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MADRID, 13 Oct. (EDIZIONES) -
La menopausia no sólo trae sofocos, alteraciones del sueño, o cambios en la salud ósea. También supone un punto de inflexión para la salud cardiovascular de la mujer. El descenso de los estrógenos se acompaña de cambios que pueden favorecer un aumento de la presión arterial, alterar el perfil de colesterol, incrementar la grasa visceral, y afectar al metabolismo de la glucosa; factores todos ellos que pueden elevar el riesgo cardiovascular.
"Un hecho conocido y asumido en la menopausia son los sofocos, los trastornos del sueño, incluso la osteoporosis. Sin embargo, sorprende el desconocimiento sobre los cambios que se producen a nivel de colesterol, sobre la tensión arterial, y niveles de glucosa, que son determinantes para la salud y el riesgo cardiovascular. Es imprescindible conocer el perfil de riesgo cardiovascular de la mujer durante la menopausia: tensión arterial, glucosa, colesterol. Debemos en esta etapa también mejorar la dieta, y realizar el ejercicio. Interiorizarlos en la vida diaria. Eso sí, debemos tener presente esta etapa como una oportunidad de prevención y de control óptimo del riesgo cardiovascular", subraya durante una entrevista con Europa Press Salud en exclusiva para Infosalus Milagros Pedreira, cocoordinadora del Grupo en Enfermedad Cardiovascular de la Mujer de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).
Y es que, tal y como explica, la menopausia supone un cambio crucial desde el punto de vista del riesgo cardiovascular por las consecuencias del descenso de estrógenos: "Se trata de una etapa en la que se van a producir cambios en varios aspectos secundarios a este descenso hormonal. Los de mayor relevancia son capaces de desencadenar un aumento del riesgo cardiovascular en la mujer, sin olvida r que en nuestro medio la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en las mujeres".
EL PAPEL DE LOS ESTRÓGENOS
Subraya la doctora Pedreira que antes de la menopausia, los estrógenos ejercen un papel cardioprotector en la salud cardiovascular en la mujer, y destaca que en esta etapa de la vida de la mujer estos descienden, de manera que la menopausia supone un punto de inflexión en la salud y en el riesgo cardiovascular de la mujer:
·Su papel sobre la liberación del óxido nítrico que tiene un efecto fundamental sobre la capa interna de las arterias del organismo, y favorece que la tensión arterial se mantenga en niveles normales; posteriormente, con la supresión de estrógenos va a ocurrir justamente lo contrario, de forma que la pérdida de su efecto sobre el óxido nítrico da lugar a aumento de la rigidez de las arterias, lo que conlleva un aumento de la tensión arterial y, por lo tanto, a un incremento del riesgo cardiovascular.
·El papel de los estrógenos sobre los niveles de colesterol, de manera que antes de la menopausia se favorece el aumento del colesterol HDL (el 'colesterol bueno'), que ejerce de 'limpiador' de las placas de grasa sobre las arterias, y la disminución de los niveles de LDL (o 'colesterol malo'); pero con la menopausia y el descenso de los estrógenos se produce el efecto contrario y pueden aumentar las placas de grasa (ateroma) en las arterias, y también aumentan las partículas más pequeñas de colesterol ( VLDL ), que igualmente tienen ese poder de acúmulo de grasa en las arterias; de hecho, hay estudios que han demostrado claramente este aumento de los niveles de colesterol incluso niveles superiores a población masculina de edad similar
·Los efectos proinflamatorios.
·El cambio en la distribución de la grasa corporal, con aumento de la grasa visceral que conlleva, a su vez, cierto grado de resistencia a la insulina y, con ello, a un aumento de los niveles de glucosa.
·En esta etapa son más frecuentes los trastornos del sueño lo que da lugar de forma indirecta a un aumento de glucosa.
LOS 3 TIPS PARA CUIDAR LA SALUD CARDIOVASCULAR EN MENOPAUSIA
Así con todo, la cocoordinadora del Grupo en Enfermedad Cardiovascular de la Mujer de la Sociedad Española de Cardiología enumera los tres pasos fundamentales para cuidar de la salud cardiovascular de la mujer en menopausia:
1. Dieta: mediterránea a partir de verduras, proteínas, pescado azul, aceite de oliva virgen extra, alimentos ricos en calcio, hidratos de carbono de calidad (arroz integral, pan integral..), frutos secos, frutas, y alimentos con aporte de calcio; se han identificado como especialmente beneficiosos para la salud cardiovascular en esta fase los polifenoles y los ácidos grasos poliinsaturados, por su efecto protector en la salud metabólica y cardiovascular; deben evitarse los alimentos ultraprocesados, los azúcares añadidos, las bebidas azucaradas, el exceso de grasas saturadas, el exceso de sal y de alcohol, según las recomendaciones de la Sociedad Internacional de Menopausia 2026.
2. Ejercicio: fuerza (mantener masa muscular) combinado con ejercicio aeróbico 2-3 días por semana, unos 150 minutos de intensidad moderada, o 75 de ejercicio vigoroso, junto con ejercicios que trabajen el fortalecimiento muscular; todo ello, para mejorar la salud cardiovascular y mantener la masa ósea y muscular, así como evitar y frenar la osteoporosis y la sarcopenia.
3. Vigilancia y control de factores de riesgo: tensión arterial, colesterol, glucosa, y supresión del tabaco; al llegar a la menopausia, se recomienda realizar una evaluación inicial del riesgo cardiovascular que incluya peso, talla, perímetro de cintura, presión arterial, glucosa, perfil lipídico -incluido el colesterol fraccionado y la lipoproteína(a)- y los antecedentes personales y familiares; a partir de esta valoración, se debe establecer un seguimiento individualizado según el nivel de riesgo cardiovascular de cada mujer, con controles que, de forma general, pueden realizarse cada uno o dos años, aunque la frecuencia debe adaptarse a las necesidades de cada caso.