Publicado 26/04/2021 13:55CET

Las infecciones de madre a recién nacido por COVID-19 son bajas, pero hay riesgos indirectos

Archivo - Vacunación a una embarazada.
Archivo - Vacunación a una embarazada. - ANDREYPOPOV/ISTOCK - Archivo

MADRID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio publicado en la revista 'JAMA Network Open' por médicos-investigadores del Centro Médico Beth Israel Deaconess, el Hospital Brigham and Women's, el Hospital Infantil de Boston y el Hospital General de Massachusetts ha revelado que, aunque la transmisión del virus de madre a recién nacido es poco frecuente, los recién nacidos de mujeres embarazadas con COVID-19 pueden sufrir riesgos de salud adversos indirectos como resultado del empeoramiento de la enfermedad materna por COVID-19.

Al examinar los resultados neonatales durante el primer mes de vida de los bebés nacidos en 11 hospitales que representan aproximadamente el 50 por ciento de todos los nacimientos en Massachusetts, el equipo identificó a 255 neonatos nacidos entre el 1 de marzo y el 31 de julio de 2020, de madres con un resultado positivo reciente de la prueba de SARS-CoV-2. Los investigadores utilizaron el Registro Nacional de Vigilancia y Epidemiología de la Infección Perinatal por COVID-19 de la Academia Americana de Pediatría, complementado por un registro específico de Massachusetts.

De los 255 neonatos estudiados, el 88,2 por ciento se sometió a la prueba del SARS-CoV-2, y sólo el 2,2 por ciento tuvo resultados positivos. Sin embargo, aunque las tasas de infección entre los recién nacidos eran relativamente bajas, el empeoramiento de la enfermedad materna representaba el 73,9 por ciento de los nacimientos prematuros. Los nacimientos prematuros suelen acarrear complicaciones agudas y crónicas, como dificultades respiratorias, problemas de salud crónicos y discapacidades del desarrollo.

"Descubrimos que de los bebés nacidos de madres con COVID-19, muy pocos dieron positivo. En cambio, el impacto adverso de la COVID-19 materna en la salud del recién nacido se debió a un parto prematuro, generalmente provocado por el empeoramiento de la enfermedad de la madre. Nuestros hallazgos apoyan la necesidad de una toma de decisiones reflexiva y colaborativa en torno al momento del parto en el contexto de la enfermedad materna COVID-19", explica la autora principal, Mandy Brown Belfort.

Otros indicadores de resultados adversos para la salud de los bebés que los investigadores incorporaron a su análisis fueron el bajo peso al nacer o el muy bajo peso al nacer, la necesidad de reanimación en la sala de partos, la duración de la estancia hospitalaria y la utilización de asistencia sanitaria para visitas no rutinarias en el plazo de un mes tras el alta.

El equipo descubrió que los resultados adversos a corto plazo estaban más relacionados con el parto prematuro y sus consecuencias, que con la infección del recién nacido por el virus. Sin embargo, los recién nacidos de madres socialmente vulnerables, determinados mediante una herramienta creada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) utilizando códigos postales residenciales, tenían un mayor riesgo de dar positivo.

Las vías específicas por las que la vulnerabilidad social podría afectar a la transmisión maternoinfantil del COVID-19 incluyen el acceso diferencial a la atención médica y el sesgo de los médicos. La discriminación también puede ser un factor de estrés crónico, que puede disminuir las respuestas inmunitarias antivirales.

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