Publicado 13/06/2022 07:17

El estrés durante la pandemia ha afectado a la ovulación

Archivo - órgano reproductos femenino. Útero, ovarios
Archivo - órgano reproductos femenino. Útero, ovarios - FLIICKR/HEY PAUL STUDIOS - Archivo

MADRID, 13 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los trastornos de la vida y el estrés de la pandemia de COVID-19 han provocado una alteración de la ovulación con una disminución de la duración o los niveles de progesterona, según una investigación que se presenta el domingo en ENDO 2022, la reunión anual de la Sociedad Endocrina norteamericana, y publicada en su revista 'Journal of the Endocrine Society'. El estudio es el primero en observar alteraciones ovulatorias sin interrupción del ciclo menstrual durante la pandemia.

"Estas alteraciones ovulatorias silenciosas probablemente explican por qué tantas mujeres que no toman formas hormonales de control de la natalidad informaron de que tenían períodos tempranos o inesperados en los días siguientes a la vacunación contra el COVID-19", explica Jerilynn C. Prior, profesora de Endocrinología en la Universidad de Columbia Británica, en Canadá.

Prior y sus colegas compararon dos estudios independientes de diseño similar con 13 años de diferencia: el Estudio de la Ovulación Menstrual (MOS, por sus siglas en inglés), que se realizó en un grupo de 301 mujeres entre 2006 y 2008, y el MOS2, que estudió a 112 mujeres durante la pandemia. Ambos estudios incluyeron a mujeres menstruantes de entre 19 y 35 años, que no tomaban anticonceptivos hormonales sistémicos o combinados.

El primer MOS se utilizó como control para comparar con las experiencias de la cohorte del MOS2 durante la pandemia. Todas las participantes de ambos estudios respondieron a un cuestionario exhaustivo sobre salud, reproducción y estilo de vida, y se les pidió que llevaran un diario de sus ciclos menstruales y experiencias vitales generales.

En el caso de MOS2, se documentó la ovulación mediante una temperatura basal cuantitativa validada. Los investigadores confirmarán las características hormonales de MOS2 mediante los niveles de progesterona salival. Para la cohorte MOS, los investigadores evaluaron la ovulación midiendo los niveles de progesterona en la orina.

Casi dos de cada tres mujeres que participaron en el estudio durante el COVID-19 no ovulaban con normalidad, subraya Prior. Las mujeres experimentaban fases lúteas cortas, en las que se liberaba un óvulo sin que pasara suficiente tiempo desde la ovulación para que se produjera el embarazo, o anovulación, lo que significa que no se liberaba ningún óvulo.

En comparación, el estudio MOS descubrió que sólo el 10% de las mujeres experimentaban alteraciones ovulatorias. Los estudios MOS2 y MOS mostraron pesos corporales, valores de índice de masa corporal y duraciones de ciclo y flujo menstrual similares. Por lo tanto, las mujeres de MOS2 no experimentaron signos evidentes de alteración reproductiva.

Los análisis del Diario del Ciclo Menstrual para MOS2 mostraron un aumento significativo de la ansiedad, la depresión, la frustración, (estados de ánimo negativos en general), la percepción de estrés externo, los problemas de sueño y los dolores de cabeza en comparación con MOS.

"Al comparar los dos estudios, y especialmente sus diarios, podemos deducir que las alteraciones vitales de la pandemia SARS-CoV2 provocan alteraciones ovulatorias silenciosas dentro de ciclos menstruales mayoritariamente regulares, lo que supone un experimento único de la naturaleza", explica Prior.

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