Archivo - Mujer en la consulta de la doctora. - VIOLETASTOIMENOVA/ISTOCK - Archivo
MADRID, 27 May. (EUROPA PRESS) -
Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir retrasos en el diagnóstico de enfermedades cardiovasculares y, como consecuencia, tienen más probabilidades de morir o desarrollar enfermedades más graves, afirman expertos internacionales, que insisten en que Europa necesita centros especializados en cardiología femenina, según un informe publicado en el 'European Heart Journal'.
El grupo de expertos internacionales está liderado por la doctora Julia Grapsa, quien elaboró la declaración de consenso clínico en nombre de la Sociedad Europea de Cardiología. La doctora Grapsa fue presidenta del grupo de género y equidad de la Asociación Europea de Imagen Cardiovascular. Ejerció la medicina en Europa durante 20 años y actualmente trabaja en el Instituto Cardiovascular Brigham del Hospital General de Massachusetts en Boston, Estados Unidos.
De esta forma, el informe recopila los resultados de investigaciones sobre enfermedades cardiovasculares en mujeres y las mejores maneras de mejorar el diagnóstico y la atención. También detalla cómo deberían organizarse y gestionarse los centros de salud para mujeres para lograr el mayor impacto posible.
Grapsa asegura: "Las enfermedades cardíacas causan más muertes en mujeres que cualquier otra afección -tres de cada diez mujeres en todo el mundo-, pero siguen estando gravemente infradiagnosticadas e infratratadas. Los síntomas de las mujeres pasan desapercibidos, tienen menos probabilidades de recibir los tratamientos recomendados por las guías clínicas y están infrarrepresentadas en los ensayos clínicos que dan forma a la práctica médica".
Además, añade, "las mujeres se enfrentan a factores desencadenantes de enfermedades cardíacas únicos que los hombres no, como las complicaciones del embarazo, la menopausia precoz y las enfermedades autoinmunes, que se suelen pasar por alto en las evaluaciones de riesgo estándar. Cerrar estas brechas no es solo una cuestión de equidad, sino también de una atención médica adecuada".
El informe destaca el impacto positivo de los centros de cardiología femenina existentes en Norteamérica y de los centros o programas en algunos países europeos, como Suiza, Alemania y el Reino Unido. La evidencia sugiere que estos centros y programas pueden mejorar el diagnóstico, reducir los síntomas y aumentar la calidad de vida de las mujeres con enfermedades cardiovasculares. Por ejemplo, un centro en Canadá ha logrado diagnosticar a más del 70% de las mujeres con síntomas cardíacos previamente inexplicables, lo que se tradujo en una menor cantidad de hospitalizaciones durante los tres años siguientes.
Los autores del informe afirman que los centros cardíacos para mujeres deberían funcionar como núcleos dentro de las instalaciones de atención cardiovascular existentes, proporcionando liderazgo, diagnósticos avanzados, consulta con expertos, coordinación de la investigación y formación.
La mayoría de las mujeres continuarán recibiendo diagnóstico, tratamiento y seguimiento de su médico de cabecera y en consultas de cardiología general. Sin embargo, deben acudir a centros especializados en cardiología femenina si, por ejemplo, sufren infartos, angina de pecho o una disminución del flujo sanguíneo al corazón en casos donde las técnicas de imagen tradicionales no han logrado identificar obstrucciones importantes (infarto de miocardio, angina persistente o isquemia con arterias coronarias no obstructivas). Estas afecciones suelen estar infradiagnosticadas y afectan de forma desproporcionada a las mujeres. Los centros especializados en cardiología femenina también atenderían a mujeres embarazadas con complicaciones cardiovasculares, como la preeclampsia, y a mujeres con afecciones cardiovasculares relacionadas con la menopausia.
Las autoras advierten que estos centros no eliminan la necesidad de que todos los cardiólogos comprendan mejor la salud cardiovascular de la mujer. En cambio, afirman que el plan de estudios de medicina debería incluir conocimientos fundamentales sobre la salud cardiovascular femenina y conocimientos avanzados para los médicos que trabajan en centros especializados en cardiología femenina.
Por último, afirman que debería haber auditorías continuas de los centros cardíacos para mujeres, de modo que los datos puedan utilizarse para demostrar el impacto de los centros, garantizar su financiación, apoyar la investigación y realizar mejoras donde sea necesario.
Así, Martha Gulati, coautora y directora del Centro Cardíaco Femenino Davis del Houston Methodist (EEUU), declara: "Aún necesitamos mucha más investigación sobre las mejores maneras de diagnosticar y tratar las enfermedades cardiovasculares en las mujeres, pero estos centros garantizarán que este tipo de investigación pueda prosperar. Creo que podemos esperar una atención mucho mejor para las mujeres en el futuro".
En esta línea, la profesora asociada María Rubini Giménez, del Centro Nacional Español de Investigación Cardiovascular en Madrid (España), preside el Grupo de Trabajo sobre Género de la Sociedad Europea de Cardiología y aunque no es autora del artículo, señala: "La Unión Europea ha reconocido la salud cardiovascular de la mujer como una prioridad de salud pública".
"Este artículo expone cómo podemos pasar del reconocimiento a la realidad mediante la creación de centros cardíacos para mujeres integrados en los sistemas nacionales de salud existentes. Estas recomendaciones deberían significar que las mujeres recibirán una atención más adaptada a sus necesidades, en lugar de basarse en el modelo masculino que ha dominado la medicina y la investigación durante décadas", afirma.