Más del 50% de las mujeres con adherencias dentro de la cavidad uterina han sufrido un legrado uterino

Publicado 23/04/2019 14:17:00CET
Más del 50% de las mujeres con adherencias dentro de la cavidad uterina han sufrido un legrado uterino
CLINICA MARGEN - Archivo

MADRID, 23 Abr. (EUROPA PRESS) -

Más que la mitad de las mujeres con adherencias dentro de la cavidad uterina habían sufrido un legrado uterino, en la mayoría de los casos para evacuar los restos de un embrión tras un aborto espontáneo, según los resultados obtenidos en un estudio realizado con histeroscopia virtual, una técnica desarrollada por un grupo de investigadores y médicos de la Universidad de Granada y la Clínica MARGen, liderado por el doctor Jan Tesarik.

"Hay mujeres con una susceptibilidad particular para formar adherencias dentro de la cavidad uterina, no sólo tras un legrado sino también después de otras intervenciones como una histeroscopia operativa convencional", ha dicho Tesarik, cuyo trabajo ha sido publicado en el 'Journal of Womens' Health'.

Estas adherencias están provocadas por una cicatrización aberrante de las heridas derivadas de una intervención invasiva. La histeroscopia virtual es un examen totalmente no invasivo y no provoca este tipo de reacción y, además, genera imágenes de una mejor calidad y resolución espacial que la histeroscopia convencional.

"El análisis de las células obtenidas por una biopsia líquida realizada durante la histeroscopia virtual permite identificar pacientes con una predisposición elevada para la formación de adherencias y adoptar las medidas más adecuadas para corregir las anomalías", ha recalcado el experto.

Desde finales del siglo XIX, el legrado uterino se utiliza con frecuencia para evacuar los restos de embriones no viables. En la ausencia de tratamientos eficaces de las hemorragias e infecciones, la tendencia de limpiar la cavidad uterina de los tejidos necróticos era totalmente comprensible.

Sin embargo, las posibilidades terapéuticas han mejorado considerablemente desde entonces y ya en el año 1998, un equipo de investigadores estadounidenses de las Universidades de Stanford (California) y de Norfolk (Virginia) alertaron sobre el uso innecesario del legrado, especialmente en los casos de un aborto espontáneo, que se pueden resolver con tratamientos conservativos, no invasivos y sin riesgos de cicatrización aberrante dentro de la cavidad uterina.

"El legrado debería ser la última opción, cuando se detecten síntomas alarmantes, y es mejor evitarlo en mujeres en estado estable, sin hemorragia ni infección. En estos casos, el legrado puede crear más daños que beneficios, especialmente la dificultad de que la paciente pueda quedar embarazada en el futuro", ha zanjado el doctor.