¿Un mioma uterino puede convertirse en cáncer? Una ginecóloga aclara una de las grandes dudas tras el diagnóstico

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Infosalus
Publicado: jueves, 10 septiembre 2026 9:17

MADRID 10 Sep. (EDIZIONES) -

Un mioma uterino no es sinónimo de cáncer, ni tampoco de quirófano. Estos tumores benignos, formados a partir del músculo del útero, son muy frecuentes entre las mujeres en edad reproductiva y, en la mayor parte de los casos, no provocan síntomas, ni requieren tratamiento. Sin embargo, cuando aparecen reglas muy abundantes o prolongadas, dolor o presión pélvica, molestias urinarias o intestinales, o problemas reproductivos, pueden llegar a afectar de forma importante a la calidad de vida.

La doctora Rocío Domingo Alcalá-Santaella, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital de Manises de Valencia explica en este reportaje exclusivo para Infosalus.com por qué aparecen los miomas, qué síntomas no deberían normalizarse, cuándo basta con vigilarlos, y qué tratamientos permiten controlar sus efectos, incluidos procedimientos mínimamente invasivos que pueden evitar en determinados casos una cirugía mayor.

Cuenta esta experta que los miomas son tumores benignos del útero, en ocasiones también llamados 'leiomiomas', y los tumores pélvicos más frecuentes en la mujer. Dice que se forman a partir de las células del músculo del útero, recordando que no hay una sola causa que los produzca.

SUELEN APARECER Y CRECER EN EDAD REPRODUCTIVA

"En general, se piensa que empiezan cuando una célula del músculo del útero cambia y se vuelve 'anómala' (a menudo por una mutación), y luego esa célula se multiplica y forma un bulto. Sabemos que la genética influye y, en algunas familias hay predisposición. Su desarrollo depende de la acción de las hormonas sexuales (estrógeno y progesterona), por eso suelen aparecer y crecer en edad reproductiva, y tienden a estabilizarse o disminuir tras la menopausia", agrega.

En este sentido, uno de los mayores temores tras el diagnóstico es si el mioma puede convertirse en cáncer, o bien comprometer la fertilidad, tal y como comentábamos previamente. A este respecto, la doctora Domingo Alcalá-Santaella subraya que, en general, son tumores benignos que no se pueden convertir en cáncer. Sí precisa, eso sí, que existe un cáncer de útero que puede parecerse a un mioma (sarcoma uterino), siendo muy poco frecuente.

Sobre si los miomas pueden afectar a la fertilidad de la mujer, esta ginecóloga del Hospital de Manises confirma que estos sí pueden contribuir a la infertilidad, y aumentar el riesgo de abortos: "Los miomas que más suelen influir son los que afectan a la cavidad (la parte interior del útero, que es donde se implanta el embrión). En estos casos, está indicada la miomectomía por histeroscopia, que consiste en una cirugía mínimamente invasiva (similar a una colonoscopia o gastroscopia) en la que entramos al útero desde la vagina a través del cuello del útero sin hacer ninguna incisión".

Si hay problemas para lograr embarazo, según prosigue esta doctora, lo recomendable en estos casos es estudiar a la pareja completa porque la infertilidad suele tener varias causas, y no siempre el mioma es la única explicación.

"Un mensaje que no quiero dejar de transmitir para una mujer recién diagnosticada es que un mioma uterino es un tumor benigno y que disponemos de múltiples opciones de tratamientos para mejorar su calidad de vida. Es precisamente por esta razón por la que recomendamos a todas las pacientes que no normalicen síntomas, y que consulten a su ginecólogo ante cualquier duda", advierte esta experta.

PRINCIPALES SÍNTOMAS QUE NO DEJAR PASAR NUNCA

En concreto, considera fundamental transmitir a la población que las reglas abundantes o dolorosas, o bien las molestias pélvicas no son normales, recomendando siempre acudir al ginecólogo para una valoración independientemente de que estas pacientes tengan o no miomas. "Es importante que las mujeres sepan que existen muchas herramientas para mejorar esos síntomas y mejorar su calidad de vida", defiende la especialista.

