Publicado 11/11/2021 07:54CET

Nuevos beneficios del ejercicio tras una cirugía de cáncer de mama

Archivo - Mujer, ejercicio, deporte
Archivo - Mujer, ejercicio, deporte - MOHAMED_HASSAN/ PIXABAY - Archivo

MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -

Las mujeres que hacen ejercicio poco después de someterse a una intervención quirúrgica no reconstructiva de cáncer de mama parecen recuperar mejor la movilidad de los hombros y los brazos y experimentan menos dolor que las que reciben atención estándar, según sugiere un estudio publicado por 'The BMJ'.

Un equipo de investigadores dirigido por la Universidad de Warwick, en Reino Unido, considera que el programa de ejercicios que se inicia apenas una semana después de la intervención quirúrgica es eficaz desde el punto de vista clínico y económico, ya que parece reducir la discapacidad de las extremidades superiores un año después de la operación de cáncer de mama en las mujeres con mayor riesgo de complicaciones.

Los problemas en los hombros y brazos son frecuentes tras el tratamiento del cáncer de mama; hasta un tercio de las mujeres experimentan restricciones en el movimiento de los hombros, dolor crónico o hinchazón (linfedema) en la zona de las axilas, lo que limita la calidad de vida y retrasa la recuperación.

En el Reino Unido, las directrices recomiendan la reintroducción gradual del ejercicio después de la cirugía mamaria no reconstructiva, pero no hay pruebas sólidas sobre el momento ideal, la intensidad, la seguridad o el impacto del fortalecimiento muscular postoperatorio.

Para abordar esta incertidumbre, los investigadores realizaron un ensayo para evaluar si un programa de ejercicio estructurado mejoraba la calidad de vida funcional y relacionada con la salud en comparación con la atención habitual para las mujeres con alto riesgo de discapacidad de las extremidades superiores después de la cirugía de cáncer de mama.

Sus resultados se basan en 392 mujeres (con una edad media de 58 años) operadas de cáncer de mama en 17 centros oncológicos del Servicio Nacional de Salud que corrían el riesgo de sufrir problemas postoperatorios en las extremidades superiores.

Las mujeres fueron distribuidas aleatoriamente en dos grupos iguales. La mitad recibió la atención habitual (folletos informativos) con ejercicio estructurado y la otra mitad sólo recibió la atención habitual.

El programa de ejercicios, conocido como Prevención de Problemas de Hombro (PROSPER), fue dirigido por fisioterapeutas e incluía estiramientos, fortalecimiento, actividad física y técnicas de cambio de comportamiento. Se introdujo entre 7 y 10 días después de la cirugía, con dos citas más uno y tres meses después.

Un año después de la operación, se pidió a las mujeres que rellenaran un cuestionario detallado y los investigadores midieron resultados como los niveles de actividad, el dolor, la hinchazón y la calidad de vida.

Los investigadores también utilizaron los registros del hospital para observar la frecuencia con la que las mujeres utilizaban los servicios sociales sanitarios y personales.

Los resultados recogidos entre enero de 2016 y julio de 2017 mostraron que la función de las extremidades superiores mejoró después del ejercicio en comparación con la atención habitual. A los 12 meses, las mujeres del grupo de ejercicio informaron de una menor intensidad del dolor, menos síntomas de discapacidad del brazo y una mejor calidad de vida relacionada con la salud que las del grupo de atención habitual. No se notificaron acontecimientos adversos graves.

Sin embargo, no hubo diferencias en la tasa de dolor neuropático (nervioso), complicaciones relacionadas con la herida, infección del sitio quirúrgico, hinchazón u otras complicaciones entre los dos grupos de mujeres.

El ejercicio también demostró ser rentable. El programa de ejercicios costó, por término medio, 129 libras esterlinas (unos 150 euros) adicionales por paciente. Pero cuando los investigadores tuvieron en cuenta todos los costes de los servicios sanitarios y sociales personales, se produjo un ahorro medio de 387 libras (unos 450 euros) por paciente en el grupo de ejercicio en comparación con el grupo de atención habitual.

"Encontramos pruebas sólidas de que el ejercicio temprano, estructurado y progresivo es seguro y clínicamente eficaz para las mujeres con mayor riesgo de desarrollar problemas en los hombros y las extremidades superiores después de la cirugía mamaria no reconstructiva --destacan los autores--. El programa de ejercicios PROSPER mejoró la función del miembro superior un año después de la cirugía de cáncer de mama y fue rentable en comparación con la atención habitual del NHS".

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