Actualizado 04/03/2020 12:54 CET

La prevención y el tratamiento precoz, claves en el manejo del linfedema en cáncer de mama

Brazo, codo, linfedema
Brazo, codo, linfedema - GETTY/B-D-S - Archivo

MADRID, 4 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama y la Asociación Española de Linfedema (AEL) han resaltado la importancia de la prevención y el tratamiento precoz en el abordaje del linfedema, una de las consecuencias de la cirugía en cáncer de mama, con motivo del Día Mundial del Linfedema que se celebra el 6 de marzo.

Para ello, han realizado una infografía con la que buscan concienciar a pacientes con este tipo de cáncer sobre los factores de riesgo en la aparición del linfedema y la información sobre sus síntomas, medidas de prevención y tratamiento.

De hecho, se calcula que en la actualidad el linfedema afecta alrededor de un millón de personas en España, de las cuales un tercio tienen su causa en la extirpación de los ganglios linfáticos en la terapia contra el cáncer de mama, según datos de la AEL.

Asimismo, se estima que una de cada cuatro de estas mujeres desarrollará esta complicación y, en concreto, lo más frecuente es que el 75 por ciento de los casos aparezcan durante el primer año tras la cirugía, según la Asociación Española Contra el Cáncer.

Su incidencia varía en función de factores de riesgo como la extensión de la cirugía practicada, la aparición de complicaciones postoperatorias como infecciones, la aplicación de radioterapia o el sobrepeso y la obesidad.

El linfedema se aprecia mediante un incremento del tamaño o una hinchazón en el brazo, a raíz de la retención de líquido que se produce en el espacio que hay entre la piel y la capa que recubre los músculos (aponeurosis).

PREVENCIÓN ANTES DEL TRATAMIENTO

La prevención de esta secuela de la terapia para cáncer de mama debe iniciarse antes del planteamiento del tratamiento, con una valoración de cada paciente en el comité multidisciplinar y de la indicación terapéutica según el estadio del tumor, como ha explicado la jefa clínica del Instituto Valenciano de Oncología (IVO) y coordinadora del grupo quirúrgico del GEICAM (Q-GEICAM), la doctora Mª Julia Giménez Climent.

En el caso de tumores sin afectación axilar se puede realizar una cirugía axilar conservadora con la "técnica del ganglio centinela", menos agresiva que la linfadenectomía completa. Según la experta, hay estudios que revelan que la incidencia de linfedema es cuatro veces mayor en mujeres con disección completa de los ganglios linfáticos axilares que cuando se realiza biopsia de ganglio centinela1.

La prevención también conllevaría que las pacientes evitaran heridas en el brazo, así como la inflamación de los vasos linfáticos, que podría corregirse con la administración de antibióticos si fueran necesarios.

"Para lograr una correcta prevención, es necesario que la paciente esté informada del tipo de cirugía que se le va a practicar y del riesgo de linfedema que podría conllevar, así como de los diferentes síntomas que podría experimentar, desde sensación de pesadez en el brazo de la intervención, infecciones recurrentes o fibrosis de la piel, y de las medidas que puede llevar a cabo para evitarlo", ha resaltado la doctora.

En este sentido, se demandan iniciativas que mejoren la información recibida por estas mujeres, que es el objetivo que persigue la infografía promovida por la Asociación Española de Linfedema, en su reclamo de más acciones informativas y preventivas para lograr un diagnóstico precoz que mejore los resultados en los tratamientos, según ha remarcado la presidenta de la asociación, Ángela Río.

TRATAMIENTO PRECOZ

La doctora Giménez ha explicado que, ante la sospecha de linfedema, la primera indicación es la fisioterapia mediante una terapia descongestiva compleja, a través de la combinación de cuidados cutáneos, manguitos de presión y drenaje linfático manual.

Desde AEL aconsejan aplicar el tratamiento precoz de fisioterapia desde el primer momento, ya que es posible hacerlo desde las siguientes 24 horas después de la cirugía, para reducir el dolor, el riesgo de retracción de la musculatura del hombro y tratar el edema postquirúrgico. Posteriormente, el tratamiento tendrá que adaptarse a la evolución de cada paciente.

Por otro lado, en las pacientes con riesgo de linfedema, los profesionales de la AEL recomiendan un ejercicio físico moderado y progresivo, que se realice "lo antes posible". "Es muy importante que esta práctica siempre esté supervisada por un fisioterapeuta para que el profesional la adapte al tipo de cirugía a la que ha sido sometido cada paciente", ha aclarado su presidenta.

Finalmente, existe un tratamiento quirúrgico para el linfedema, que está indicado solo para casos precoces y muy seleccionados, a través de pequeñas incisiones en la piel que permitan drenar el líquido linfático con técnicas de supermicrocirurgía. En los casos en los que el sistema linfático esté dañado, se puede emplear el autotrasplante de tejido de los ganglios linfáticos.

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