El síndrome de ovario poliquístico o SOP: una entidad extremadamente frecuente, que sigue pasando desapercibida

Archivo - El síndrome de ovario poliquístico (SOP)
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Publicado: viernes, 16 enero 2026 8:35

   MADRID, 16 Ene. (EDIZIONES) -

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es uno de los trastornos endocrinos y metabólicos más comunes en las mujeres premenopáusicas, alcanzando una prevalencia similar a la de enfermedades pandémicas como la diabetes mellitus tipo 2. Además, se trata de una entidad que suele afectar notablemente a la calidad de vida de las pacientes. No obstante, a pesar de su frecuencia, y de su terrible impacto en quienes lo padecen, hoy en día esta patología está infradiagnosticada y sigue pasando desapercibida.

   De la mano del doctor Manuel Luque Ramírez, jefe de Sección del Área de Diagnóstico y Terapéutica del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, vamos a conocer esta entidad, y cómo puede tratarse.

   Explica este experto que el evento principal en el síndrome de ovario poliquístico es un aumento leve de los niveles de andrógenos en la mujer, las conocidas como 'hormonas masculinas', una patología que padecen a nivel global una de cada 10 mujeres, aproximadamente.

   Entre las manifestaciones clínicas que se derivan del SOP, el doctor Luque Ramírez las engloba en tres grupos principalmente:

   1. Alteraciones dermocosméticas: Lideradas por el hirsutismo o aumento del vello corporal (más conocido como 'pelo terminal' en jerga técnica), y que aparece en zonas dependientes de hormonas como la cara, el torso, el abdomen, la espalda, y la raíz de los muslos y en los brazos; pero también dentro de esta 'categoría' tendrían espacio el acné o la alopecia, aunque este último caso menos frecuente; y todo ello acompañadas de un impacto psicoemocional en la paciente, que puede derivar en cuadros de ansiedad, de depresión, o en problemas de relaciones sociales, consecuencia de estas alteraciones provocadas por el SOP.

   2. Alteraciones de índole reproductivo: Las mujeres con SOP presentan alteraciones menstruales, reglas más frecuentes de lo habitual, retrasos menstruales, y ciclos que van más allá de los 35 días o incluso periodos de varios meses de duración sin menstruación; pero es que estas alteraciones menstruales también pueden ocasionar 'hiperplasia endometrial' en aquellas mujeres con muy pocas menstruaciones al año, un aumento del grosor de su endometrio, un aspecto que se liga a un incremento del riesgo de cáncer a este nivel; pero a su vez, las alteraciones menstruales del SOP pueden dar lugar a subfertilidad en la mujer, al ovular en menos ocasiones a lo largo del año.

   3. Alteraciones metabólicas: Estas mujeres presentan un incremento del depósito de tejido adiposo a nivel visceral, y esto aumenta a su vez el riesgo de padecer prediabetes y diabetes, hipertensión arterial, grasa en el hígado o esteatosis hepática; y en consecuencia igualmente, un aumento del riesgo cardiovascular, o del desarrollo del Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño o SAOS.

SU POSIBLE ORIGEN Y PREDISPOSICIÓN

   "El síndrome de ovario poliquístico es una enfermedad compleja, con sustrato genético, de forma que hay que tener cierta predisposición genética a tenerla. A modo de ejemplo, el riesgo de padecer SOP está incrementado en presencia de exceso de peso, pero no todas las mujeres con exceso de peso padecen SOP. A modo ejemplo, en las pacientes obesas se da un aumento de la síntesis y de la secreción de insulina, un aspecto que precisamente favorece la producción de andrógenos a nivel ovárico y que desencadena el síndrome en mujeres predispuestas", agrega.

   En cuanto a su origen, precisamente, una revisión publicada en 2018 en revista 'Nature Reviews Endocrinology', dirigida por el doctor Escobar Morreale, también del Hospital Ramón y Cajal, subraya que la "evidencia creciente sugiere que el SOP podría ser un "trastorno complejo y multigénico", "con una fuerte influencia epigenética y ambiental", que incluye a la dieta, y a otros factores relacionados con el estilo de vida".

   Preguntamos al doctor Luque Ramírez sobre la edad de debut de la enfermedad y nos habla de que, aunque puede haber determinantes intrauterinos e infantiles que desencadenen el SOP más adelante, la edad habitual de inicio de los signos y síntomas es el periodo postpuberal y la adolescencia.

   Sí advierte de que a esta edad pueden aparecer un aumento del pelo terminal que no siempre tiene por qué estar relacionado con el síndrome de ovario poliquístico: "Hay que tener cuidado en este periodo porque puede darse la aparición de cierto pelo terminal. Es un hallazgo común, y no tiene por qué ser siempre patológico. Además, las alteraciones menstruales en el periodo postpuberal y en la adolescencia son habituales, y se necesitan una maduración completa de la mujer para confirmar el SOP en este sentido".

UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE ES NECESARIO

   Respecto al tratamiento del síndrome del ovario poliquístico, el jefe de Sección del Área de Diagnóstico y Terapéutica del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid cree fundamental, y de manera similar al caso de otras enfermedades metabólicas, la implementación de un estilo de vida saludable, fundamentado en una dieta equilibrada mediterránea, la realización de actividad física regular, y evitar o abandonar hábitos perjudiciales como el tabaquismo.

   "El tratamiento específico del hirsutismo y de otras alteraciones dermatológicas, junto con las medidas cosméticas, se basa en la disminución o en el bloqueo del exceso de andrógenos circulantes mediante el empleo de anticonceptivos orales combinados con o sin antiandrógenos", añade este experto.

   Mientras, señala que el tratamiento de las alteraciones reproductivas depende de la presencia o no de deseo de embarazo a corto plazo: "En aquellas mujeres con dicho deseo gestacional, el tratamiento inicial consiste en el descenso de peso, si presentan exceso del mismo, y en la monitorización de la ovulación. Si no se consigue con estas medidas el embarazo, entran en juego las terapias de reproducción asistida en diferentes escalones (ej.: administración de letrozol, acetato de clomifeno, gonadotropinas, o la fecundación in vitro entre otras)".

   En cambio, si no existe deseo gestacional, la orientación terapéutica debe estar dirigida a evitar el riesgo de hiperplasia endometrial en aquellas pacientes con pocas menstruaciones al año, protección que se puede lograr con varios métodos como la administración de progestágenos cíclicos o con los propios anticonceptivos orales.

   Sobre el tratamiento de las alteraciones metabólicas, el doctor Luque Ramírez dice que éste se centra en su prevención y en su detección precoz, en la que de nuevo un estilo de vida saludable es fundamental.

   "No debemos olvidarnos en el tratamiento del síndrome, el exitoso papel de la cirugía metabólica en aquellas mujeres con obesidad grave, que restaura la fertilidad y ciclicidad menstrual en la inmensa mayoría de los casos, disminuye el riesgo de complicaciones metabólicas, y se acompaña de una significativa mejoría de las alteraciones dermocosméticas, así como de una disminución de los andrógenos circulantes, revirtiendo las manifestaciones del síndrome en la mayoría de las mujeres", concluye el endocrinólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

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