Publicado 06/08/2021 07:41CET

Reclaman aumentar la participación de las mujeres en los ensayos clínicos cardiovasculares

Archivo - Corazón roto, medicina.
Archivo - Corazón roto, medicina. - NUTHAWUT SOMSUK - Archivo

MADRID, 6 Ago. (EUROPA PRESS) -

Las mujeres deben estar igualmente representadas en la investigación de las enfermedades cardíacas para garantizar que las recomendaciones de tratamiento se ajusten a sus necesidades sanitarias específicas, según un informe publicado en el 'European Heart Journal', una revista de la Sociedad Europea de Cardiología. La revisión destaca las barreras que impiden reclutar mujeres en los ensayos clínicos y las posibles soluciones.

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de mortalidad en Europa, ya que representan el 47% y el 39% de todas las muertes en mujeres y hombres, respectivamente. Pero los autores afirman que, "aunque se han producido avances significativos en la reducción de la morbilidad y la mortalidad relacionadas con las ECV en ambos sexos, las actuales terapias dirigidas por las directrices se basan en datos que incluyen predominantemente a pacientes masculinos".

"En consecuencia --añaden--, en el manejo de la ECV las pacientes mujeres podrían ser tratadas actualmente de igual manera pero no son tratadas en base a la equidad".

"Durante muchos años, la práctica habitual era que los estudios sobre enfermedades cardíacas incluyeran principalmente a hombres blancos --recuerda la autora, la doctora Jeske van Diemen, del Centro Médico Universitario de Ámsterdam (Países Bajos)--. Se asumía que los resultados eran también relevantes para las mujeres y otras razas, pero están surgiendo pruebas de que no es así".

Pone como ejemplo que las pacientes cardíacas tienen un mayor riesgo de sufrir reacciones adversas a los medicamentos que los pacientes masculinos, y estas reacciones suelen ser más graves. "Asimismo, se ha sugerido que las mujeres con insuficiencia cardíaca pueden necesitar dosis más bajas de medicamentos que sus homólogos masculinos", añade.

En este sentido, señala que en su propio grupo de investigación nos se dieron cuenta de lo difícil que era reclutar mujeres. "Por lo tanto, decidimos examinar los datos actuales sobre las razones para aceptar o rechazar la participación, con el objetivo de encontrar soluciones para aumentar el equilibrio de género en los ensayos cardiovasculares", explica.

Los autores realizaron una extensa búsqueda bibliográfica de artículos que abordaran los motivadores, los facilitadores y las barreras para la inscripción y la participación continuada. Sólo encontraron seis estudios que incluían un total de 846 hombres y 1.122 mujeres.

En cuanto a los motivadores, tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres, incluían la posibilidad de acceder a una atención mejor y más continua, y valores altruistas como el deseo de promover la ciencia. Ninguno de los estudios informó sobre los facilitadores para mejorar las tasas de inscripción en las mujeres.

Sin embargo, los autores señalan que una posición socioeconómica elevada se asociaba a una mayor disposición a participar entre las mujeres. Creen que esto puede marginar a las mujeres con una posición socioeconómica más baja, que son las que más se benefician de una mejor representación.

En cuanto a las barreras, tanto los hombres como las mujeres informaron de las limitaciones de tiempo, la aprensión hacia la participación en un ensayo clínico con un diseño experimental o una terapia, y la posibilidad de un resultado desfavorable o el riesgo de daño.

Las mujeres se negaron con más frecuencia que los hombres a participar en el ensayo porque percibían un mayor riesgo de daño. Además, las mujeres informaron con más frecuencia que los hombres de problemas de transporte como razón para rechazar la participación en el ensayo.

En cuanto a las recomendaciones, los autores piden que se investiguen más las razones por las que las mujeres aceptan o rechazan participar en estudios cardiovasculares, de modo que puedan desarrollarse intervenciones adecuadas para aumentar la asistencia. Las revistas científicas deberían publicar números centrados en los datos sobre sexo y género en las enfermedades cardiovasculares para estimular la investigación en este ámbito.

El aumento de la diversidad de los equipos de investigación es otra posible solución, con mucho margen de mejora, ya que las mujeres sólo constituyen el 10% de los comités de dirección de los ensayos clínicos en los estudios cardiovasculares publicados en tres revistas médicas.

Los autores afirman que una plantilla diversa es más capaz de comprender a las diversas poblaciones y adaptar su investigación a los participantes. Para ello, implicar a las mujeres en el diseño y la realización de los ensayos cardiovasculares puede ayudar al reclutamiento. El apoyo logístico también podría ayudar, como el transporte a los centros de ensayos clínicos y el cuidado de los niños in situ.

El doctor van Diemen explica: "Me abrió los ojos el hecho de que las mujeres parecen tener una valoración diferente de los riesgos que conlleva la participación en los ensayos, y lo consideran más arriesgado que los hombres. Además, las mujeres tienen más a menudo barreras que dificultan la asistencia a las citas de seguimiento, como no tener carnet de conducir o cuidar de los nietos".

"Ahora creemos firmemente en la investigación participativa, lo que significa involucrar a los pacientes en el diseño y la realización de un ensayo, incluyendo lo que es manejable para los que participan --asegura--. Por ejemplo, las entrevistas del estudio podrían realizarse por videollamada y los equipos de investigación podrían recoger las muestras en los domicilios de los pacientes para reducir el compromiso de tiempo y evitar la necesidad de viajar".

Según señala, "actualmente tratamos a muchos pacientes como si fueran iguales, lo que por supuesto no es el caso. Las poblaciones de estudio que representen mejor la demografía de la sociedad deberían conducir a hallazgos más relevantes que mejoren los resultados cardiovasculares para todos", asegura.