Publicado 07/06/2021 12:36CET

El estilo de vida de la madre desde la concepción hasta el segundo año de vida marcan la salud futura de su bebé

Archivo - Embarazada, dieta mediterránea.
Archivo - Embarazada, dieta mediterránea. - LIGHTFIELDSTUDIOS - Archivo

MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -

El ambiente y la nutrición que rodeen a la madre y el niño durante los 2.000 primeros días que transcurren desde el momento de la concepción hasta el segundo año de vida del bebé, van a tener un impacto decisivo sobre la trayectoria de la salud a largo plazo y en el riesgo de enfermedad en la adolescencia y en la edad adulta, según ha señalado el miembro del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la AEP y especialista del Servicio de Neonatología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, Miguel Sáenz de Pipaón, en el II Congreso Digital de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Así, un peso demasiado bajo o excesivo en el momento el nacimiento, consecuencia de malnutrición o sobrepeso maternos, predisponen a unos cambios metabólicos que, si se perpetúan durante las primeras etapas del crecimiento, pueden aumentar el riesgo de desarrollar patologías como la obesidad, la hipertensión o la enfermedad coronaria.

"Los bebés que nacen con bajo peso tienen el doble de riesgo de tener enfermedad coronaria en la edad adulta que aquellos que nacen con un peso estándar, aunque puede disminuir hasta el 30 por ciento si en los dos primeros años de vida se lleva a cabo una recuperación del peso. Ahora bien, si esta recuperación se alarga y persiste más allá de los dos años, aumenta el riesgo de tener hipertensión arterial, diabetes y enfermedad coronaria en la edad adulta", ha avisado el experto.

Los casos de desnutrición materna son muy puntuales, mientras que el sobrepeso en las mujeres embarazadas se observa con preocupante frecuencia. "Estos casos provocan el nacimiento de niños más grandes y con más masa grasa que, si no la pierden durante los dos primeros años de vida, puede desarrollar problemas de salud", ha enfatizado el doctor.

El embarazo, la ganancia de peso está indicada en función del peso que se tenga antes de la concepción. Aunque la media está en 12 kilogramos, las mujeres con sobrepeso deben ganar menos, unos 8, y aquellas que están demasiado delgadas un poco más, en torno a los 15 kilogramos.

Para ello, los expertos aconsejan seguir una dieta variada y equilibrada, como la mediterránea, y, en ningún caso, hacer dietas de pérdida de peso. "La única pauta para las mujeres con sobrepeso es que cuiden sus hábitos alimenticios antes de quedarse embarazadas, garantizando siempre que los depósitos de micronutrientes estén cubiertos, y que mantengan una dieta saludable durante la gestación para que el aumento de peso no sea excesivo", ha apuntado el especialista.

El desarrollo cerebral del niño tiene lugar desde el tercer trimestre de embarazo hasta los dos años, por lo que cualquier alteración nutricional durante este periodo crítico puede tener efectos sobre el desarrollo neurológico y de los circuitos que regulan el desarrollo y la conducta del individuo.

"Durante esta etapa es vital ingerir los micronutrientes adecuados, como vitaminas y minerales, entre los que se encuentran el hierro, el yodo o el ácido fólico. Con respecto a este último, se recomienda la suplementación prenatal con ácido fólico un mes antes de la concepción y durante las primeras 12 semanas de gestación", ha recordado el doctor Sáenz de Pipaón.

Otro aspecto que va a tener una importancia significativa en esta etapa del desarrollo es la microbiota intestinal de la madre. "Una microbiota intestinal sana en la madre disminuye las probabilidades en el niño de tener asma, alergias y atopia. Además, la presencia de una microbiota alterada durante la lactancia se asocia con mayor riesgo de eczema atópico en el bebé", ha añadido el doctor.

No obstante, la salud del recién nacido no solo está influida a largo plazo por el estado de salud de la madre antes y durante la gestación, sino que la alimentación del padre en los meses previos a la concepción también podría tener relevancia. "Faltan datos para afirmarlo con certeza, pero algunos cambios epigenéticos en el esperma del varón tienen repercusiones epigenéticas en el niño", ha argumentado el especialista en Neonatología del Hospital Universitario La Paz.

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