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MADRID, 13 Oct. (EUROPA PRESS) -
Expertos internacionales de nueva Comisión publicada en 'The Lancet', presentada en la Cumbre Mundial de la Salud 2026 en Berlín (Alemania), advierten que las decisiones que se tomen ahora en los sectores de salud, finanzas, clima, defensa y seguridad determinarán cuántos años de buena salud ganarán -o perderán- las futuras generaciones debido a enfermedades prevenibles y muertes prematuras para el año 2100.
La salud de la próxima generación no estará determinada por una sola crisis, sino por un conjunto de 17 amenazas catastróficas interconectadas que abarcan enfermedades, condiciones socioeconómicas, cambios ambientales, tecnología y conflictos, según estos expertos.
Por primera vez, esta comisión proporciona a los responsables de la toma de decisiones un marco común para comprender estas amenazas y orientar las acciones.
Basándose en evidencia histórica y en un nuevo análisis de riesgos que abarca 204 países y territorios del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), los autores de la 'Comisión de The Lancet sobre las Amenazas Globales para la Salud del Siglo XXI' examinaron cientos de posibles amenazas.
De ellas, identificaron 17 que representan el mayor peligro para la salud y la supervivencia humanas entre 2025 y 2100, y sobre las cuales los gobiernos, los financiadores y la industria tienen una vía realista para actuar mediante cambios en las políticas, decisiones de financiación e innovación.
¿ESTAS SON LAS 17 AMENAZAS?
Al respecto de las mismas, se señala en primer lugar la probabilidad de un conflicto nuclear y del uso malintencionado de la IA. Si bien el riesgo sigue siendo bajo, representan amenazas importantes debido a su potencial de extinción. Teniendo en cuenta tanto su impacto potencial como su probabilidad, la evaluación de la Comisión concluye que las medidas para prevenir un conflicto nuclear podrían evitar aproximadamente 133 millones de muertes y 9.350 millones de AVAD (años de vida ajustados por discapacidad) para el año 2100, mientras que las medidas para reducir el riesgo de una IA maliciosa podrían evitar aproximadamente 10.400 millones de AVAD.
Por otra parte, el cambio climático ya representa una amenaza catastrófica y urgente para la salud y la supervivencia humana. La Comisión concluye que limitar el calentamiento global a alrededor de 1,8 °C (en lugar de permitir que alcance los 4,4°C) podría evitar la pérdida de 1.890 millones de años de vida saludable debido a causas como el calor extremo y la contaminación atmosférica. Es probable que la carga real sea aún mayor, ya que esta estimación solo contempla los daños directos que podemos medir hoy, excluyendo efectos más difíciles de cuantificar, como el desplazamiento, la sequía y los impactos en la salud mental.
Sin reducciones drásticas de las emisiones, estas pérdidas seguirán acumulándose más allá de 2100 e intensificarán cada vez más otras amenazas, como la migración, de maneras que aún no se reflejan en estas cifras.
Asimismo, se pueden mejorar los niveles educativos para alcanzar 16.100 millones de AVAD (años de vida ajustados por discapacidad), y las mujeres y los niños del África subsahariana son quienes enfrentan la mayor carga potencial de pérdida de salud asociada. Un progreso más rápido en la educación mejorará sustancialmente los resultados de salud y reducirá las tasas de mortalidad entre los hijos de madres con estudios, contribuyendo indirectamente a un menor crecimiento demográfico a largo plazo. Se prevé que el África subsahariana soporte alrededor del 70% de la carga sanitaria evitable vinculada al colapso de la ayuda al desarrollo en el ámbito de la salud.
La desigualdad de ingresos podría imponer una carga sanitaria evitable equivalente a 25 pandemias de Covid-19 para el año 2100, lo que representaría un estimado de 13.800 millones de AVAD (años de vida ajustados por discapacidad).
Finalmente, la obesidad representa una carga sanitaria significativa y creciente que, según las previsiones, se agravará con el tiempo, contribuyendo a 23.100 millones de AVAD potenciales para el año 2100 que podrían evitarse mediante políticas para reducir el riesgo de obesidad.
Estas amenazas van mucho más allá de la salud, poniendo en peligro la prosperidad, la seguridad y la estabilidad mundiales. La evaluación prospectiva de la Comisión ofrece tres recomendaciones para los líderes de los sectores de salud, finanzas, defensa, clima y seguridad, entre otros, para abordar estos riesgos antes de que se conviertan en crisis: desarrollar sistemas de salud preparados para afrontar amenazas, acelerar la inversión en innovación disruptiva y fortalecer el seguimiento de los riesgos emergentes para proteger mejor a las sociedades y las economías.
Para cada amenaza, la Comisión elaboró un modelo plausible de mejor y peor escenario. La diferencia entre ambos, medida en años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) evitables, es decir, el número de años de buena salud que se pierden debido a enfermedades, discapacidades o mortalidad prematura que podrían evitarse con medidas específicas, muestra a los responsables de la toma de decisiones dónde la inversión y la innovación pueden marcar la mayor diferencia. Una amenaza se consideró catastrófica si cumplía tres criterios clave: podría suponer al menos mil millones de AVAD para el año 2100, existen datos suficientes para modelar la amenaza y existe un margen suficiente para la acción política.
El profesor Christopher JL Murray, copresidente de la Comisión y director del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, concluye: "El hallazgo más impactante no es solo la magnitud de estas amenazas, sino también que la humanidad aún tiene la capacidad de actuar. En relación con las 17 amenazas catastróficas, las decisiones que tomen los líderes hoy determinarán la salud y el bienestar de la próxima generación. Sin embargo, retrasar la acción solo servirá para trasladar e incrementar los costos en el futuro".
La Comisión, copresidida por el doctor Murray y la doctora Natalia Kanem, exdirectora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), contó con la experiencia de 35 líderes en salud, economía, seguridad, gobernanza y tecnología, lo que ofreció una perspectiva de relevancia mundial. Si las tendencias actuales continúan, las 17 amenazas catastróficas podrían, en conjunto, representar decenas de miles de millones de años de salud perdida.
Si bien la magnitud varía según la amenaza y la región, todos los países enfrentan riesgos significativos. Dentro de cada país, los daños a la salud también se distribuirán de manera desigual, siendo las personas en entornos con recursos limitados y las comunidades marginadas las que soportarán la mayor carga, agravada por las desigualdades existentes.
¿CUÁLES SON LAS AMENAZAS?
Según el documento de la comisión publicada en The Lancet, estas son las 17 amenazas catastróficas para la salud y la supervivencia humanas hasta 2100:
1. Uso malintencionado de la inteligencia artificial (IA).
2. Conflicto nuclear.
3. Contaminación del aire.
4. Resistencia a los antimicrobianos.
5. Desnutrición infantil.
6. Cambio climático.
7. Conflictos convencionales.
8. Disminución de la ayuda al desarrollo destinada a la salud.
9. Alto consumo de alcohol.
10. Hipertensión.
11. Desigualdad de ingresos.
12. Bajo nivel educativo.
13. Pandemias de origen natural.
14. Obesidad.
15. Mala salud mental.
16. Tabaquismo.
17. Envejecimiento poco saludable.