Pilar Carratalá Barrés, especialista en Obstetricia y Ginecología del Hospital Vithas Castellón - VITHAS
CASTELLÓ 22 May. (EUROPA PRESS) - -
El cáncer de ovario es uno de los tumores ginecológicos más difíciles de detectar a tiempo. En muchos casos, los síntomas aparecen de forma poco clara y pueden confundirse fácilmente con molestias habituales, como problemas digestivos, hinchazón o cambios hormonales. Por eso, una gran parte de los diagnósticos se realiza cuando la enfermedad ya está avanzada, según ha informado Vithas en un comunicado.
La doctora Pilar Carratalá Barrés, especialista en Obstetricia y Ginecología del Hospital Vithas Castellón, ha explicado que este tipo de cáncer "suele desarrollarse de forma silenciosa y con síntomas muy poco específicos, lo que hace que muchas veces se relacione antes con molestias digestivas o problemas benignos".
Además, los ovarios están situados en una zona profunda de la pelvis, lo que dificulta detectar tumores pequeños en una revisión rutinaria. Hoy en día tampoco existe una prueba de detección precoz eficaz para toda la población, como ocurre con la mamografía en el cáncer de mama o la citología en el cáncer de cuello uterino.
Entre los síntomas más frecuentes del cáncer de ovario están la hinchazón abdominal persistente, sensación de abdomen inflamado, dolor pélvico leve, saciedad rápida al comer o cambios intestinales. También pueden aparecer ganas frecuentes de orinar, alteraciones menstruales o cambios de peso sin causa aparente.
"La clave no es tener un síntoma puntual, sino que esas molestias sean nuevas, aparezcan casi todos los días y se mantengan durante varias semanas", ha señalado la doctora Carratalá.
La especialista ha insistido en que no se trata de generar alarma, ya que la mayoría de estos síntomas suelen deberse a causas benignas. Sin embargo, muchas mujeres tienden a normalizar molestias persistentes o a pensar que se deben únicamente al estrés, la alimentación o los cambios hormonales.
"Escuchar al cuerpo es importante. Cada mujer conoce qué es normal en ella y qué no. Cuando algo cambia y se mantiene en el tiempo, merece una valoración médica", ha añadido.
DETECCIÓN PRECOZ
La detección precoz es fundamental porque mejora significativamente el pronóstico de la enfermedad. Sin embargo, debido a la falta de síntomas claros y de herramientas eficaces de cribado, muchos casos se descubren cuando el tumor ya se ha extendido dentro del abdomen, lo que complica el tratamiento.
Aunque las revisiones ginecológicas periódicas son importantes para la salud de la mujer, la doctora ha recordado que no siempre permiten detectar este cáncer de forma temprana. Algunas pruebas, como la ecografía ginecológica o determinados marcadores tumorales, pueden ayudar cuando existe sospecha, pero no son definitivas ni sirven como método de detección general.
Por ello, la especialista ha insistido en la importancia de la información y la concienciación. "La detección precoz sigue siendo una de las mejores herramientas para mejorar el pronóstico, y muchas veces empieza por no ignorar síntomas persistentes".
La doctora Pilar Carratalá Barrés ha señalado que "no se trata de vivir con miedo, sino de aprender a escuchar las señales del cuerpo. Consultar ante cualquier duda puede marcar la diferencia".