Archivo - Embarazo, embarazada - NATALIADERIABINA/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -
La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune que causa debilidad muscular. Afecta a los músculos voluntarios. Los síntomas pueden incluir párpados caídos, visión doble, dificultad para hablar o hablar con voz débil, problemas para masticar y tragar, y debilidad en los músculos del cuello, los brazos y las piernas.
En mujeres con miastenia gravis, el embarazo no se asocia con un mayor riesgo de brotes graves de la enfermedad ni con síntomas nuevos o que empeoren, Según un estudio de la Universidad de Uppsala en Suecia, publicado en 'Neurology', la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología. No obstante, en un pequeño porcentaje de personas, el período posparto, hasta un año después del parto, sí se asocia con un mayor riesgo de brotes graves.
"Esta es una noticia maravillosa para las mujeres con miastenia gravis, ya que estudios previos de menor escala arrojaron resultados contradictorios y muchas mujeres optan por no tener hijos por temor a que la enfermedad empeore durante o después del embarazo", celebra la doctora Anna Rostedt Punga, autora del estudio y perteneciente a la Universidad de Uppsala.
"Es tranquilizador comprobar que el embarazo no provocó un aumento de los brotes graves y que, para la mayoría de las mujeres, esto también se mantuvo durante los meses posteriores al parto", añade.
ANALIZARÓN 176 EMBARAZOS
El estudio analizó si las participantes femeninas con miastenia gravis que estaban embarazadas fueron hospitalizadas debido a la enfermedad durante el embarazo y en el año posterior, y comparó esto con la frecuencia y la frecuencia de sus hospitalizaciones en el año anterior al embarazo.
Investigadores examinaron un registro sueco de personas con miastenia gravis. Analizaron los registros de participantes femeninas que tuvieron embarazos de al menos 22 semanas entre 1987 y 2019. En el estudio participaron un total de 112 personas con 176 embarazos.
Los investigadores descubrieron que las participantes no tenían mayor probabilidad de ser hospitalizadas por la enfermedad durante el embarazo que en el año anterior. Para quienes sí requirieron hospitalización, no se observó un mayor riesgo de hospitalizaciones más prolongadas durante el embarazo.
Durante el año posterior al parto, no se observó un mayor riesgo de hospitalización en general. Sin embargo, en quienes sí requirieron hospitalización, la duración de la misma aumentó en comparación con el año anterior al embarazo.
Un total de 19 embarazos, o el 11%, en 16 participantes requirieron al menos un ingreso hospitalario por miastenia gravis en el primer año después del parto, en comparación con 12 embarazos, o el 7%, en 11 participantes en el año anterior al embarazo.
Tras ajustar los datos para tener en cuenta otros factores que podrían afectar al riesgo de recaídas, como la duración de la enfermedad en los participantes, los investigadores descubrieron que las personas tenían cinco veces más probabilidades de sufrir una recaída en el período posparto que durante el año anterior al embarazo.
"Casi el 90% de las mujeres no requirieron hospitalización por miastenia gravis durante el primer año después del parto", recalca Rostedt Punga. "En el caso de las que sí la requirieron, es importante destacar que, de las 16 mujeres que necesitaron hospitalización durante el posparto, nueve (más de la mitad) tuvieron al menos un embarazo posterior en el que no necesitaron hospitalización, lo que indica que estas exacerbaciones de la enfermedad no son inevitables".
Una limitación del estudio es que solo analizó los brotes que requirieron hospitalización o un aumento de la medicación, por lo que no se recabó información sobre los brotes más leves.