Las mujeres con altos niveles de estrés y ansiedad pueden ovular hasta un 20% menos

Publicado 03/06/2016 13:24:52CET
Estrés, nervios, morderse las uñas
FREDDIE PEÑA/FLICKR

MURCIA, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -

Las mujeres con altos niveles de estrés y ansiedad pueden ovular hasta un 20 por ciento menos y la posibilidad de que sus óvulos sean fecundados disminuye en un 30 por ciento. El estrés también afecta a los hombres y puede influir negativamente en la calidad de su líquido seminal, ya que es un factor que tiene múltiples efectos fisiológicos sobre el proceso reproductivo, ya sea natural o a través de un tratamiento.

Según Joaquín Conesa, especialista en Psicología de Hospital Quirónsalud Murcia, "cómo afecta el estrés a cada persona y qué reacciones puede causar depende de factores individuales. Por tanto, cómo afectará a cada miembro de la pareja en su respuesta reproductiva también va a ser muy personal".

El estrés puede afectar al funcionamiento del hipotálamo (la glándula del cerebro que regula el apetito, las emociones y las hormonas que envían la señal a los ovarios para que liberen óvulos). Si la mujer está muy estresada, puede que ovule más tarde durante su ciclo reproductivo, o que ni siquiera llegue a ovular.

El aumento de esta hormona también conlleva disminución de la libido, con lo que el interés por mantener relaciones sexuales disminuirá. Si la frecuencia disminuye, lógicamente también lo hará la probabilidad de quedar embarazada. Por otro lado, para que se dé la implantación es necesario que haya buenos niveles de estrógenos y progesterona. Ante un déficit de estas, no se logra finalizar el proceso y el embarazo no va a seguir adelante aunque el óvulo haya sido fecundado.

El especialista explica que, "si la mujer intenta quedarse embarazada y está estresada, su flujo cervical puede enviar una señal de aviso de que algo no está bien. En lugar de sentir un incremento de flujo a medida que se acerca la ovulación, puede que sienta días de flujo intenso combinados con días totalmente secos".

"Es como si el cuerpo intentara ovular pero el estrés continuara retrasándolo", añade, por otro lado, en muchas ocasiones y en respuesta al estrés, la mujer comienza a comer en exceso, lo que incrementa el número de células de grasa, perturba el equilibrio hormonal y afectan por tanto a la fertilidad.

El estrés en el hombre también puede reducir la cantidad y calidad de los espermatozoides. De hecho, según explican fuentes del centro hospitalario, se ha demostrado menor volumen de semen y de concentración de espermatozoides en grupos de hombres con estrés crónico, sí como disfunción eréctil.

LA HORMONA DEL ESTRÉS

Las mujeres con altos niveles de cortisol (la llamada 'hormona del estrés') paran de ovular o tienen ciclos muy irregulares y, por lo tanto, presentan dificultades para concebir. El problema añadido es que, a menudo, las hay que niegan padecer de estrés y no identifican su situación.

Según Conesa, "las mujeres que optan por someterse a algún tipo de tratamiento para reducir su nivel de estrés pueden neutralizar su efecto nocivo y aumentar las posibilidades de quedarse embarazadas". Del mismo modo, en los tratamientos de fertilidad de Dexeus Murcia existe apoyo psicológico que ayuda a sobrellevar emocionalmente el tratamiento de fertilidad.

La nueva Unidad de Estrés de Quirónsalud Murcia tiene un programa diseñado para ayudar a identificar el estrés, ya que muchas mujeres, según Conesa, "no admiten su estado de estrés, dicen que todo está bien. Normalmente esas personas suelen ser las más estresadas".

Además, "tienen actitudes poco realistas sobre sí mismas y los demás y creen que pueden hacer más y más cosas en el día a día, de modo que su autoestima está muy ligada a sus logros", asegura el especialista.

CÓMO IDENTIFICAR LOS SÍNTOMAS DEL ESTRÉS

Según indican las mismas fuentes, uno puede identificar los síntomas del estrés si tiene dificultad para concentrarse o pensar en otra cosa que no sea su problema de infertilidad, si tiene altos niveles de ansiedad, disminuye la habilidad para cumplir tareas o cambios en sus hábitos de sueño (dificultad para dormirse, despertarse antes de tiempo, dormir más de lo usual).

Así como si tiene cambios en el apetito o peso (aumento o disminución), se siente deprimido/a por períodos prolongados de tiempo, se ha alejado de sus amigos, de su familia y colegas, recurre al uso de drogas o alcohol o tiene pensamientos sobre la muerte o el suicidio.

Para leer más