Publicado 09/07/2020 8:32:31 +02:00CET

¿Es recomendable un legrado antes de una fecundación 'in vitro'?

Patient waiting for gynaecological examination, low section
Patient waiting for gynaecological examination, low section - GETTY - Archivo

   MADRID, 9 Jul. (EUROPA PRESS) -

   El legrado, ofrecido comúnmente como tratamiento complementario a los pacientes en preparación para la FIV, ha resultado ineficaz en un ensayo aleatorizado a gran escala de más de 1.000 mujeres, que ha demostrado que aquellas a quienes se hacía el raspado endometrial antes de su primer tratamiento de FIV no tuvieron más éxito que un grupo de control que recibió tratamiento de rutina.

   El legrado es un procedimiento adyuvante en el cual el revestimiento del útero se "lesiona" (generalmente mediante una pequeña biopsia) con la esperanza de mejorar la implantación del embrión.

   Este ensayo controlado aleatorio de raspado endometrial multicéntrico del Reino Unido es el estudio más grande y más poderoso del complemento hasta ahora informado, presentado en línea por el doctor Mostafa Metwally en la 36ª Reunión Anual de Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE, por sus siglas en inglés).

   Los resultados, explica el investigador jefe Mostafa Metwally, de los Hospitales Docentes de Sheffield y la Universidad de Sheffield (Reino Unido), "proporcionan evidencia concluyente" de que el raspado endometrial no es beneficioso en mujeres que se someten a FIV por primera vez. "Es hora de detener esta práctica", añade.

   Aunque algunos estudios anteriores han arrojado dudas sobre la eficacia del raspado endometrial, todavía está comúnmente disponible y se ofrece a los pacientes de FIV como un tratamiento adicional. Pero este estudio, debido a su tamaño, diseño y población homogénea, ahora no deja dudas sobre sus hallazgos.

   El ensayo se realizó en 16 centros del Reino Unido durante 2016-2019 e involucró a más de 1000 mujeres menores de 37 años que tuvieron su primer ciclo de FIV. Se aleatorizaron por igual al raspado endometrial, o sin rasguño, con el resultado primario del estudio como un nacimiento vivo.

   Los resultados mostraron que la tasa de nacimientos vivos en el grupo de intervención fue del 38,6% y en el grupo de tratamiento de rutina del 37,1%, sin ninguna diferencia estadística. Los resultados secundarios del ensayo evaluaron la tasa de embarazo clínico, la tasa de implantación de embriones y las complicaciones obstétricas. Nuevamente, no hubo diferencias en estos resultados secundarios entre los grupos de rascado y sin rasguño, con una tasa de embarazo clínico del 42,6% en el primero y del 40,6% en el segundo.

   El doctor Metwally dice que la fuerza del estudio radica en la población homogénea del estudio, lo que deja los resultados menos abiertos al sesgo. Todos los sujetos estaban en su primer ciclo de FIV y se esperaba que respondieran bien al tratamiento.

   El raspado se realizó en la fase lútea media del ciclo antes de que comenzara su FIV. El estudio también fue puesto en marcha para detectar una diferencia del 10% en el resultado y se demostró que la intervención no tenía ningún valor.

   Los resultados del estudio llegan en un momento en el que los tratamientos adyuvantes están bajo un creciente escrutinio. Una serie de revisiones recientes de complementos en una revista médica encontró que ninguno de varios con aplicaciones clínicas, endometriales y de laboratorio tenía una base de evidencia suficientemente fuerte para su uso rutinario. Y en Gran Bretaña ninguno de los que están en una lista oficial de 11 complementos (incluyendo el raspado del endometrio) se considera digno de luz verde. Sin embargo, persiste la creencia de que un legrado causa una respuesta ambiental que probablemente fomente la implantación del embrión.

   A pesar de los resultados igualmente desalentadores de varios estudios anteriores, el doctor Metwally señala que el legrado sigue siendo ampliamente ofrecido en las clínicas de FIV en todo el mundo. De hecho, una encuesta de 2016 encontró que el 83% de las clínicas en Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido lo recomiendan.

   El doctor Metwally describe estos resultados como "muy fiables para las mujeres que tienen su primer ciclo de FIV", una población de estudio claramente definida y diferente de las de varios ensayos anteriores, algunos de los cuales incluían pacientes con tratamientos previos sin éxito de FIV.

   "Nuestro estudio es el más grande y más concluyente en mujeres que reciben tratamiento de FIV por primera vez --insiste-- y los hallazgos indican de manera concluyente que la práctica de realizar un raspado en este grupo debería detenerse".