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MADRID, 2 Oct. (EUROPA PRESS) -
Expertas multidisciplinares de Estados Unidos, Canadá, Suiza y Reino Unido han publicado un artículo en el que cuestionan los beneficios para la salud de las aplicaciones digitales que permiten hacer un seguimiento del ciclo menstrual y advierten de sus riesgos para la privacidad, entre otros.
Algunas de estas 'app', que ayudan a predecir cuándo ocurrirá la próxima menstruación, ofrecen también un análisis de los datos personales para mejorar la salud, el bienestar y el rendimiento en función de la fase del ciclo en que se encuentre la usuaria. Sin embargo, la publicación realizada en 'The BMJ' expone que ni el seguimiento menstrual ni los ajustes en dieta y ejercicio según la fase han demostrado de forma convincente mejorar la salud u otros indicadores de rendimiento.
Según detalla, décadas de investigación en ciencias del deporte no han mostrado ningún efecto generalizable de la fase del ciclo menstrual sobre el rendimiento, el riesgo de lesiones o la salud, al tiempo que cualquier relación encontrada ha sido mínima y altamente individualizada.
Lo mismo apunta sobre la evidencia acerca de intervenciones dietéticas para reducir síntomas del ciclo o mejorar el rendimiento, que tilda de inconclusa, altamente individualizada o especulativa.
Aunque la fase menstrual coincidiera con variaciones en la salud, el rendimiento o la vulnerabilidad a las lesiones en las personas, enfatiza que las tecnologías de seguimiento digital simples no pueden predecir de forma fiable estos cambios.
VULNERABILIDAD DE LOS DATOS SOBRE SALUD
Además de la escasa evidencia que las respalda, el artículo alerta de "riesgos graves" para las usuarias, entre los que destaca la vulnerabilidad de la privacidad de los datos de salud y su uso indebido por parte de empleadores, corporaciones o el Estado, pero también pérdida de tiempo y esfuerzo y la posibilidad de que desvíen la atención o incluso pongan en peligro los esfuerzos por mejorar la salud de las mujeres.
"Estas aplicaciones tienen el potencial de generar un impacto generalizado en el bienestar de las mujeres y las niñas. Sin embargo, faltan pruebas de que estas herramientas digitales puedan realmente ayudar a controlar los trastornos menstruales, mejorar la salud y proporcionar información sobre las necesidades de ejercicio y nutrición", destacan las autoras.
En este contexto, instan a reforzar la protección de los datos digitales de consumidores y empleados, mejorar la concienciación de los usuarios sobre cómo se utilizan los datos y asesorar a los médicos para que recomienden aplicaciones a los pacientes solo cuando cumplan con estándares estrictos. Asimismo, abogan por regular el 'marketing' engañoso y resistir la apropiación comercial de la retórica activista feminista.
También proponen desarrollar contenido en redes sociales sobre la adaptación de la alimentación y la actividad física al ciclo menstrual, con el objetivo de generar confianza en el público hacia fuentes más creíbles y contrarrestar las narrativas engañosas sobre las hormonas y la salud.
Mientras, subrayan la importancia de concienciar a los profesionales de la salud, los organismos reguladores y el público acerca de los riesgos que estas tecnologías representan para la salud de las mujeres y trabajar para abordarlos.
"La salud de las mujeres se verá mejor favorecida si nos centramos en reducir las desigualdades que siguen afectando la salud menstrual y en mejorar el acceso de todas las personas a la actividad física, el descanso, la seguridad, la nutrición y otros recursos que promueven el bienestar", resaltan.