Archivo - Médico, residente, sanitario. Depresión, estrés. - MONKEYBUSINESSIMAGES/ ISTOCK - Archivo
MADRID 6 Oct. (EUROPA PRESS) -
Un estudio internacional, liderado por investigadores del área de Salud Mental del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERSAM) y de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), revela el impacto de las condiciones laborales en la salud mental de los profesionales sanitarios, concretamente médicos y enfermeros en Europa; así el 30 por ciento presenta síntomas compatibles con depresión, el 23 por ciento con ansiedad, el 13 por ciento refiere pensamientos suicidas, y un 3 por ciento muestra dependencia del alcohol.
La investigación, publicado en 'The Lancet Regional Health - Europe', esta basada en 90.171 encuestas entre personal médico y de enfermería de los 27 países de la Unión Europea, además de Islandia y Noruega. En ella se analizan las condiciones laborales incluyen do las exigencias del trabajo, los riesgos, los recursos y las estructuras de apoyo organizativo.
Otros datos destacado son la violencia física que afectó al 10 por ciento de los médicos y al 18 por ciento de los enfermeros (18%). Más de uno de cada cuatro médicos trabajaba más de 50 horas por semana (28%), y el 35 por ciento de los médicos y el 39 por ciento de los enfermeros trabajaban más de un turno de noche por semana.
Además, el 91% del personal médico y el 88% del personal de enfermería indicó trabajar con plazos ajustados. Las condiciones laborales adversas se asociaron fuertemente con una salud mental deficiente, mientras que los recursos laborales y el apoyo organizacional se asociaron con mejores resultados.
El estudio Mental Health of Nurses and Doctors (MeND), liderado por el Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la Investigación y Formación en Servicios de Salud Mental de la UAM, y coordinado por Roberto Mediavilla y José Luis Ayuso-Mateos, investigadores del área de Salud Mental del CIBERSAM y de la UAM, constituye uno de los mayores esfuerzos realizados hasta la fecha para analizar conjuntamente la salud mental y las condiciones de trabajo de estos profesionales a escala europea.
"El estudio identifica asociaciones entre determinadas condiciones laborales y peores indicadores de salud mental. Las jornadas prolongadas, los turnos nocturnos, los plazos ajustados y distintas formas de violencia laboral se asociaron con una mayor prevalencia de síntomas depresivos, ansiedad y pensamientos suicidas", señalan los doctores Ayuso-Mateos y Mediavilla.
La violencia laboral también fue frecuente entre los participantes. Uno de cada tres declaró haber sufrido amenazas violentas, mientras que el 27 por ciento del personal médico y el 34 por ciento del personal de enfermería informó de situaciones de bullying o acoso laboral. En los análisis ajustados, el bullying se asoció con una prevalencia aproximadamente un 90 pot ciento mayor de síntomas depresivos y un 94 por ciento mayor de pensamientos suicidas.
Frente a estos factores, el apoyo del equipo y de las personas responsables, una mayor capacidad de influencia sobre el propio trabajo y la existencia de protocolos de prevención del estrés, el acoso y la violencia se asociaron con menores prevalencias de síntomas depresivos, ansiedad y pensamientos suicidas.
La encuesta se realizó entre octubre de 2024 y abril de 2025, varios años después de la fase aguda de la pandemia de COVID-19. Los resultados apuntan a la relevancia de factores estructurales y persistentes relacionados con la organización del trabajo sanitario.
"Las condiciones laborales son factores potencialmente modificables de la salud mental de las personas trabajadoras", señalan los investigadores. Asimismo, los investigadores indican como áreas de actuación "la reducción de las cargas de trabajo excesivas, la mejora de la organización de los turnos, la prevención de la violencia y el acoso y el refuerzo del apoyo en el entorno laboral".
El estudio plantea que las estrategias para mejorar la salud mental del personal médico y de enfermería deberían abordar tanto los servicios de apoyo individual como las condiciones y la organización del trabajo en los sistemas sanitarios.