Archivo - Imagen de recurso de un producto de limpieza. - PHOENIXNS/ ISTOCK - Archivo
MADRID 18 Feb. (EUROPA PRESS) -
La exposición de las mujeres embarazadas a determinadas sustancias químicas presentes en el entorno cotidiano podría aumentar el riesgo de que los bebés nazcan con malformaciones congénitas que requieran cirugía pediátrica, según señala estudio publicado recientemente en la 'Journal of Pediatric Surgery'.
El trabajo ha sido liderado por Bernardo Núñez García y Natàlia Álvarez García, cirujanos pediátricos del Hospital Universitari Parc Taulí e investigadores del grupo de trastornos del crecimiento y del desarrollo del Institut d'Investigació i Innovació Parc Taulí (I3PT).
El equipo ha llevado a cabo una revisión sistemática de toda la evidencia científica disponible sobre la relación entre la exposición prenatal a los denominados disruptores endocrinos -sustancias capaces de interferir en el sistema hormonal- y el riesgo de malformaciones congénitas con impacto quirúrgico durante la infancia.
Los disruptores endocrinos incluyen compuestos químicos como los ftalatos, los bisfenoles o algunas sustancias perfluoradas. Se encuentran en productos de uso muy habitual, como plásticos, envases alimentarios, cosméticos, productos de limpieza o materiales antiadherentes. Diversos estudios han demostrado que estas sustancias son detectables en más del 95 por ciento de las mujeres embarazadas, lo que implica una exposición casi universal durante periodos clave del desarrollo fetal.
"Estas sustancias interfieren en procesos hormonales esenciales durante las primeras semanas de gestación, cuando se están formando los órganos. Por eso es importante entender qué impacto real pueden tener sobre el desarrollo del feto", ha explica Núñez.
La revisión incluyó 66 estudios observacionales publicados entre 2010 y 2025, con datos de 35.732 participantes de 18 países, principalmente de Europa, América del Norte y Asia. El análisis se centró en malformaciones congénitas que a menudo requieren intervención quirúrgica, como la hipospadias, el criptorquidismo o las cardiopatías congénitas, entre otras.
Los resultados muestran una asociación estadísticamente significativa entre la exposición prenatal a disruptores endocrinos y un aumento del riesgo de algunas de estas anomalías.
Entre las sustancias analizadas, los ftalatos -y especialmente algunos como el DEHP y el DBP- son los que muestran una asociación más fuerte con las malformaciones urogenitales masculinas. En el caso de los bisfenoles, los resultados apuntan a una relación relevante con las cardiopatías congénitas.
"Estos compuestos pueden alterar la síntesis hormonal, modificar la expresión de determinados genes del desarrollo o generar estrés oxidativo en tejidos en formación, mecanismos que ayudan a explicar la relación observada", señala Núñez.
El análisis también pone de manifiesto que la exposición durante el primer trimestre del embarazo es especialmente crítica, ya que es cuando se producen procesos fundamentales de la organogénesis -la fase del desarrollo embrionario en la que se forman los órganos y los principales sistemas del cuerpo.
IMPLICACIONES CLÍNICAS Y PREVENTIVAS
Aunque los investigadores insisten en que la mayoría de los embarazos expuestos a estos compuestos no derivan en malformaciones, los resultados refuerzan la importancia de tener en cuenta los factores ambientales en la atención prenatal y en el abordaje clínico de las anomalías congénitas.
"Este trabajo muestra que muchos de estos riesgos no son inevitables. Reducir la exposición a determinados productos durante el embarazo puede abrir una vía real de prevención", apunta Álvarez.
El estudio también subraya la necesidad de promover estrategias preventivas, tanto desde el asesoramiento a las mujeres embarazadas como desde el ámbito de las políticas de salud pública y la regulación de productos químicos.