Publicado 13/07/2022 08:35

¿Si la tripa de la mujer es abombada será una niña? Desterramos mitos y te contamos verdades sobre piel y embarazo

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Archivo - Embarazada - ISTOCK/SANYASM - Archivo

   MADRID, 13 Jul. (EDIZIONES) -

   El embarazo es una de las mejores etapas de la mujer en gran parte de las ocasiones, pero como otros fenómenos en la vida, puede estar lleno de mitos, y lo está. ¿Quién no ha oído alguna vez que si la tripa de la mujer es abombada será una niña? Nada más lejos de la realidad y algo que por supuesto no es así.

   En el campo de la piel, concretamente, se producen numerosas alteraciones fruto de la revolución hormonal que genera el embarazo, donde aumenta el nivel de progesterona y de estrógenos a partir del primer trimestre. "La buena noticia es que la mayor parte de los cambios y de las alteraciones que se producen en la piel con el embarazo son benignos y tienden a resolverse espontáneamente tras dar a luz", subraya la doctora Lidia Maroñas, especialista en Dermatología, que trabaja en el Hospital 12 de Octubre de Madrid.

   Acaba de publicar 'Dos corazones bajo una misma piel' (La Esfera de los Libros), un manual sobre cómo es la piel en el embarazo y en el que dedica un apartado a desterrar aquellos principales mitos que rodean a la piel en el embarazo.

   En una entrevista con Infosalus le preguntamos por el principal en este sentido y destaca que uno de los más importantes es ligar el sexo a algunas de las alteraciones que salen en la piel, como el hecho de que muchas veces se dice que si se tiene más celulitis o se coge más peso es porque va a ser niña.

   "Intentar averiguar el sexo del bebé según la forma de la tripa es una afición popular, pero no está demostrado que ni la forma, ni el tamaño de la tripa, ni tampoco la distribución de grasa durante la gestación guarden relación con los niveles de hormonas ni con el sexo del bebe. Sí que influyen, en cambio, la genética, el estilo de vida y alteraciones como la diabetes gestacional", añade.

   Otro de los mitos que rondan sobre la piel y el embarazo, según resalta, es que si la piel está más bonita y sin acné, el bebé será niño: "Es algo falso. Coloquialmente se dice que las niñas roban la belleza a la madre y si esperas un niño estás con el guapo subido. Pero esto no es así. Una vez se supera la revolución hormonal del primer trimestre y nuestro cuerpo se adapta a la revolución hormonal la embarazada luce una piel más bonita por el efecto de la progesterona, que da un tono más rosado y turgente a la piel".

   A su vez, menciona que muchas personas piensan que depilarse la línea alba durante el embarazo hará que en la zona salga más pelo. "Es falso porque ningún tipo de depilación, ni siquiera el afeitado con cuchilla, estimulará el crecimiento del folículo piloso ni va a hacer que nos salga más vello ni más fuerte.

   También es falso, según prosigue la doctora Maroñas, que si se tienen antojos es porque el bebé nacerá con manchas en la piel, e incluso algunos dicen que por cada antojo que reprimas nacerá con manchitas en la piel, o el simple antojo es lo que creará la mancha. "Las manchas de nacimiento suelen estar relacionadas con variantes genéticas producidas durante el desarrollo embrionario de la piel del feto. No obstante, en ningún caso están causadas por nada que la madre haya hecho o haya dejado de hacer durante el embarazo", sostiene.

LAS MUJERES SÍ TIENEN PELAZO EN EL EMBARAZO

   Eso sí, una afirmación verdadera en torno a la piel y el embarazo es que durante el embarazo se tiene pelazo, mientras que se cae en el posparto. Dice que durante el embarazo se favorece el paso de los cabellos hacia sus fases de transición y de crecimiento, lo que se suele traducir en una melena más densa y bonita; mientras que en el posparto el descenso de las hormonas facilita que los folículos pilosos se desprendan, percibiéndose como una caída de pelo mayor.

   "Hay pelazo durante el embarazo por la acción de las hormonas que favorecen la fase de anagen o de crecimiento del folículo piloso y, como normal general, tenemos un aumento de la densidad capilar, y la mujer se ve el pelo más denso y con más brillo", remarca la doctora Maroñas.

   En el caso del posparto dice que sucede lo contrario y el descenso brusco de las hormonas hace que el folículo piloso entre en fase de caída y esto se percibe como un mayor aumento de caída de pelo, pero "sin llegar a quedarse calva, porque no es una calvicie", pero sí la mujer puede notar una disminución de la densidad capilar, que en las mujeres que amamantan ocurre más tarde.

   "Cuando esta caída se inicia alrededor de los tres meses, después del parto, en las que amamantan puede retrasarse hasta el destete. Hay veces que se prolonga también este efluvio posparto con el estrés propio del posparto", explica la dermatóloga.