¿Por qué las mujeres reciben menos RCP?

Dolor de cabeza, señora, ojo, anciana
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Publicado 06/11/2018 11:51:25CET

MADRID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -

El miedo a ser acusado de acoso sexual, el temor a causar daño físico, la preocupación por establecer un contacto inapropiado, un pobre conocimiento de los síntomas de un ataque cardíaco en mujeres y la idea errónea de que los pechos hacen que la reanimación cardiopulmonar (RCP) sea más difícil son los motivos por los que las mujeres reciben RCP en menor número si sufren un ataque cardíaco delante de espectadores.

Así lo han concluido dos estudios presentados durante el American Heart Association's Resuscitation Science Symposium 2018. Investigaciones anteriores ya habían mostrado que las mujeres que sufren un ataque cardíaco fuera del hospital reciben RCP con menor frecuencia que los hombres, según la profesora de la Universidad de Colorado (Estados Unidos), Sarah M. Perman.

En el primero de ellos, de la Universidad de Colorado y realizado a 54 personas en una encuesta 'on line', ha manifestado que las preocupaciones sobre ser acusado de abuso sexual o acercamiento inapropiado fueron citadas dos veces más por hombres que por mujeres, mientras que las mujeres citaron más el miedo a causar algún daño.

"Las consecuencias de esto es que las mujeres no recibirán potencialmente RCP o se retrasará su inicio. Si bien estos temores reales que tiene el público es importante darse cuenta de que la RCP es para salvar vidas y se debe brindar a individuos colapsados sin importar el género, la raza o la etnia", ha explicado Perman.

El otro estudio, de la University of Pennsylvania's Center for Resuscitation Science (Estados Unidos) probó la respuesta de los transeúntes al paro cardíaco según el sexo de la víctima mediante la realidad virtual.

A los 75 participantes de este estudio, que eran voluntarios, no se les dijo específicamente qué pasaría en el entorno virtual y se les pidió que respondieran como si estuvieran experimentando una emergencia de la vida real. El escenario era una ciudad ocupada donde un peatón se derrumba mientras alguien clama por ayuda.

Se mantuvo oculto un maniquí de RCP hasta que los participantes se encontraban en el entorno virtual. Luego, el maniquí se colocó en la vida real en el lugar donde la víctima colapsaría en el mundo virtual, permitiendo a los participantes realizar una RCP y adjuntar un desfibrilador externo automático en el entorno virtual mientras recibía comentarios prácticos.

El estudio ha demostrado que se practica menos la RCP a víctimas feneminas que a las masculinas. Sin embargo, la investigadora principal del estudio, Marion Leary, ha reconocido que es necesario realizar un estudio con más participantes para identificar estadísticamente cualquier brecha de género significativa y para confirmar la tendencia encontrada.

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