Publicado 22/02/2021 08:01CET

La mala alimentación en el embarazo y su efecto en el bebé

Archivo - Embarazada comiendo una hamburguesa.
Archivo - Embarazada comiendo una hamburguesa. - GETTY - Archivo

MADRID, 22 Feb. (EUROPA PRESS) -

Consumir una dieta de baja calidad, rica en alimentos y componentes alimentarios asociados con la inflamación crónica, durante el embarazo puede estar asociada con un mayor riesgo de obesidad y exceso de grasa corporal en los niños, especialmente durante la niñez tardía, según una nueva investigación publicada en la revista de acceso abierto 'BMC Medicine'.

Investigadores del University College de Dublín (Irlanda), han comprobado que los hijos de madres que consumieron una dieta de mayor calidad, baja en alimentos asociados a la inflamación, durante el embarazo tenían un menor riesgo de obesidad y niveles más bajos de grasa corporal al final de la infancia que los niños cuyas madres comieron menos dieta de calidad, rica en alimentos asociados a la inflamación, durante el embarazo. Esta asociación no se observó en la niñez temprana o media.

Ling-Wei Chen, el autor correspondiente del estudio, señala que "la obesidad en la infancia a menudo continúa hasta la edad adulta y se asocia con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, incluida la diabetes tipo 2. La evidencia creciente sugiere que la dieta materna influye en los resultados del embarazo y el parto y apunta a primeros mil días de vida de un niño, desde la concepción hasta los dos años, como un período crítico para prevenir la obesidad infantil".

"Nuestra investigación indica que los niños nacidos de madres que consumen una dieta de baja calidad, alta en alimentos asociados a la inflamación, durante el embarazo pueden ser más propensos a tener obesidad o exceso de grasa corporal al final de la infancia que los nacidos de madres que consumen una dieta de alta calidad baja en alimentos asociados a la inflamación", explica.

Para examinar los efectos de la dieta materna sobre la probabilidad de obesidad infantil y exceso de grasa corporal, los autores analizaron datos recopilados de 16.295 parejas madre-hijo en siete estudios de cohortes de nacimiento europeos, de Irlanda, Francia, Reino Unido, Países Bajos y Polonia, que son participa en el consorcio ALPHABET. De media, las madres tenían 30 años y un IMC saludable.

Los investigadores evaluaron la calidad de la dieta y si las dietas eran altas en alimentos y componentes de alimentos asociados con la inflamación crónica, como grasas saturadas, carbohidratos refinados y carnes rojas y procesadas. El IMC de los niños se calculó en la niñez temprana, media y tardía. Se recopilaron datos adicionales sobre la composición corporal de los niños durante la infancia media o tardía en cinco de las cohortes incluidas en el estudio.

Los investigadores descubrieron que los niños nacidos de madres con dietas altas en alimentos asociados a la inflamación durante el embarazo tendían a tener niveles más bajos de masa corporal libre de grasa, lo que indica niveles más bajos de masa muscular, en la infancia tardía que aquellos cuyas madres tenían dietas bajas en alimentos asociados a la inflamación. Investigaciones anteriores han descubierto que los niveles bajos de masa muscular pueden estar asociados a un mayor riesgo de diabetes, hipertensión arterial y obesidad.

También han encontrado que una asociación entre una dieta materna de menor calidad, un alto contenido de alimentos asociados con la inflamación y niveles más bajos de masa corporal libre de grasa en la infancia tardía es más fuerte en los niños que en las niñas. Una asociación entre una dieta materna de menor calidad, un alto contenido de alimentos asociados a la inflamación y niveles más altos de grasa corporal en la infancia media fue más fuerte en las niñas que en los niños.

Catherine Phillips, investigadora principal y coordinadora del proyecto ALPHABET recuerda que "investigaciones anteriores han sugerido que una menor ingesta materna de carbohidratos al principio del embarazo puede inducir cambios epigenéticos, es decir, cambios que alteran la expresión genética, en los niños que pueden estar asociados con un mayor riesgo de la obesidad".

Por ello, los investigadores proponen que "una dieta materna de menor calidad, rica en alimentos asociados a la inflamación, puede inducir cambios epigenéticos de manera similar y que esto puede aumentar el riesgo de que los niños tengan obesidad o exceso de grasa corporal en la infancia posterior. Nuestros hallazgos sugieren que promover una dieta saludable, rica en frutas y verduras y baja en carbohidratos refinados y carnes rojas y procesadas, durante el embarazo puede ayudar a prevenir la obesidad infantil", destaca.