Si nos centramos en las pacientes con miomas, la doctora Domingo Alcalá-Santaella cree que estaría justificado siempre que presenten síntomas: reglas muy abundantes o que duran muchos días, cansancio o sensación de debilidad (puede relacionarse con anemia), dolor abdominal o presión pélvica, dolor con las relaciones sexuales, síntomas urinarios o intestinales que podrían ser por 'presión' del útero (como dificultad para vaciar la vejiga o estreñimiento), dificultad para lograr embarazo, o abortos de repetición.

"Es importante recalcar de nuevo que, aunque los miomas pueden provocar un abanico amplio de síntomas, la mayoría de las veces no producen ninguno de ellos, ni tiene por qué afectar a la calidad de vida de las pacientes", insiste esta ginecóloga del Hospital de Manises.

¿TODOS LOS MIOMAS NECESITAN TRATAMIENTO?

Aquí recuerda que la mayoría de las mujeres con miomas no presentan síntomas y no suelen necesitar tratamiento; siendo en estos casos lo más habitual el hacer un seguimiento. "Cuando existen síntomas, lo más frecuente es que produzcan sangrado menstrual abundante y prolongado. Con menor frecuencia, miomas de mayor tamaño pueden producir síntomas por presión, generando pesadez pélvica, molestias urinarias, o estreñimiento. Además, los miomas que provocan alteraciones de la cavidad uterina pueden causar problemas reproductivos. En estos casos sí se plantea tratamiento, que va a depender de varios factores: tipo y tamaño de mioma, síntoma que provoca, edad de la paciente, o deseo de buscar embarazo, entre otros factores", mantiene.

Eso sí, esta ginecóloga hace hincapié en que no existe un tratamiento único y, cada vez el enfoque es más personalizado y adaptado a cada paciente. "El tratamiento de primera elección siempre será el menos intervencionista. No siempre es necesario operar. El tratamiento se orienta a los síntomas, y suele elegirse de forma escalonada, incorporando preferencias de la paciente y decisión compartida", subraya.

Cita, en concreto, que existen tres grandes grupos de tratamientos: los tratamientos médicos, los tratamientos mínimamente invasivos y las opciones quirúrgicas. Dentro del grupo de tratamiento médico apunta que se pueden plantear opciones de tratamiento no hormonales (como los antiinflamatorios o el ácido tranexámico) u hormonales (como los anticonceptivos o el DIU de levonorgestrel). "Estos tratamientos ayudan a controlar los síntomas sin llegar a tratar el mioma", apostilla.

Pero también, la doctora Rocío Domingo Alcalá-Santaella sostiene que existe un grupo de tratamientos médicos específicos llamados antagonistas de la GnRH ('relugolix' y 'linzagolix') que, además de tratar los síntomas, tratan directamente el mioma provocando una disminución de su tamaño.

Ya en el caso de las opciones de tratamiento mínimamente invasivas indica que éstas incluyen la embolización de las arterias uterinas, la ablación térmica por radiofrecuencia, y la ablación térmica por aplicación de ultrasonidos de alta intensidad (HIFU).

Dentro de las opciones quirúrgicas, según continúa esta ginecóloga, manifiesta que se puede optar por quitar únicamente el mioma y conservar el útero (miomectomía), o bien por quitar el útero (histerectomía). "La histerectomía se suele utilizar como última opción para pacientes que no han respondido a tratamientos previos y sin deseo gestacional futuro", remarca.

Por eso, tal y como insiste esta especialista, la elección de un tratamiento u otro va a ser una decisión compartida con la paciente, teniendo en cuenta cada caso de manera individualizada, y considerando el tamaño, la localización, y los síntomas que provocan los miomas.

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