Experto señala a la fatiga extrema como síntoma poco conocido del infarto en mujeres que puede retrasar su diagnóstico - QUIRÓNSALUD
MADRID, 7 Sep. (EUROPA PRESS) -
El jefe del Servicio de Cardiología de Policlínica Gipuzkoa de San Sebastián, el doctor Gonzalo Navarrete, ha manifestado que "los síntomas menos conocidos del infarto en mujeres pueden retrasar el diagnóstico", entre los que se encuentran "fatiga extrema, falta de aire, náuseas o molestias en la espalda y la mandíbula".
"Aunque el dolor en el pecho sigue siendo uno de los signos más conocidos de un infarto, en las mujeres, esta emergencia cardiovascular puede manifestarse de formas muy distintas", ha indicado, y es que considera que "la falta de información sobre estas diferencias provoca que muchas pacientes no identifiquen a tiempo las señales de alerta y retrasen la búsqueda de ayuda médica".
En este sentido, ha manifestado que "en muchas mujeres, los síntomas pueden ser más difusos y menos llamativos", algo que "dificulta relacionarlos con un problema cardíaco". Ante ello, ha insistido en que "es frecuente que aparezcan manifestaciones como cansancio extremo, dificultad para respirar, náuseas o molestias en zonas como la espalda, el cuello o la mandíbula".
Navarrete, que ha señalado que durante un infarto, una arteria coronaria se bloquea y reduce el flujo de sangre al corazón, lo que se traduce en que el músculo cardíaco deje de recibir el oxígeno necesario para funcionar correctamente y comience a deteriorarse, ha sostenido que, por ello, "el tiempo es un factor determinante". "Cuanto antes se reciba asistencia médica, mayores serán las posibilidades de minimizar los daños y mejorar la recuperación posterior", ha enfatizado.
Para mejorar la respuesta a esta situación, ha destacado otros síntomas poco conocidos -además del dolor u opresión en el pecho que no desaparece-, como sudoración fría, mareos o sensación de inestabilidad y molestias en los brazos. Junto a ello, es necesario "prestar especial atención cuando varios de estos síntomas aparecen al mismo tiempo o resultan inusuales para la persona que los experimenta", ha explicado.
CONFUNDIR LAS SEÑALES CON ESTRÉS Y CANSANCIO ACUMULADO
En este punto, ha indicado que muchas mujeres retrasan la consulta médica debido a que estas señales pueden confundirse con situaciones cotidianas. "El estrés, el cansancio acumulado, la ansiedad o incluso los trastornos digestivos suelen ser las primeras explicaciones que muchas personas encuentran para justificar su malestar", ha declarado.
Por otra parte, ha recordado que existen numerosos factores que influyen en el riesgo de sufrir un infarto. "Tras la menopausia, la protección hormonal disminuye y la probabilidad de desarrollar problemas cardiovasculares aumenta", ha expuesto, para añadir que a ello se suman otras circunstancias, "como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad".
"Además, en las mujeres existen antecedentes específicos que también deben tenerse en cuenta, como haber padecido preeclampsia o diabetes gestacional durante el embarazo, experimentar una menopausia precoz o convivir con determinadas enfermedades autoinmunes e inflamatorias", ha puesto de manifiesto este especialista.
Con todo, ha hecho un llamamiento a la prevención a través de la incorporación de hábitos saludables. Por ello, aboga por mantener una alimentación equilibrada, practicar ejercicio físico con regularidad, evitar el tabaco y controlar factores como la tensión arterial, el colesterol y la glucosa. Descansar adecuadamente, reducir el estrés y realizar revisiones médicas periódicas también son medidas a llevar a cabo.