La vagina no necesita limpiarse por dentro: el error que puede provocar infecciones

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Archivo - La mujer en la ducha - MYSTOCKIMAGES/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: domingo, 3 mayo 2026 7:59

   MADRID, 3 May. (EDIZIONES) -

   Durante años, las duchas vaginales se han asociado a una mayor sensación de higiene íntima. Sin embargo, la evidencia médica es clara: no sólo no son necesarias, sino que pueden resultar perjudiciales. La vagina cuenta con su propio sistema de autolimpieza, basado en un delicado equilibrio de bacterias protectoras, y de un pH ácido que actúa como barrera frente a las infecciones.

   Así, alterar este ecosistema con productos o con lavados internos puede tener el efecto contrario al deseado: favorecer infecciones, irritaciones, e incluso problemas más graves. En un contexto en el que aún persisten mitos y presiones sociales sobre la higiene femenina, los expertos insisten en un mensaje clave: la vagina no necesita que la limpiemos por dentro, sino que respetemos su funcionamiento natural.

   De esta manera nos lo explica en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus la ginecóloga Silvia P. González, especialista en Ginecología y Obstetricia de HM Gabinete Velázquez (Madrid) quien insiste que, desde el punto de vista médico, las duchas vaginales no sólo son innecesarias, sino que están contraindicadas.

EL OLOR VAGINAL EXISTE, VARÍA A LO LARGO DEL CICLO, Y NO ES MALO

   "La vagina es un órgano que se autolimpia de forma eficaz y continua, y cualquier intervención con productos externos interfiere en ese proceso natural y altera de forma importante el ecosistema vaginal (las bacterias que deben estar naturalmente en la vagina). No existe ninguna indicación clínica que justifique su uso en mujeres sanas, y solamente se deben usar si las prescribe un médico porque existan determinadas enfermedades en la mucosa vaginal", asevera esta experta.

   No obstante, sí reconoce que el fenómeno de las duchas vaginales tiene una dimensión cultural y de género que no debemos ignorar: "Muchas mujeres recurren a ellas impulsadas por la vergüenza o por la inseguridad respecto al olor o el aspecto de su flujo, frecuentemente alimentadas por mensajes publicitarios que patologizan algo completamente normal".

   Por eso, insiste la doctora González en que es importante que desde la Ginecología se transmita a las pacientes que el olor vaginal fisiológico existe, varía a lo largo del ciclo, y no es sinónimo de suciedad. "Cuando hay un cambio brusco, un olor muy intenso, o un flujo de características anómalas, lo correcto es consultar a un profesional, no intentar enmascararlo con una ducha. Eso sólo retrasará el diagnóstico, y empeorará el problema", avisa.

QUÉ DICE LA EVIDENCIA CIENTÍFICA SOBRE LAS DUCHAS VAGINALES

   Recuerda aquí esta doctora que las duchas vaginales alteran ese equilibrio de forma directa, ya que al introducir líquidos en el interior vaginal se arrastra la flora protectora, se neutraliza la acidez natural, y se deja el terreno libre para que proliferen bacterias patógenas u hongos, según detalla la doctora González. "El resultado más frecuente es precisamente lo contrario de lo que busca quien las usa: más infecciones, más olor, más flujo anómalo", avisa esta ginecóloga.

   En concreto, mantiene que la evidencia científica los relaciona con un mayor riesgo de vaginosis bacteriana -la alteración de las bacterias vaginales más frecuente en mujeres en edad fértil, junto con la candidiasis-, con las candidiasis de repetición, con infecciones del tracto urinario y, a su juicio, lo que es más grave, con la enfermedad inflamatoria pélvica.

   "Esta última puede comprometer las trompas de falopio y tener consecuencias sobre la fertilidad. Algunos estudios también han señalado una asociación con mayor vulnerabilidad a infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH, aunque la relación causal sigue estudiándose", remarca la experta de HM Gabinete Velázquez (Madrid).

RECOMENDACIONES DE HIGIENE ÍNTIMA BÁSICAS

   En este contexto, pedimos a esta especialista que nos aporte unas normas básicas de higiene de la zona íntima femenina, señalando que la forma correcta de hacerlo es sencilla: "Agua tibia en la zona vulvar y, si se desea, un producto de limpieza adecuado para la zona íntima de pH correcto únicamente en la zona externa -la vulva-, nunca en el interior vaginal. Sin perfumes, sin irritantes, sin presión a chorro hacia el interior. Secado suave. Ropa interior de algodón. Y nada más. La vagina no necesita que la limpiemos por dentro; necesita que la dejemos en paz".

   A su vez, destaca que la vagina tiene un ecosistema propio "muy bien organizado", ya que produce un flujo natural -la leucorrea fisiológica- que actúa como mecanismo de autolimpieza, arrastrando células descamadas, así como posibles agentes externos hacia el exterior. "Además, está colonizada principalmente por bacterias del género Lactobacillus, que mantienen un pH ácido (entre 3,8 y 4,5), que actúa como barrera frente a patógenos. Es, literalmente, un sistema diseñado para mantenerse en equilibrio sin ayuda externa", zanja la ginecóloga Silvia P. González, especialista en Ginecología y Obstetricia de HM Gabinete Velázquez (Madrid).

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