ha sido otro aviso de que el calentamiento global "es un problema de todos" y de que "toda la población se ve afectada".
"Cada vez está más claro que nuestras ciudades están mal adaptadas al aumento del calor, y es fundamental que mejoremos nuestros esfuerzos hacia la adaptación. Esto significa enfriar las ciudades mediante más espacios verdes y menos contaminación, y proporcionar atención médica a las poblaciones afectadas", ha recalcado.