Por qué menos de la mitad de los embriones sobreviven: el gran hallazgo genético que explica los abortos espontáneos

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Publicado: jueves, 22 enero 2026 8:22

   MADRID, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -

Cada año, millones de personas intentan formar una familia y se enfrentan a una realidad silenciosa: muchas concepciones no llegan a término, a veces sin que nadie siquiera se dé cuenta. La pérdida del embarazo es un tema delicado, cargado de dolor y preguntas, y todavía hoy sigue siendo difícil de entender en profundidad. Ahora, un equipo de investigadores ha conseguido desentrañar por qué ocurre esta pérdida tan frecuente.

POR QUÉ TANTOS EMBRIONES NO LLEGAN AL NACIMIENTO

    Al estudiar los datos genéticos de casi 140.000 embriones de FIV, científicos de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) han revelado con un nivel de detalle sin precedentes por qué menos de la mitad de las concepciones humanas sobreviven al nacimiento.

La investigación revela la evidencia más sólida hasta la fecha de cómo las diferencias genéticas comunes hacen que algunas personas sean más vulnerables a la pérdida del embarazo. Los hallazgos, publicados en 'Nature', arrojan nueva luz sobre la reproducción humana y sugieren vías para desarrollar tratamientos para reducir el riesgo de pérdida del embarazo.

   En concreto, el vasto conjunto de datos permitió al equipo dirigido por la Universidad Johns Hopkins demostrar conexiones sólidas entre variaciones específicas en el ADN de una madre y su riesgo de aborto espontáneo. "Este trabajo proporciona la evidencia más clara hasta la fecha de las vías moleculares a través de las cuales surge el riesgo variable de errores cromosómicos en humanos", indica el autor principal Rajiv McCoy, biólogo computacional de Johns Hopkins especializado en la genética de la reproducción humana.

"Estos hallazgos profundizan nuestra comprensión de las primeras etapas del desarrollo humano y abren la puerta a futuros avances en genética reproductiva y atención a la fertilidad", afirma.

   La pérdida del embarazo es común: aproximadamente el 15% de los embarazos diagnosticados resultan en aborto espontáneo y muchas más concepciones se pierden en etapas tempranas sin que las personas se den cuenta. Los científicos saben desde hace tiempo que la causa principal es el exceso o la falta de cromosomas. El síndrome de Down, causado por una copia adicional del cromosoma 21, por ejemplo, es una de las pocas anomalías cromosómicas de este tipo que se puede sobrevivir.

GENES QUE CONTROLAN LOS CROMOSOMAS Y EL RIESGO

   La mayoría de los errores cromosómicos se originan en el óvulo y su frecuencia aumenta con la edad de la madre. Aún más misterioso es cómo factores ajenos a la edad, como las diferencias genéticas, pueden predisponer a una persona a producir óvulos con un número anormal de cromosomas.

   Para averiguarlo es necesario analizar los datos genéticos de un gran número de embriones antes de la pérdida del embarazo, así como de sus padres biológicos.

   "Este es un rasgo estrechamente relacionado con la supervivencia y el éxito reproductivo, por lo que la evolución solo permitirá que las diferencias genéticas con pequeños efectos sean comunes en la población", matiza McCoy. "Se necesitan muestras grandes para poder detectar estos pequeños efectos".

   El equipo, codirigido por Sara Carioscia, estudiante de posgrado y primera autora de Johns Hopkins, y Arjun Biddanda, investigador postdoctoral, estudió datos de una empresa que evalúa la viabilidad de embriones fecundados in vitro mediante el análisis pareado del ADN de sus progenitores. Los investigadores estudiaron 139.000 embriones de 23.000 parejas de progenitores y crearon un programa informático para encontrar patrones en el enorme conjunto de datos.

   "Aquí la potencia reside en el enorme tamaño de las muestras", aporta McCoy. "Eso nos permitió, con la escala y la resolución necesarias, descubrir varias de las primeras asociaciones bien caracterizadas entre el ADN de la madre y su riesgo de producir embriones que no sobrevivan".

   Las asociaciones más fuertes aparecen en los genes que regulan cómo los cromosomas se aparean, se recombinan y se mantienen unidos durante la formación del óvulo, incluyendo un gen (SMC1B) que codifica parte de la estructura anular que rodea y une los cromosomas, según descubrió el equipo. Estos anillos son esenciales para una segregación cromosómica precisa y tienden a deteriorarse con la edad.

   "Este hallazgo es especialmente convincente", aporta McCoy, "porque los genes que surgieron de nuestro estudio en humanos son exactamente los que los biólogos experimentales han detallado durante décadas como críticos para la recombinación y la cohesión cromosómica en organismos modelo como ratones y gusanos".

   Sorprendentemente, estas mismas variantes genéticas que influyen en el riesgo de pérdida del embarazo también están asociadas con la recombinación, el proceso de mezcla genética que genera diversidad cuando se producen óvulos y espermatozoides, tal y como descubrieron.

¿SE PODRÁ PREVENIR? LA PUERTA A FUTUROS TRATAMIENTOS

   La meiosis femenina, o la división celular necesaria para la reproducción, comienza durante el desarrollo fetal, cuando los cromosomas se aparean y recombinan. El proceso se detiene durante décadas, hasta la ovulación y la fecundación. Durante esta larga pausa, problemas en el mecanismo que mantiene unidos los cromosomas pueden provocar su separación prematura, lo que provoca un recuento cromosómico anormal al reanudarse la meiosis.

   "Nuestros resultados demuestran que las diferencias heredadas en estos procesos meióticos contribuyen a la variación natural en el riesgo de aneuploidía y pérdida del embarazo entre individuos", insiste McCoy.

A pesar de identificar genes asociados con esta causa de pérdida del embarazo, seguirá siendo difícil predecir el riesgo individual, según matiza McCoy. Esto se debe a que las variantes genéticas comunes individuales tienden a tener un impacto mínimo en el riesgo de aneuploidía, en comparación con la edad materna y los factores ambientales. No obstante, estos genes son objetivos prometedores para el desarrollo futuro de fármacos.

   El equipo estudia actualmente variaciones poco frecuentes en los genomas materno y paterno que podrían tener un mayor impacto en el riesgo de aneuploidía. También utilizan nuevas tecnologías para comprender mejor cómo incluso cambios genéticos más pequeños y poco conocidos contribuyen a la pérdida del embarazo.

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