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MADRID 9 Abr. (EUROPA PRESS) -
La ginecóloga Belén Goméz, especialista en el Hospital Infanta Leonor y colaboradora de Chilly, ha advertido de que consumir en exceso alimentos azucarados y beber poca agua a lo largo del día son hábitos que pueden alterar el pH vaginal, que, en condiciones normales, funciona como un ecosistema de defensa propio.
Según ha detallado, las bacterias que conforman el pH vaginal, los lactobacilos, ayudan a mantener un entorno equilibrado, con un pH de en torno a 4,5, actuando como una barrera frente a los microorganismos externos.
Sin embargo, ha precisado que el pH vaginal está cambiando constantemente y, cuando se ve alterado, las primeras señales, pequeñas pero claras, suelen ser más sensibilidad, cambios en el flujo, alguna molestia e incluso infecciones.
La ginecóloga ha señalado que, pese a la creencia de que todo esto solo tiene que ver con el ciclo hormonal, la realidad es que el pH vaginal puede verse afectado por muchos factores, algunos relacionados con la rutina diaria, como la alimentación, la higiene o el ritmo de vida.
De este modo, ha detallado el perjuicio que supone consumir mucha bollería industrial o alimentos muy azucarados, ya que el exceso de azúcar afecta el equilibrio de bacterias buenas. Por el contrario, ha destacado los beneficios de los alimentos ricos en probióticos, como el yogur, el kéfir o fermentados, que ayudan a mantener la flora vaginal en equilibrio.
ANTIBIÓTICOS Y ESTRÉS
Gómez ha apuntado que la falta de hidratación por un escaso consumo de agua reseca las mucosas y puede alterar el pH, del mismo modo que la toma de antibióticos puede aumentar el riesgo de infecciones. El estrés constante también afecta el sistema inmune, haciendo que el microbioma vaginal sea más vulnerable a desequilibrios.
Otros factores que pueden influir están relacionados con la ropa. En concreto, ha explicado que el uso de ropa interior sintética y ajustada genera calor y humedad, lo que favorece la proliferación de bacterias y hongos. En la misma línea, mantener la ropa húmeda durante horas después de hacer ejercicio o el bañador mojado puede desequilibrar la flora vaginal.
En lo relativo a la higiene, ha advertido de que ducharse con agua muy caliente debilita la barrera natural de la piel y puede modificar el pH vaginal, lo que también puede suceder si se utilizan productos de higiene íntima agresivos o incorrectos. Cambiar de detergente o suavizante a menudo también puede ser negativo, sobre todo si contienen perfumes o químicos irritantes.
Asimismo, la experta ha apuntado que los cambios hormonales que se producen durante las etapas de la menstruación, el embarazo o la menopausia influyen directamente en la flora vaginal.