Archivo - Cáncer de cérvix. - MI-VIRI/ISTOCK - Archivo
MADRID 26 May. (EUROPA PRESS) -
La prevención y la detección precoz mediante el test del VPH son las herramientas más eficaces para reducir la incidencia y la mortalidad del cáncer de cérvix, una enfermedad que puede evitarse en la mayoría de los casos si se realiza el cribado de manera adecuada, según ha apuntado la ginecóloga del Hospital Universitario Hospiten Bellevue, Lucyla Baeta.
"La infección por VPH puede generar lesiones precancerosas que evolucionan lentamente durante años. Gracias al cribado, estas lesiones pueden detectarse y tratarse antes de que se desarrolle un cáncer", ha sostenido.
Existen dos principales pruebas de cribado, la citología cervical que detecta cambios en las células del cuello uterino y el test de VPH que detecta el ADN de los tipos de VPH de alto riesgo y es más sensible que la citología.
La experta, a su vez, ha indicado que el test de VPH detecta al causante del 99 por ciento de los cánceres de cuello de útero con mayor sensibilidad e intervalos de realización de la prueba más largos y seguros.
Estos virus están relacionados con cáncer de vagina, vulva, ano y oro faringe (con incremento de la incidencia en España en los últimos años). Los especialistas recomiendan iniciar el cribado citológico a partir de los 25 años y los nuevos protocolos recomiendan la búsqueda del virus a partir de los 35 años independientemente del resultado de la citología.
"Cuando el resultado del test es negativo, puede repetirse cada cinco años. En caso de positivo, se aplican protocolos de triaje y si procede, se derivan a colposcopia u otros estudios diagnósticos", ha explicado Baeta.
El cribado también es "esencial" incluso en mujeres vacunadas, ya que la vacuna no protege contra todas las variantes de alto riesgo del virus. No obstante, desde Hospiten han señalado que la vacunación complementa, pero no reemplaza al cribado y se recomienda especialmente a mujeres no vacunadas entre 12 y 14 años, así como en aquellas con factores de riesgo inmunológicos independientemente de la edad de la paciente y en las que se haya realizado una conización de cuello de útero por lesiones premalignas.
El cáncer de cérvix es un tumor maligno que se origina en las células del útero y se mantiene como el tercer cáncer ginecológico en incidencia y mortalidad. Además, es uno de los más prevenibles gracias al cribado y a la vacunación.
Hospiten, por ello, ha reafirmado su compromiso con la detección precoz y atención de las personas. Asimismo, han resaltado el cribado, mediante el test de VPH, como "un paso más para prevenir de manera precoz las lesiones precancerosas".