Archivo - Triste y preocupado retrato lateral de la mujer en casa en la oscuridad mirando fuera de la ventana. Mujer preocupada y solitaria sola en el interior. Concepto de fin de relación y emoción infructuosa. Señora tocando la cara - SIMONAPILOLLA/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 12 Mar. (EDIZIONES) -
Cuenta la psiquiatra del Vall d'Hebron Gemma Parramon Puig en su último libro --'Será por las hormonas' (Vergara) -- que en la Inglaterra del siglo XIX si una mujer lloraba o hablaba demasiado, era capaz de cuestionar la autoridad de su marido, o simplemente no encajaba en el papel y comportamiento de una dama, podía ser ingresada en un manicomio y tachada de "locura", de "histérica", de "nerviosa", o de "inestable".
Y es que, según lamenta esta experta durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, aunque desde entonces todo ha mejorado muchísimo, aún a día de hoy el sesgo de género en el ámbito de la salud mental sigue estando presente, y en detrimento de la mujer.
"La Biología no es la responsable al 100% de nuestros comportamientos", tal y como defiende, señalando que también entra en juego el entorno y su influencia. Manifiesta esta doctora a su vez que los cambios emocionales que las mujeres pueden tener por las hormonas "no son iguales en todas", ni todas las mujeres presentan la misma influencia hormonal, llegando a hablar de 'cerebros hormonosensibles'; y "lo mismo que no todos los hombres por influencia de la testosterona se quedan calvos".
CÓMO ACTÚAN LAS HORMONAS SOBRE EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
Así, esta psiquiatra indica que las hormonas sexuales femeninas actúan sobre el sistema nervioso central de maneras "sutiles pero poderosas"; en primer lugar, y lo que todos conocemos, regulando la función reproductiva de la mujer, pero también influyen en su estado de ánimo, en la cognición, en el sueño, en el apetito, en la temperatura, en la percepción sensorial, y en la estabilidad emocional, entre otros parámetros.
"Sabemos que donde hay fluctuaciones importantes de las hormonas aparecen unos síntomas en las mujeres, porque los progestágenos y los estrógenos actúan en áreas cerebrales que se ocupan de estas cosas antes mencionadas", apunta.
En concreto, en el caso de la pubertad y de la adolescencia, la doctora Parramon señala que "hay fluctuaciones más bestias y en menos tiempo", una etapa de grandes cambios y que, precisamente, en los últimos años, en la que se están registrando muchos más problemas de salud mental en las adolescentes. Aquí insiste de nuevo en el papel tan importante que juega el entorno, y la presión adicional que reciben las mujeres en esta franja de edad: "En la adolescencia se sigue jugando con la exigencia y con la disciplina, que siempre es mayor en chicas, sumado a la presión estética".
EL CASO DE LAS PSICOSIS CATAMENIALES
En el caso de los periodos premenstruales también son significativos en este sentido, a juicio de esta especialista, "y algo que está muy invisibilizado". Habla de una serie de casos que ella en sus 20 años de dedicación ha visto unas 5-6 veces. Se trata de la psicosis catamenial, fenómenos poco diagnosticados y poco frecuentes, pero relacionados con el ciclo menstrual.
"Nadie pregunta por el ciclo menstrual cuando llega a las Urgencias de psiquiatría", resalta. "Igual que la psicosis posparto, que también están emparentadas, se ve este fenómeno por la privación de estrógenos, (...) pero estos fenómenos duran muy poco tiempo porque desparecen después de la menstruación. Tampoco aparecen en cada ciclo, sino que esporádicamente a lo largo de la vida de la mujer", detalla.
Es muy poco frecuente, según continúa y, de hecho, en los manuales diagnósticos ni se contempla. "Es muy parecido a lo que se ha diagnosticado como 'psicosis cicloides', que se caracterizan por aparecer por pocos periodos de tiempo y de manera cíclica. Falta mucha investigación al respecto", agrega.
EN EL POSPARTO, HORMONAS, Y SALUD MENTAL
Asimismo, destaca esta psiquiatra con especial dedicación a la salud mental perinatal que otro momento en el que es súper notable el papel de las hormonas para la salud mental de la mujer es el posparto, donde se produce "una caída bestial de las hormonas y a los tres días de dar a luz se presentan los mismos niveles hormonales que antes del embarazo. "En la gestación habían aumentado cientos de veces y de repente nos caen en picado, y esto explica el porqué en el posparto hay más de 20 veces la probabilidad de un ingreso de Psiquiatría", precisa.
Pero es que, una vez más, Parramón alerta de que esta mayor incidencia de problemas de salud mental en el posparto se ve influenciada por los factores sociales que hay en torno a la mujer; casos, por ejemplo, de madres solas, migradas, o con vulnerabilidades.
Mientras, en la menopausia tiene lugar un declive hormonal, "aunque muy lento", salvo que se tome un tratamiento hormonal o haya habido que realizar una intervención quirúrgica donde extirpar los ovarios, por ejemplo, dando lugar entonces a una menopausia abrupta, aunque reitera en que es un periodo de la vida de la mujer donde "no hay mucha sintomatología en este sentido".
INFRADIAGNOSTICO Y SOBREDIAGNOSTICO
Otra de las consideraciones de esta reputada psiquiatra del Vall d'Hebron es que en temas de salud mental y de mujer nos encontramos con el sobrediagnóstico, pero también con el infradiagnóstico: "Creo que el trastorno mental en la mujer está infradiagnosticado, y por mi experiencia clínica, hay muchos trastornos graves que se han escapado y no han salido nunca a la luz por varios motivos, y uno de ellos es por cómo manifiestan las mujeres algunos síntomas, que se suelen encerrar más y quedar en casa, y en cambio el hombre tiene conductas más externalizantes".
A esto se le sumaría también, según prosigue, el que, así como sobre las mujeres pesa el estigma de estar más irritables o inestables en el periodo menstrual, en el caso de los hombres se encuentra el que son más violentos. "Esto se ve más, con lo cual, las mujeres llegan más a Urgencias pero no se percibe todo, y en el caso del hombre se tipifica más el trastorno mental grave", agrega.
Mientras, habla de sobrediagnóstico en los trastornos mentales leves o graves en la mujer porque quizás si se ponen dos personas sometidas al mismo estrés, a un hombre y a una mujer, y ambos con la misma sintomatología, a una se la diagnostica y al otro no. "Cuando el estrés incide por igual en hombres y en mujeres aparecen los mismos problemas de salud mental, y ese sobrediagnóstico estaría ligado más a los condicionantes sociales y no a los biológicos, por lo que si se dieran cambios estructurales en nuestra sociedad disminuirían los problemas mentales de la mujer", asevera.
Con todo ello, la psiquiatra Gemma Parramon afirma que "el problema no está en el profesional sanitario sino en la presión social que reciben las mujeres en comparación a los hombres". Señala que ve a muchos hombres que hacen de cuidadores de sus padres y que le cuentan lo mismo que las mujeres; y también hombres que se corresponsabilizan en el posparto y ya se habla de depresión posparto paterna.