Publicado 26/04/2016 7:01:36 +02:00CET

Vinculan la mutación del gen BRCA1 a problemas de fertilidad en la mujer

Utero, ovarios
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   MADRID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores han descubierto un vínculo entre la mutación del gen BRCA1 y menores niveles de una hormona que es un indicador de la cantidad de óvulos que quedan en los ovarios de una mujer, según un estudio publicado este miércoles en 'Human Reproduction'.

   En su análisis a gran escala de mutaciones genéticas en BRCA1 y BRCA2 y los niveles de la hormona antimulleriana (AMH) en las mujeres que portan los genes mutados, el grupo de investigadores internacionales encontró que llevar la mutación BRCA1 se asocia con concentraciones de AMH que eran, en promedio, un 25 por ciento más bajas que en las no portadoras. El efecto no se observó en las mujeres con la mutación BRCA2.

   La profesora Kelly-Anne Phillips, oncóloga médica especializada en el Centro Peter MacCallum de Cáncer en el este de Melbourne (en Victoria, Australia) y primera autora del estudio, dice: "Esto significa que las mujeres de 30 años de edad, que llevan la mutación BRCA1, tienen, en promedio, reservas ováricas similares a las de los no portadoras que tienen dos años más".

   A pesar de que AMH es un marcador fiable de la reserva ovárica, el profesor Phillips subraya: "Es importante recordar que la AMH es sólo un indicador del potencial de fertilidad de la mujer, pero la capacidad de concebir y llevar un embarazo a término se ve afectada también por muchos otros factores, incluyendo la calidad del óvulo y si las trompas de Falopio no están obstruidas, ninguno de los cuales se miden por AMH. Las mujeres con bajos niveles de AMH a veces pueden todavía tener un bebé y, por el contrario, las mujeres con altos niveles de AMH en ocasiones son incapaces de tenerlo".

   "Sin embargo, nuestros resultados sugieren que las mujeres portadoras de la mutación BRCA1 deben tratar de evitar retrasar el embarazo hasta después de los 30 o 40 años cuando la fertilidad se reduce debido a la edad. Para las mujeres que intentan concebir a los 20 años, cualquier diferencia en la reserva ovárica entre portadoras de la mutación BRCA1 y no portadoras es poco probable que sea de importancia clínica".

   Las mujeres portadoras de las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 tienen un mayor riesgo de cáncer en la mama, ovarios, trompas de Falopio y peritoneo. El riesgo aumenta con la edad y es generalmente más elevado para aquellos con la mutación BRCA1 que con la mutación BRCA2. Las mutaciones son poco frecuentes en la población general --aproximadamente el 0,1 por ciento para BRCA1 y el 0,2 por ciento para BRCA2-- aunque pueden ser más frecuentes en ciertos grupos, como los judíos Ashkenazi.

   A medida que las portadoras de la mutación entran en sus primeros 40 años, por lo general se aconseja la extirpación de sus ovarios y las trompas de falopio con el fin de reducir al mínimo el riesgo de cáncer (ya que estos cánceres son difíciles de detectar en sus primeras etapas, cuando son más fáciles de tratar). Por esta razón, muchas mujeres que saben que son portadoras tratan de tener hijos cuando son más jóvenes, pero, hasta ahora, no ha habido poca evidencia de buena calidad sobre los efectos de estas mutaciones genéticas en patologías no relacionadas con el cáncer, como la fertilidad.

   El profesor Phillips y colegas de centros de investigación en Australia y Escocia (Reino Unido), analizaron los niveles de AMH de 693 mujeres, con edades comprendidas entre 25 y 45 años (con una edad promedio de 35), que no tenían antecedentes personales de cáncer, pero que se habían inscrito en el estudio 'Familial Breast Cancer' (kConFab) entre 1997 y 2012.

   Un total de 172 mujeres eran portadoras y 216 mujeres no portadoras de familias portadoras de las mutaciones BRCA1, y 147 eran portadoras y 158 no portadoras de familias con las mutaciones de BRCA2. Las mujeres conservaban ambos ovarios y no estaban embarazadas o dando el pecho en el momento en que se les tomó sangre. Los investigadores ajustaron sus resultados para tener en cuenta la edad, el uso de anticonceptivos orales, el índice de masa corporal y el tabaquismo.

   Además de que las portadoras de mutaciones BRCA1 tienen un 25 por ciento de concentraciones más bajas de AMH, en promedio, que las no portadoras, también eran más propensas a tener concentraciones de AMH que las ubicaron en el cuarto inferior cuando las mujeres se dividieron en cuatro grupos de acuerdo a los niveles de AMH. Esto no se observó en las portadoras de mutaciones en BRCA2.

   En su artículo, los autores dicen que un posible mecanismo para el vínculo entre la mutación BRCA1 y la reserva ovárica puede ser el papel desempeñado por las mutaciones en la reparación del ADN, ya que se ha demostrado que la reparación ineficiente del ADN contribuye al envejecimiento de los óvulos de una mujer. BRCA1 y BRCA2 son ambos parte integral de la reparación de roturas que se producen en ambas cadenas de la hélice de ADN.

   Los investigadores señalan que sus resultados plantean la hipótesis de que las portadoras de mutaciones BRCA1 pueden tener un riesgo mayor que el promedio de menopausia inducida por la quimioterapia. "La hipótesis es que si las portadoras de mutaciones BRCA1 tienen una menor reserva ovárica que sus contrapartes no-portadoras cuando comienzan la quimioterapia para el tratamiento del cáncer, las portadoras pueden ser más propensas a desarrollar la menopausia asociada a la quimioterapia. Sin embargo, esto es sólo una hipótesis en este etapa y requiere más investigación", concluye Philips.

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