El taponamiento con balón uterino es un 86% efectivo en la prevención de la muerte materna por hemorragia

Publicado 07/01/2020 13:33:02CET
Imagen de un parto.
Imagen de un parto. - FLICKR/GEORGE RUIZ - Archivo

MADRID, 7 Ene. (EUROPA PRESS) -

El taponamiento con balón uterino (UBT, por sus siglas en inglés) es un 86 por ciento efectivo en la prevención de la muerte materna por hemorragia, según ha puesto de manifiesto un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) y que ha sido publicado en el 'American Journal of Obstetrics and Gynecology'.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el año 2017 más de 800 mujeres en todo el mundo mueren cada día por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto, la gran mayoría de ellas en áreas de escasos recursos. La razón principal de fallecimiento es la hemorragia posparto (HPP), la cual representa el 27 por ciento de la mortalidad materna y ocurre entre el cinco y el siete por ciento de todos los partos.

Las intervenciones avanzadas para detener el sangrado antes de que el problema se vuelva inmanejable incluyen la histerectomía de emergencia, una técnica de sutura particular y la ligadura o embolización de la arteria uterina, pero debido a que requieren una amplia capacitación y/o equipos de alta tecnología, no todos los hospitales del mundo tener acceso a ellos.

Una alternativa simple y económica es el UBT, técnica que ha estado disponible desde principios de la década de 1980 y en la que se inserta un globo a través del cuello uterino mediante un catéter y se infla con agua, llenando la cavidad uterina y deteniendo la hemorragia.

En 2013 y 2019 se publicaron dos estudios que cuestionaron su efectividad, lo que motivó a los investigadores del Hospital General de Massachusetts a llevar a cabo un nuevo trabajo analizando "toda la literatura mundial" sobre esta técnica.

En concreto, han realizado una revisión sistemática y un metanálisis de 91 ensayos de control aleatorio, estudios no aleatorios y series de casos, comprobando así que la tasa de éxito general se situaba en el 85,9 por ciento.

"No hay duda de que el dispositivo funciona bien. Pero salvar una vida es mucho más complejo que simplemente entregarle a alguien un dispositivo nuevo en su práctica. Necesitamos estudiar cómo integrar el dispositivo en un sistema de salud para que una buena aceptación, el uso apropiado, y las mejores prácticas dan como resultado una atención de calidad", han zanjado los investigadores.

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