Publicado 20/04/2021 07:19CET

El microambiente óseo favorece el comportamiento metastásico del cáncer de mama

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Archivo - Mamografía - QUIRÓNSALUD MARBELLA - Archivo

MADRID, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -

Dos estudios dirigidos por el Baylor College of Medicine, ubicado en el Centro Médico de Texas, en Estados Unidos, arrojan nueva luz sobre la cuestión sin respuesta de por qué el cáncer de mama con receptores de estrógeno positivos (RE+) a veces vuelve a crecer en el hueso y se extiende a otros tejidos a pesar de las eficaces terapias endocrinas dirigidas al RE.

Trabajando con modelos animales y muestras de tumores de pacientes, el equipo descubrió que el microambiente óseo que rodea a las células de cáncer de mama ER+ reduce la expresión de ER en estas células, lo que conduce a la resistencia a la terapia endocrina dirigida a ER. Además, el microambiente óseo desencadenó una reprogramación de las células cancerosas que fomentó su capacidad de metástasis o propagación a otros tejidos.

"La metástasis a otros órganos es la principal causa de las muertes relacionadas con el cáncer, y mi laboratorio ha estado interesado en este fenómeno durante muchos años --explica el autor correspondiente, el doctor Xiang H.-F. Zhang, y profesor de biología molecular y celular en Baylor--. El cáncer de mama hace metástasis principalmente en el hueso sin embargo sigue siendo un misterio por qué, en más de dos tercios de los casos, las metástasis no se limitan al hueso, sino que se producen posteriormente en otros órganos y acaban causando la muerte".

En estos dos trabajos, publicados en la revista 'Developmental Cell', Zhang y sus colegas aplicaron una serie de modelos y técnicas que habían desarrollado previamente para investigar las interacciones entre el cáncer y el hueso a una resolución unicelular para ver qué les ocurre a las células de cáncer de mama ER+ cuando hacen metástasis en el hueso. Querían averiguar qué podía contribuir a su resistencia al tratamiento endocrino y potenciar la metástasis a otros órganos.

"Sorprendentemente, descubrimos que cuando las células de cáncer de mama ER+ se localizan en el hueso, reducen su expresión de ER, lo que las hace menos susceptibles a las terapias endocrinas dirigidas al ER --resalta el doctor Igor Bado, coautor y becario postdoctoral en el laboratorio de Zhang--. Determinamos que las células osteogénicas, las que fabrican hueso nuevo, promovieron este cambio en las células cancerosas tanto por la liberación de factores como por la interacción física directa con las células".

Curiosamente, la interacción con las células osteogénicas también desencadenó cambios en la expresión génica que otorgaron a las células cancerosas propiedades similares a las de las células madre, como la autorrenovación incontrolada y la diferenciación en varios tipos de células. Al tener estas propiedades, explican los autores, las células cancerosas son más capaces de generar nuevas metástasis.

El equipo identificó una serie de vías metabólicas alteradas en las células cancerosas por el microambiente óseo. "Entre estas vías, la vía mediada por EZH2 conduce a las células de cáncer de mama ER+ hacia un estado similar al de las células madre. La inhibición de EZH2 revirtió la resistencia endocrina", añade Bado.

"EZH2 se está convirtiendo en un candidato principal para la intervención terapéutica", destaca Zhang, un becario McNair y miembro del Centro Integral del Cáncer Dan L Duncan de Baylor.

Estos hallazgos se relacionan fácilmente con el trabajo que el doctor Weijie Zhang estaba llevando a cabo en el laboratorio de Zhang. "Estábamos estudiando si las metástasis óseas, en comparación con un tumor primario, tenían más probabilidades de diseminarse a otros órganos", dice Weijie Zhang, coprimer autor del trabajo y becario postdoctoral en el laboratorio de Xiang Zhang.

"Descubrimos que el microambiente óseo es como una 'central de energía' para las células cancerosas, lo que aumenta su capacidad de diseminarse a otros órganos --recuerda--. Nuestros hallazgos apoyan la idea de que muchas metástasis pueden iniciarse, no por los tumores primarios, sino por la propagación posterior de otras metástasis".

Los investigadores también demostraron que el microambiente óseo puede potenciar otros tipos de cáncer, como el de próstata. "Esto es algo que otras personas no habían observado antes --apunta Weijie Zhang--. Pudimos descubrirlo gracias a nuestro modelo único en el que podemos confinar las células cancerosas en el hueso para empezar, lo que nos permite seguir la diseminación posterior".

"En conjunto, estos estudios revelaron un papel no apreciado del microambiente óseo en el progreso de la metástasis y dilucidaron un proceso de reprogramación que impulsa las metástasis multiorgánicas en fase terminal y que proporciona una nueva visión del enigma clínico de las recurrencias metastásicas ER+ a pesar de las terapias endocrinas", apostilla Xiang Zhang.

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